mayo 06, 2026

La visita del Papa León XIV a Turquía y Líbano: Tras 1,700 años del primer Concilio de Nicea

La visita del Papa León XIV a Turquía y Líbano: Tras 1,700 años del primer Concilio de Nicea

El Papa León XIV, elegido el 8 de mayo del 2025, hizo su primer viaje pastoral a Turquía y Líbano. El logo que eligió fue un puente -el del Bósforo, símbolo de un conducto entre Oriente y Occidente.

Elisabeth Hellenbroich, desde Wiesbaden (Alemania)*

Enraizado espiritualmente en la Encíclica Rerum Novarum de León XIII poco después de su elección a la Catedra de Pedro, se le preguntó por qué eligió el nombre de León. Respondió que más que nada tenía que ver con el Papa León XIII porque hizo de la cuestión social el centro, en el contexto de la Revolución industrial.

La Iglesia ofrece hoy este tesoro de doctrina social para todos, para que podamos reaccionar a otras revoluciones industriales y a la creación, por ejemplo, de la inteligencia artificial o a las dificultades que representa la defensa de la dignidad, de la justicia y del trabajo. (Véase la biografía de Stefan von Kempis: “El Papa León XIV -quién es, qué piensa, qué podemos esperar de él,” Patmos, 2025).

León XIV publicó en octubre, su primera exhortación apostólica: “Dilexi te”

Que completa la última obra de Francisco, “Dilexit nos”. En el párrafo 93 escribe que, por ejemplo, el Dilexit nos del papa Francisco nos recordaba que el “pecado social” consolida su estructura de pecado en la sociedad y con frecuencia es “parte de un pensamiento dominante que considera normal o razonable lo que es simplemente egoísmo e indiferencia (…) Resulta, pues, normal ignorar al pobre y vivir como si no existiera. Asimismo, parece razonable organizar la economía de forma tal que exija sacrificios a las masas para satisfacer las necesidades de los poderosos” (sic).

La verdadera dificultad de hoy: Paz, hambre y justicia social

Hay que destacar de su viaje a Turquía del 28 de noviembre al 2 de diciembre, su discurso pronunciado en Ankara con autoridades, la sociedad y el cuerpo diplomático luego de su arribo.

Allí, el papa resaltó las razones por las que escogió Turquía como la primera parada de su viaje pastoral: “Esta tierra está inextricablemente vinculada a los orígenes de la cristiandad y hoy llama a los hijos de Abraham y a la humanidad a la fraternidad que reconoce y aprecia las diferencias.”

Comentó también sobre la elección del emblema de su viaje: “La imagen del puente sobre el estrecho de los Dardanelos, escogido como emblema de mi viaje, expresa elocuentemente el papel especial de vuestro país,” dijo el pontífice.

Tenéis un importante lugar tanto en el presente como en el futuro del Mediterráneo y de todo el mundo, sobre todo por valorar vuestra diversidad interna. Aúna Asia con Europa, a Este y Oeste, este puente comunica a Turquía consigo misma. Combina diferentes partes del país, haciéndolo desde su interior como si fuese una ‘encrucijada de sensibilidades.’ En un caso así, la uniformidad combina diferentes partes del país cual si fuese ‘una encrucijada de sensibilidades.’

El Papa León XIV se opone con firmeza a la “globalización de la indiferencia”

Afirmó, igualmente, que la justicia y la misericordia se oponen al pensamiento de que la ley es propiedad del más fuerte y se atreve a pedir que la compasión y la solidaridad sean el criterio auténtico del progreso. También subrayó la importancia que tiene la familia en la cultura turca: “Las actitudes de verdad esenciales para la coexistencia civil, además de la inicial y fundamental sensibilidad del bien común, maduran dentro de la familia (…) La gente no obtiene oportunidades o felicidad más grandes de una cultura individualista, ni por mostrar desprecio por el matrimonio o impedir la entrega a la vida.”

El Pontífice recalcó que la ocasión particular de esta visita a Turquía es “el 1700 aniversario del Concilio de Nicea, que nos habla de encuentro y diálogo, como lo es el hecho de que los primeros ocho concilios ecuménicos se realizaron en la tierra que hoy es Turquía… En nuestros días necesitamos más que nunca a personas que promuevan el diálogo y lo practique con firmeza y resolución paciente. Luego de las tragedias de dos guerras mundiales, cuando se vio aparecer las grandes organizaciones internacionales, estamos ahora ante una fase marcada por el agravamiento de conflictos a escala mundial, atizados por las estrategias prevalecientes de las potencias económicas y militares.

Myriams-Fotos

Debemos tener presente, advirtió el papa, que el futuro de la humanidad está en juego. La energía y los recursos absorbidos por esta dinámica destructiva se están apartando de las verdaderas dificultades que la familia humana debiera estar combatiendo hoy: Por la paz, el combate del hambre y de la pobreza, por la salud y la educación y por la protección de la creación.

El significado del Credo de Nicea es el sendero de la unidad

En el discurso ante obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados y trabajadores pastorales pronunciado en la catedral del Espíritu Santo de Estambul, el Papa habló de la gran historia bizantina, del “impulso misionero” de la Iglesia y de Constantinopla y de la difusión del cristianismo por Levante.

