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Los 12 días que sacudieron al mundo

Foto: TheDigitalArtist

A pesar de las incertidumbres que rondan la tregua alcanzada por el presidente Donald Trump, una instantánea de la Guerra de los 12 días, como él mismo la bautizó, obliga a realizar una amplia reflexión (con la debida venia del título del libro de John Reed sobre la revolución rusa).

  1. Ataque a la multipolaridad:

El ataque a Irán no fue provocado por su programa nuclear, éste fue tan sólo el pretexto para la embestida contra un país clave de la multipolaridad y de la integración física euroasiática, además de ser el principal obstáculo al papel de Israel de potencia controladora de Asia Occidental.

La planeación y la ejecución de la Operación León Rampante se hicieron en colaboración con los servicios de espionaje y de las fuerzas militares de Estados Unidos, del Reino Unido, de Francia y de Alemania, que participaron directamente en la infiltración de drones en Irán (modus aperandi semejante al de los ataques “ucranianos” a las bases de la aviación estratégica rusa), información de satélites, apoyo a la aviación israelí y la intercepción de drones y de misiles de crucero iraníes sobre suelo de Irak y de Siria.

El principal objetivo era el cambio de régimen en Teherán, esperando una revuelta popular contra el Estado encabezado por el ayatola Alí Jamenei, objetivo verbalizado por el primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu. El intento fracasó, debido al aglutinamiento de la población contra el agresor, y hasta pudo diluir la fuerza de la oposición interna al régimen.

  1. Israel:

A todas luces dio una mordida más grande que lo que podía masticar. A pesar de su capacidad para alcanzar una gran cantidad de blancos físicos y humanos en Irán, fue incapaz de neutralizar las andanadas de misiles iraníes, que causaron pocas víctimas mortales (28, según el gobierno), pero que provocaron grandes daños a la infraestructura física y militar: el aeropuerto Ben Gurión cerrado,  los puertos de Haifa y de Ashdod seriamente dañados,  la refinería de Haifa paralizada,  las centrales eléctricas dañadas, las bases aéreas y las instalaciones militares sometidas a fuego intenso, y  una población sufriendo un fuerte estrés psicológico, Israel estaba a días de su virtual colapso, lo que hizo que el gobierno pidiera la intervención de Estados Unidos para conseguir una tregua.

En esencia, el país perdió su principal activo político-psicológico, el mito de la invulnerabilidad militar, además de manifestar la virtual inutilidad estratégica, lo que pone en jaque el futuro del “proyecto Israel” como mandamás occidental de la región.

  1. Irán:

Superó el desafío, a pesar de los duros golpes sufridos, mostrando una resistencia mucho mayor que la de Israel. Según el Ministerio de Salud, los ataques israelíes causaron 627 muertes y casi 4.900 heridos, entre ellos altos oficiales militares, científicos y sus familiares (alcanzados en sus hogares) y diplomáticos (inclusive los participantes de las negociaciones con Estados Unidos). Los daños en la infraestructura militar y nuclear fueron limitados. Sin embargo, el sistema de defensa fue incapaz de contener los ataques aéreos israelíes y la seguridad interna fue penetrada con facilidad por los espías extranjeros, problemas que podrán mitigarse en el futuro con la probable ayuda de Rusia y de China.

Otro punto positivo fue la demostración de la superioridad de su tecnología de misiles sobre los sistemas de defensa occidentales.

  1. AIEA/TNP:

El Organismo Internacional de Energía Atómica (AIEA) y el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP), del cual Irán es signatario (Israel no)) salieron seriamente comprometidos de la crisis. No escapa la coincidencia de la resolución divulgada por la agencia el 12 de junio, en vísperas del ataque israelí, en la que afirmaba que Irán no estaba cumpliendo los compromisos con las salvaguardas previstas en el TNP.

La resolución fue mencionada por Israel y por sus aliados como una especie de justificación para la operación militar, cuyos blancos primordiales fueron las instalaciones nucleares de Arak, Natanz, Isfahán y Forfow, las tres últimas también blancos de los ataques ordenados por el presidente Trump.

De la misma forma, la agencia no emitió ninguna condena, ni siquiera formal, de los ataques a las instalaciones nucleares iraníes, lo que fue observado oportunamente por Rusia.  En resumen, la guerra mostró al mundo el descrédito del TNP y de la misma AIEA como agencia confiable en un marco multilateral.

  1. La desfachatez europea:

La mentalidad peor que lamentable de las élites políticas europeas saltó a la luz con la cándida admisión del canciller alemán, Friedrich Merz, de que Israel estaba “haciendo el trabajo sucio por todos nosotros,” al atacar a Irán.

Al mismo tiempo, junto con el Reino Unido y Francia -el llamado E3-, Alemania reiteró por enésima vez el sacrosanto “derecho de Israel a la defensa propia,” aunque Tel Aviv haya sido a todas luces el agresor.

Posición que fuera secundad por otros países europeos, entre ellos  los Países Bajos, Italia, la República Checa, Hungría y varios más, además de la inefable presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen (motivo de sorpresa fue que la normalmente incendiaria jefa de la diplomacia europea Kaja Kallas adoptara una actitud favorable a una solución diplomática).

Fotos: TheDigitalArtist/Pixabay

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