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El atentado contra el expresidente Donald Trump ocurrido el pasado 13 de julio, falló en el intento de eliminar al candidato republicano a la Casa Blanca, pero le dio de lleno a la ya debilitada campaña a la relección del desorientado presidente Joe Biden, que terminó renunciando.
Lo cierto, es que el Partido Demócrata no se presentará a la contienda del próximo noviembre en un bloque compacto, sino dividido.
A pesar del aparente favoritismo por la vicepresidente Kamala Harris, inflado por la euforia de los magnates que controlan la midia internacional, escrita y virtual, su ineptitud es alarmante.
A todas luces, dicen geopolíticos, se observa que la posible presidenta, ha manifestado escasa capacidad de comandar el gobierno, razón por la cual puede ser presa mansa sometida a los designios del Establishment.
Sin duda, se vienen días difíciles para la potencia líder del Occidente.
Hace unos días
El Presidente de Rusia, Vladimir Putin se mofó del gobierno de #EEUU al indicar que su gobierno apoya a Kamala Harris:
Biden era nuestro favorito, pero luego lo sacaron de la carrera. Dijo que Harris se ríe de manera tan contagiosa, que significa que todo está bien para ella.

