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Lázaro Cárdenas sí prohibió el lujo en su gabinete

Arturo Rios
Lázaro Cárdenas, considerado como uno de los revolucionarios más sencillos que produjo aquel movimiento que cambió para siempre el país. Como presidente de México (1 de diciembre de 1934 y el 30 de noviembre de 1940), se le vio comiendo tacos con los pobres, platicando amable sin ningún rubor.
En una gira por los pueblos abandonados de Oaxaca, se percató de que uno de los funcionarios de su gabinete, portaba un anillo de diamantes, que el sol hacía producir destellos entre la muchedumbre.
Contrastaba con las ropas raídas, rostros arrugados por el sol y el polvo de la muchedumbre; y una sonrisa que parecía una mueca. Vestía elegante traje de seda, que mostraba, sin reparo, la joya que llamaba la atención.

Cárdenas, muy molesto por la actitud de su colaborador, le dijo a Ignacio Téllez, su secretario particular:

– Es una lástima que funcionarios de nuestro gobierno carezcan de educación en su comportamiento con los demás.

– ¿A qué se refiere señor presidente?

– Al anillo que lleva ese hombre!. Ignacio, de inmediato, lo ubicó.
– Ése que hace girar su lujoso anillo contra la luz, remarcó el mandatario. Su proceder es torpe y errado y ordenó:
– Dígale, de mi parte, se quite su anillo y lo guarde, o que se regrese a México de inmediato.
Esas actitudes de Lázaro Cárdenas, dieron por resultado que todos los funcionarios vistieran con sencillez; aunque muchos, tenían guardados en sus casas los automóviles costosos y otros lujosos bienes y souvenirs.
Del documento de Francisco Javier Baltierra Bramasco, del 2007/08/06.
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