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❝Lo cierto es que la III guerra mundial ya está en marcha❞: Experto

Foto: WikiImages

guerra nuclear

MSIA Informa

La guerra de Ucrania ya envuelve un número de naciones más grande que el de las que libraron la Segunda guerra mundial. En el Oriente medio, el enfrentamiento entre Israel y los palestinos se agrava ante nuestros ojos, con el peligro de la intervención directa de Estados Unidos y de otras potencias de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) al lado de Israel contra una coalición de naciones y de actores no estatales árabes y de Irán, al lado de los palestinos.En un momento determinado, a pesar de las grandes distancias geográfica entre las dos regiones, ambas conflagraciones podrían fundirse en una única, cuyas evidentes consecuencias serían catastróficas.Desde esa perspectiva, Eyodor Lukyanov, director de Programas del Club de Debates de Valdai y director de la revista Russia in Global Affairs, evalúa que la III Guerra mundial ya comenzó.

Hay una cadena de conflictos que afectan al mundo entero. Lo cierto es que la III guerra mundial ya está en marcha, dijo en una reciente entrevista concedida a la revista Komsomolskaya Pradva (RT, 31/10/2023).

Además, plantea que otras hostilidades habrán de ocurrir en otras partes del mundo en breve, y nadie parece capaz de impedirlas: “El orden mundial está arruinado. Era insufrible, partía del miedo a la destrucción mutua, pero era manejable. Ya sucedieron otras guerras en el Medio Oriente, pero la Unión Soviética y Estados Unidos intervinieron y las extinguieron hasta el conflicto siguiente. Ahora no veo ni siquiera un mecanismo de acuerdos temporales.”Con todo rigor, a pesar de las diferencias, lo que esos frentes de conflictos tienen en común es una rebelón contra la ideología del “excepcionalismo”, pilar central de la estrategia hegemónica realizada por las élites dirigentes de Estados Unidos, en especial después del fin de la Unión Soviética, en 1991. Un presupuesto según el cual la nación “excepcional” se apropiaba del derecho y de la obligación de imponer sus valores al mundo, a ejemplo de que hizo recientemente el presidente Joe Biden, en un discurso en el que señaló simultáneamente a Rusia y a Hamás.

Somos la nación esencial… En momentos como este, tenemos que recordar -tenemos que recordar quienes somos. Somos los Estados Unidos de América -los Estados Unidos de América-, afirmó Biden (The White House, 20/10/2023).

En una reciente entrevista en YouTube con el periodista Stephen Gardner

El oronel retirado Douglas Macgregor, exasesor del Pentágono y uno de los más contundentes críticos de la política estadounidense, sintetizó así el problema: “(…) Somos arrogantes e ignorantes. No respetamos las culturas ni los modos de vida de los otros pueblos, porque seguimos insistiendo que, si no estás con nosotros, si no adoptas los que creemos que es adecuado para ti, en términos de los que pensamos -la democracia es uno de esos términos de los que hemos abusado todo el tiempo-, entonces eres el enemigo y mereces lo peor, lo cual es ridículo, absurdo, nunca tuvo sentido y no tiene sentido hoy. Pero ¿cómo se persuade a Estados Unidos a abandonar esa arrogancia extrema que le ha sido inculcada, en particular en los últimos 30 años? Esto se convirtió en un problema y está absolutamente fuera de control.”

No deja de ser una ironía histórica

Que la inocultable senilidad del presidente estadounidense funcione como una metáfora de la decrepitud de los valores cultivados por las élites dirigentes de Washington y de Wall Street, compartido por sus apéndices europeos con sede en Londres y Bruselas. En este contexto, el alineamiento de esos centros y subcentros de poder contra Rusia y el apoyo incondicional a Israel parte de que: la derrota militar de Ucrania y la quiebra de la hegemonía militar israelí en Medio Oriente, representan amenazas existenciales para la estructura de poder global “excepcionalista,” En el mismo sentido, el exdiplomático británico Alastair Krooke, veterano analista de los asuntos del Medio Oriente, que participó personalmente en negociaciones para el intercambio de prisioneros entre Israel y Hamás, afirmó en su columna en el periódico Al-Mayadeen English del 3 de noviembre:

El paradigma de la ‘invencibilidad’ occidental se ha llevado buenas zurras: primero en Afganistán y, después, más sustancialmente, en Ucrania -donde los ‘pies de barro’ de la OTAN fueron expuestos al mundo.

“Con el viento del ‘fin de la Historia’ de Fukuyama soplado por detrás, la autoridad de las élites occidentales ha sido sustentada por medio de una arrogante superioridad moral global: el anticomunismo y, subsecuentemente, el ‘terrorismo’ islámico post 11 de septiembre se convirtieron en importantes recursos políticos a los cuales los estratos dominantes podían recurrir. Ellos también proporcionaban a las élites un sentido de cohesión. Pero, ante todo, les otorgaban legitimidad moral.

Hoy, las élites occidentales son confrontadas continuamente con la pérdida de su autoridad (esto es, el advenimiento de la multipolaridad) y están en busca de una nueva ‘legitimidad,’ a medida que el mundo da la espalda al excepcionalismo y a su sustrato binario, ‘con nosotros o contra nosotros’. Entonces, llegó el 7 de octubre. El paradigma israelí acabó -tanto en sus manifestaciones externas como internas de ‘disuasión’… poniendo a Occidente en revuelo.

En medio de las turbulencias, las inocuas discusiones sobre el enfrentamiento israelí-palestino en el ámbito de las Naciones Unidas (UN), donde ni el Consejo de Seguridad, ni la Asamblea General consiguen aprobar ninguna resolución útil, denotan la carencia de una autoridad mundial con la legitimidad necesaria para hacerse efectiva en situaciones de crisis como la actual. Aunque el “excepcionalismo” tenga los días contados, todavía podrá cobrar a la humanidad un precio muy alto por su salida del escenario histórico.

Fotos: WikiImages/ @POTUS
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