Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma*
Cuando el sistema financiero es aplastado por burbujas de deudas, es irresponsable poner a los bancos en una montaña rusa, acción tomada por la Reserva Federal de los EUA. Un resultado más que evidente es la insolvencia del Silicon Valley Bank (SVB) de Santa Clara, California, esperando no se vuelva el detonador de un nuevo colapso financiero global como el de 2008.
Durante el período de tasas cero de interés y “flexibilización cuantitativa”, muchas empresas, también las “zombis”, calificadas así por el Banco de Liquidaciones Internacionales (BIS) de Basilea, obtuvieron volúmenes significativos de nuevos créditos, hasta de mediana cuantía. Ahora se encuentran con enormes dificultades para pagar el servicio de esas deudas.
Por su parte, los bancos compraron cantidades convenientemente grandes de títulos públicos, en particular, títulos del Tesoro de los EUA a diez años. Que, aunque con un rendimiento modesto, representan una garantía de estabilidad, sin riesgo y una ganancia atractiva con relación al cero absoluto.
El súbito aumento de las tasas de interés de Fed combinado con los anuncios de nuevas alzas en las tasas para largos períodos futuros, está distorsionando los mecanismos financieros. Por ejemplo, los títulos del Tesoro a 1 o dos años ofrecen ahora tasas más altas que los títulos a 10 años emitidos anteriormente, algo irracional y desestabilizador. El problema es sistémico, pues el sector bancario carga una montaña de activos de bajo rendimiento y la situación empeora en la medida en que Fed aumenta la tasa de interés.
El SVB es un banco donde la mayoría de los clientes son start-ups de tecnología
Que depositan en él los préstamos obtenidos con el llamado capital de riesgo, es decir, aquellos inversionistas que financian su trabajo a cambio de un retorno futuro, cuando las nuevas tecnologías estuviesen comercialmente maduras y los resultados aparezcan. Es decir, estas inversiones son apuestas en un futuro éxito de las tecnologías ofrecidas. Pero, entre otras cosas, ocurre que el aumento de las tasas de interés reduce los aportes financieros del capital de riesgo. Así, las “start-ups” empezaron a recurrir cada vez más a sus depósitos en el SVB. Este último, ya bajo presión, aumentó significativamente la venta de acciones deficitarias. Un caso emblemático es el de los títulos a diez años que rinden menos que los anuales.
Cuando el SVB anunció planes de comercializar 2250 millones de dólares en nuevas acciones, para fortalecer su balance, la bomba explotó, causando una corrida al banco, tanto electrónica cuanto físicamente. Para evitar el pánico, la Federal Deposite Insurance Corporation (FDIC), agencia gubernamental independiente garante de los depósitos bancarios y supervisora de instituciones financieras rápidamente intervino, garantizando depósitos de hasta 250 mil dólares y otras medidas de alivios para los cuentahabientes.
El SVB no es de los bancos grandes para quebrar, pero tampoco es un taburete. Es el banco número 16 en el sistema bancario estadounidense, con activos de 212 mil millones de dólares. Su quiebra es la segunda mayor en la historia bancaria de Estados Unidos, después de la del Washington Mutual, con 318 mil millones de dólares en activos, ocurrida en septiembre de 2008, al inicio de la gran crisis financiera.
Ese incumplimiento no ocurre en una mar en calma, sino en tempestades también desatas por el colapso del mercado de criptomonedas. De hecho, otro banco, el Signature Bank de New York, con 110 mil millones de dólares en activos y muchos depósitos en criptomonedas, también cayó después de sufrir un colapso en el valor de sus acciones y títulos –la tercera mayor quiebra de un banco estadounidense. A principios de marzo, también quebró el Silvergate Capital, un pequeño banco de San Diego íntimamente ligado a las criptomonedas y con activos de 14 mil millones de dólares.
Las decisiones de Fed
Están presionando a los mercados y se mueven en el corto y en el cortísimo plazo. Esto vuelve al sistema inestable, imprevisible y de alto riesgo. Las expresiones circulando refiriéndose al miedo son “riesgo de contagio” y “efecto dominó”. De hecho, la fibrilación causada por la caída libre de las acciones del SVB fue grande, tanto que las acciones de otros bancos se suspendieron para evitar una avalancha.
La evolución de las tasas de interés será la espada de Damocles en los mercados y en sistema financiero y bancario internacional. Por otro lado, por si lo olvidábamos, los derivados financieros de ventanilla (over-the-counter) concentran el 80% de su valor nominal total (630 billones de dólares) en las tasas de interés.
La secretaria del Tesoro de los EUA, Janet Yellen, expresó confianza en la resiliencia del sector bancario de los EUA. Sin embargo, esto solamente tranquiliza a aquellos que lo quieren creer. En consecuencia, “Fed” inició un programa de préstamos de emergencia para bancos con problemas, como el First Republican Bank para impedirlos de vender sus títulos del Tesoro y disponer de fondos extras para bregar con eventuales retiros de depósitos por partes los clientes.
N. de los E.-Este artículo fue escrito antes de la eclosión del Crédit Suisse.
*MSIA Informa
Foto: Lorenzo Cafaro en Pixabay

