Los aspectos geopolíticos y las proyecciones militares correlacionadas contenidas en el documento ‘Estrategia de Seguridad Nacional 2025’ recibieron una debida, amplia y polémica atención. Pero hay una parte que, no obstante no parezca central en el documento, vale la pena comentar. Se trata de las finanzas, las cuales nos reservan mucho más sorpresas de lo uno pueda imaginarse.
Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma
El documento aborda el tema en el capítulo 3, donde pregunta: ¿Con qué medios cuenta Estados Unidos para conseguir lo que queremos? Y responde: “somos líderes mundiales en el sistema financiero y en los mercados de capitales, incluyendo el status del dólar como moneda de reserva global”.
Entonces, entre las prioridades de la estrategia del presidente Donald Trump está la de:
Preservar y aumentar el dominio estadounidense en el sector financiero –Estados Unidos ostenta los principales mercados financieros y de capitales del mundo, pilares de la influencia estadounidense que otorga a los autores y consejeros de políticas la palanca y las herramientas eficaces para promover las prioridades de seguridad nacional de EUA.
Y prosigue: “No obstante nuestra posición de liderato no puede ser dada como cierta. Preservar el aumento y nuestro dominio involucra apalancar nuestro dinámico sistema de libre mercado y nuestro liderato en finanzas digitales e innovación, para garantizar que nuestros mercados sigan siendo los más dinámicos, líquidos y seguro, y la del mundo”.
¡Falso! Lo opuesto es verdadero: El sector financiero es el verdadero talón de Aquiles de la supuesta fortaleza de los EUA.
En primer lugar, la deuda
De acuerdo con la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO), la deuda federal sobrepasa los 30 billones de dólares, casi el 100% del PIB nacional. Se estima que ella crecerá al 109% en 2030; 127% en 2040; y 156% del PIB en 2055. El déficit presupuestal de 2025, de 1.8 billones de dólares, corresponde al casi 6% del PIB, con proyecciones de aumento para los próximos años. Lo mismo se aplica a la parte de pago de intereses, actualmente superior a 1 billón de dólares.
Para llegar a la deuda pública total, necesitamos sumar la deuda de los estados, ciudades y entidades patrocinadas por el gobierno, tal cual son Fannie Mae y Freddie Mac, especializadas en préstamos hipotecarios. Actualmente, estás detentan casi 8 billones en deudas. Ellas compran hipotecas concedidas por instituciones financieras y las agrupan en otros títulos –títulos en hipotecas (MBS)- para ser colocados en el mercado. Recordemos que ya desempeñaron un desastroso papel con la burbuja inmobiliaria subprime de 2008.
De acuerdo con los datos más recientes del Sistema de Reserva Federal, la deuda corporativa, es decir, la deuda de las empresas excluyendo al sector financiero, es de 22 billones de dólares, mientras la deuda de las familias gira en torno a los 20 billones de dólares. Es necesario agregar a esto varios billones de deudas estudiantiles, de tarjetas de crédito, de financiamiento de vehículos, etc.
Además, existe la burbuja del mercado accionario de Wall Street, donde el valor total de las acciones que componen el índice S&P 500 ya sobrepasó los 58 billones de dólares.
Ni siquiera el status de “moneda de reserva global” será algo tan seguro después de la guerra comercial en curso. En diez años, el dólar ya bajó del 65% al 58% de las reservas monetarias globales.
Todavía más, el sector bancario fue sobrepasado por las NBFIs (siglas para la intermediación financiera no bancaria), que consiste en fondos de inversión y especulativos de todos los tipos, aseguradoras, etc. En los EUA, todo el sistema financiero administra activos en la cantidad de 120 billones de dólares, de los cuales el 7% es detentado por las NBFIs.
Si analizamos el lado más especulativo de las finanzas, las cosas se vuelven más opacas
Los números más volátiles y los riesgos difíciles de evaluar. En EUA, el sector de derivados financieros, con sus diversos tipos, tiene un valor nominativo de aproximadamente 250 billones de dólares. La mayoría de los derivados es de contratos “de ventanilla” (OTC), negociados privadamente fuera de los mercados regulados y frecuentemente mantenidos fuera de los balances patrimoniales.
Los cuatro mayores bancos de EUA –JP Morgan Chase, Citigroup, Bank of America y Goldman Sachs- controlan nada menos que el 87% del mercado.
En seguida, debemos adicionar las criptomonedas, encabezadas por Bitcoin, con un valor de mercado superior a los 3 billones de dólares. Y también las llamadas stablecoins. Vale la pena recordar que las criptomonedas no tienen un valor intrínseco. Como es relatado por la agencia Bloomberg, junto con la reciente caída del Bitcoin, las criptomonedas de Trump y su familia también tuvieron una hermosa valorización billonaria.
El sector financiero estadounidense está repleto de burbujas especulativas listas a estallar, tal cual lo temen muchos líderes empresariales y lo afirman con vehemencia. Es por eso que Trump necesita absolutamente controlar el Sistema de Reserva Federal. Él debe amortiguar cualquier potencial colapso con liquidez inmediata.
Trump, por supuesto, teme que el cambio en la presidencia de “Fed”, programada para mayo próximo, pueda ser muy tardía.
Europa debe ser muy cautelosa
Si una nueva crisis financiera explota en EUA con repercusiones globales, Trump podría apuntar el dedo hacia otros causantes. Quizá, apunte hacia China, pero es más probable que lo haga hacia Europa.
Lo que se dijo sobre la creciente deuda ayuda a entender mejor su determinación de apoderarse de los recursos naturales del planeta: El petróleo de Venezuela que se ha dicho tiene las mayores reservas del planeta, y las materias primas y tierras raras de Groenlandia, Canadá y África-.
Obviamente, bajo el control del magnate, estos recursos se volverían activos reales, y bien podría afirmar que así, estaría garantizando la deuda estadounidense.