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La victoria de Bukele pone en jaque alianzas espurias en Iberoamerica

Foto: X @nayibbukele

MSA Informa

La contundente victoria del presidente Nayib Bukele para un segundo mandato en la presidencia de El Salvador -una aprobación de alrededor del 85% de los electores- trastocó el falso significado de la Democracia que nos lanzaron desde Washington en las últimas décadas, y por ello, el acontecimiento ha desatado una ola previsible de histeria en variadas esferas políticas, unas denominadas de izquierda y otras más de derecha, en todo el continente.

La extraordinaria simpatía popular a un jefe de Estado, no ha sido el común denominador de las ultimas elecciones ocurridas en Iberoamérica.

En el caso de Bukele, es un reflejo de la masiva aprobación a una rígida política de seguridad pública sin jugarretas, que a pesar de ejecutarse en un país pequeño y de minguados recursos, ha reducido drásticamente los índices de criminalidad y violencia en el país, que hasta hace poco era uno de los más barbaros del mundo.

Lloriqueos 

Un ejemplo típico del sentir de aquellos que asustados lloran por el arañazo que sufrió la Democracia del Departamento de Estados de EU, fue el editorial del influyente periódico brasileños O Estado de São Paulo, del 7 de febrero:

Para los políticos que respetan el Estado de derecho, hay una advertencia: hay que tomarse en serio la criminalidad, o arriesgarse a ser atropellados por demagogos autoritarios. Los salvadoreños deben despertar a los peligros de su decisión. Ninguna lucha contra la delincuencia es sostenible sin el fortalecimiento del Estado de derecho. O sea, la voluntad popular que opta por el bien colectivo, no cabe en ese desfigurado Estado de derecho.

Reacciones similares se deben a que, en El Salvador, se demuestra que es posible combatir a uno de los pilares de las espurias alianzas padecidas, entre los sistemas político-institucionales y el crimen organizado, tratos de los que ningún país del continente está exento.

Y todo, igualmente mediado por la complicidad del sistema financiero, responsable del lavado de las ganancias ilícitas, principalmente del crimen organizado, ramificado desde México hasta Argentina.

Foto: X @nayibbukele
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