Una de las razones por las cuales a las mujeres nos cuesta dejar las relaciones en las que no nos sentimos amadas o en las que sufrimos malos tratos es porque cuando nos enamoramos de un hombre, conectamos con el niño asustado, abandonado, desatendido y carente que hay en su interior.
Cris Rodriguez*
Tenemos tanta capacidad para la empatía, que confundimos el amor de pareja con el maternal y queremos ayudar a ese niño inocente a superar sus traumas y sus carencias.
Creo que a muchas nos da ternura la fragilidad de la masculinidad patriarcal: De alguna forma nos compadecemos de sus miedos, de todo lo que le ha tocado sufrir para llegar a ser un macho, de su incapacidad para mostrar afecto, de su falta de habilidades para gestionar sus emociones, de su torpeza a la hora de resolver conflictos, de sus problemas con la autoestima y el Ego.
Justificamos su machismo pensando que sufrió tanta violencia y desatención ese niño pequeño e indefenso, que es normal que la reproduzca y la vuelque sobre nosotras.
Nos da por pensar que él sufre siendo agresor en cualquiera de sus expresiones, económica, espiritual, emocional , etc… pero creemos que el pobrecito no puede evitarlo.
Nos consolamos pensando que nuestro amor lo curará
Que nosotras somos muy fuertes y podemos ayudarle a cambiar, que cuando logre conectar con su niño interior se liberará del machismo, como por arte de magia.
Creemos que los hombres machistas son buenas personas y que no nos hacen daño por placer, sino porque los pobrecitos son hombres, y los hombres son así, muy limitados, violentos e inseguros.
Creo que por eso muchas veces nos ponemos condescendientes cuando quieren ser el centro de nuestras vidas, cuando exigen toda la atención, cuando piden a gritos una entrega total e incondicional por nuestra parte.
Sabemos que necesitan sentirse poderosos e importantes, así que muchas veces les hacemos creer que lo son, para aliviar un poco ese complejo de inferioridad y superioridad que les hace ser tan dominantes e inseguros.
Bueno, esto es una trampa mortal para nosotras: El niño olvidado no se va a curar, el hombre violento no se va a transformar en una buena persona sólo con nuestro amor.
Los hombres tienen que trabajarse sus masculinidades patriarcales
Sus traumas y sus miedos, su machismo y su violencia, su discapacidad emocional, su necesidad de dominar, su necesidad de tener al lado una esposa-madre-criada leal que les aguante y les sostenga.
Y nosotras tenemos que tener claro que nos merecemos compañeros que nos sepan querer bien.
Tenemos que dejar de ser tan comprensivas, poner la atención en nosotras, y conectar con la niña que llevamos dentro para protegerla de esos niños violentos e inseguros. Porque si no la cuidas tú, ¿quién va a cuidarla?
No permitas que ningún hombre machista le haga daño, que destroce su autoestima, que se aproveche de ella y de su capacidad para amar.
Esa niña que tienes dentro somos todas: Cuando la cuidas a ella, nos cuidas a todas. Cuando tú te liberas, nos liberamos todas.
