Ray J. López
Platicando con un grupo de amigos de la desaparecida revista de publicidad Adcebra, me comentaban algo muy curioso sobre la radio en la Ciudad de México y que me hizo reflexionar hacia dónde va la radio.
El mercado publicitario para la radio se ha estrechado, sólo un grupo de ciertos anunciantes se están quedando en este otrora poderoso medio.
Antes, los anunciantes hacían fila para poder comprar espacio y los grupos se daban el placer de cobrar lo que quisieran. Estaciones de Radio Centro, NRM y Radiópolis eran de las más cotizadas, donde las poperas 97.7, Digital y Stereo 102, eran las más caras.
Clientes como Comercial Mexicana, Gigante, Telcel y algunos otros, han ido han desaparecido. Solo basta recordar a la mítica Foto Regis, que era un cliente consentido en Radio Centro y algunas otras pequeñas marcas que, en las AM, hallaron un importante nicho para poner sus anuncios.
Ello, sin duda, les funcionó, porque las AM aún eran un éxito. Recordamos a estaciones legendarias como; Radio Variedades, Radio Mil, La Consentida, Radio Éxitos, La Estación del Barrilito y Radio AI, entre muchas otras.
El tiempo ha pasado y la tecnología llegó…
Cambió a los medios de manera brutal, haciendo que se perdiera ese lazo cuasi mágico entre el radioescucha y la estación. Atrás quedaron esas viejas escuelas donde el operador y el locutor hacían una mancuerna increíble; en donde el locutor era parte de tu familia, con el simple hecho de escuchar su voz en tu grabadora, walkman o en tu imponente equipo modular.
Ya no existe ese magia donde buscabas que tu llamada entrara para poder ganarte tus boletos para esos grandes eventos o simplemente enviar un saludo. O entrar a las oficinas y cabinas de los grupos radiofónicos y ver un mundo de gente trabajando, creando ideas, dándole vida a la radio. Ello, lamentablemente, es algo que jamás volverá a verse, porque ya murió, era una magia que no regresará.
Cuando antes, al departamento de ventas, solitos llegaban los clientes y los grupos radiofónicos se daban el lujo de tener dos áreas: De clientes individuales y ventas a agencias, porque ahora tienen que salir a buscarlos para poder sobrevivir con las pocas empresas y agencias que ya compran un anuncio.
Los medios digitales se están llevando el gran pastel de la publicidad y de las audiencias.
Al final de la plática con los ex-adcebras, concluimos que, si bien la radio seguirá viva, se mantendrá cuasi en inanición y sólo unas cuantas estaciones sobrevivirán a la crisis.
Me expusieron un caso muy pragmático. Independientemente de sus deudas y mala administración, Radio Centro se muere, porque ya no es negocio.
Y si le sumamos un público muy alejado de la radio, donde las nuevas generaciones dando un simple click en sus dispositivos, tienen al mundo en sus manos; donde arman sus playlist a su gusto, sin la intervención de tener qué escuchar a locutores pretensiosos y, muchas veces, hasta vulgares.
Ante la falta de anunciantes, desgraciadamente iremos viendo, en un futuro cercano, el cierre de muchas estaciones de radio, donde las nuevas generaciones están alejadas del cuadrante y donde el espectro radiofónico, es caro. Así nadie quiere invertir dinero bueno a un negocio malo.