“Este año se celebra el 1700 aniversario del primer Concilio de Nicea, una piedra angular tanto para la historia de la Iglesia como para la de la humanidad”. Esto pone ante nosotros varias dificultades, dijo el papa. “La Iglesia de Nicea redescubrió su unidad. El Credo no es simplemente una fórmula doctrinal; es una invitación a buscar entre diferentes sensibilidades, espiritualidades y culturas. La unidad y el núcleo esencial de la fe cristiana centrada en Cristo y en la Tradición de la Iglesia.”

Otra dificultad es la “urgencia de redescubrir el rostro de Dios Padre. Nicea afirma la divinidad de Jesús y su igualdad con el Padre. En Jesús encontramos el verdadero rostro de Dios y su palabra definitiva sobre la humanidad y la historia.” Podría haber, sin embargo, otra dificultad en la cultura de hoy, dijo el papa, la cual se llama el “nuevo arrianismo.” “Esto ocurre cuando se admira a Jesús apenas como humano, quizá hasta con respeto religioso, pero sin considerarlos de verdad el Dios verdadero y viviente entre nosotros. Se le reduce a una figura histórica de la historia, un predicador sabio o un profeta que lucho por la justicia (…)

Nicea nos recuerda que Jesucristo no es una figura del pasado; Él es el hijo de Dios presente entre nosotros, el que guía la historia hacia el futuro prometido por Dios. (…) El Credo de Nicea expresa la esencia de la fe a través de las categorías filosóficas y culturales de su tiempo. Solo unas décadas después, en el primer Concilio de Constantinopla, en 381, vemos que se había profundizado y expandido. Gracias a este avance doctrinal surgió una nueva expresión, el Credo Niceano Constantinopolitano que profesamos juntos en nuestras liturgias del domingo.

El viaje pastoral a Beirut: “Escojamos la paz como un medio y no como una meta”

En el discurso del Palacio presidencial de Beirut, el Papa elogió al Líbano tanto por su inmensa belleza como por su pueblo, disperso y dedicado a la paz por todo el mundo.  Invitó al púbico a reflexionar lo que significa ser “pacificador” en circunstancias que son tan complejas.

Les dijo a las autoridades a los representantes de la sociedad, así como al cuerpo diplomático, que existe una cualidad especial que distingue a los libaneses. “Ustedes son el pueblo que no se rinde, sino el que, ante los juicios, siempre sabe cómo levantarse de nuevo con coraje. Vuestra resistencia es una característica esencial de auténticos pacificadores, para la paz mundial es de verdad un empezar de nuevo continuo. (…) Han sufrido enormemente por las consecuencias de una ‘economía que mata’ (Exhortación apostólica Evangelii Gaudium 53), de la inestabilidad mundial que tuvo repercusiones devastadoras también en levante, y de la radicalización de identidades y conflictos. Pero ustedes siempre quisieron y supieron cómo empezar de nuevo. (…)

Líbano puede enorgullecerse de una sociedad vibrante y bien educada, rica en juventud, capaz de expresar los sueños y las esperanzas de una nación entera. Otra característica de pacificadores, subrayó, es que hace tiempo que iniciaron el arduo camino de la reconciliación…

Por otro lado, no puede haber una reconciliación perdurable sin una meta común o sin la apertura a un futuro en el que el bien prevalezca sobre los males que han sufrido o infligido en el pasado o en el presente. La reconciliación no proviene del coraje o de la disposición de unos cuantos. Necesita también de autoridades y de instituciones que reconozcan que el ‘bien común’ es superior al particular. El ‘bien común’ es más que la suma de muchos intereses, pues de él se desprenden las metas de todos tan estrechamente como sea posible, dirigiéndoles de forma que todos pueden tener más que si se movieran hacia adelante solos. (…)

Foto: djedj

La paz es conocer cómo vivir juntos en comunión, como pueblo reconciliado. Una reconciliación que, además de permitir vivir juntos, nos enseñe a trabajar juntos por futuro compartido. (…) Por ejemplo, el diálogo, aun entre incomprensión, es el camino que lleva a la reconciliación. La verdad más grande es que nos encontramos juntos como parte del plan que Dios ha preparado para convertirnos en una familia.

El pontífice se refirió a la importancia que tiene que los jóvenes no abandonen su patria, sino que permanezcan en ella y “fomenten una sociedad de amor y de paz.” Cargamos con las heridas de los otros. (…) Vuestra patria, Líbano, florecerá de nuevo, hermoso y vigoroso como un cedro, el símbolo de un pueblo unido y fructífero… La fuerza del cedro está en sus raíces.”

Los verdaderos cimientos de la paz, según el Papa, es el “perdón que conduce a la justicia, que es cimiento de la paz.” Disposición a darles la bienvenida a otros para construir un “nosotros” que ponga el “ustedes” antes que el “yo.” Está apunto el Pontífice, es un “reflejo de la presencia de Dios en el mundo,” donde “amor” y caridad hablan un lenguaje universal. Y “entusiasmo significa tener a Dios en tu alma.”

Necesitamos educar nuestros corazones para la paz

En su despedida en el Aeropuerto internacional de Beirut, el 2 de diciembre, expresó de nuevo su gratitud por haber recibido un sentimiento de esperanza.

Sois tan fuertes como los cedros que pueblan vuestras bellas montañas, y tan fructíferos como los olivos que crecen en las planicies, en el sur y cerca al mar. (…) Les expreso mis aspiraciones por la paz, junto con un llamado de corazón: que los ataques y las hostilidades cesen.

*MSIA Informa

Fotos: IA Meta/Pixabay

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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