diciembre 08, 2023

Los crecientes riesgos de las intermediaciones financieras no bancarias

Los crecientes riesgos de las intermediaciones financieras no bancarias

El Consejo de Estabilidad Financiera (Stability Financial Board –SFB) publicó recientemente su Onceavo informe anual sobre el monitoreo de las intermediaciones financieras no bancarias (NFBI, siglas en inglés), según el cual, hacia finales del 2020, los activos financieros globales sumaban 468.7 billones de dólares. Se trata de un aumento del 10.9% en un año, aún perjudicado por la pandemia de Covid-19 y la consecuente crisis económica. Hoy, las NBFI representan el 48.3% de los activos globales.

El FSB congrega representantes de gobiernos, bancos centrales y autoridades financieras del mercado, con el objetivo de promover la estabilidad financiera internacional. El informe analiza principalmente las tendencias y las vulnerabilidades de las NFBI, lo cual incluye varios tipos de fondos de inversiones, aseguradoras y las llamadas “medidas estrechas” (narrow measures), todas aquellas organizaciones financieras no bancarias intermediadoras de crédito, también conocidas como “sistema bancario sombra” (shadow banking system).

El informe revela que, por primera vez en años, las NFBI, aunque hayan aumentado su valor total en 16.2 billones de dólares, crecieron en un porcentaje inferior al del sistema bancario. La verdad está en el hecho de que los bancos centrales también están incluidos en el sistema bancario tradicional, cuyos balances llegaron a niveles estratosféricos en 2020.

Además, la liquidez creada por las “flexibilizaciones cuantitativas” (leáse, inyecciones de liquidez) fluyó enteramente hacia el sistema bancario.

Al contrario de los bancos

Las NBFI escapan a la fiscalización de los órganos de control y, de hecho, no hay reglas y legislación para su regulación, como, por otro lado, se aplica a los bancos. A pesar de eso, estos intermediadores financieros se comportan cada vez como bancos reales.

En los últimos años, más de una vez, ellas desempeñaron un papel desestabilizador en todo el sistema financiero, ampliando su vulnerabilidad. Por ejemplo, cuando el mercado de títulos de los EUA entró en fibrilación, en marzo de 2020, las NFBI levantaron grandes volúmenes de liquidez, causando un congelamiento en los mercados que ya estaban a mitad y un rápido “desapalancamiento”, es decir, un intento de reducir los niveles de endeudamiento. Este comportamiento, aparentemente «prudente” hacia las instituciones individuales, tuvo un efecto desestabilizador para el sistema y, particularmente, perjudicó la capacidad de transmisión de la política monetaria a toda la economía.

Como resultado, la Reserva Federal estadounidense fue forzada a una estabilización y rescates muchos mayores de lo planeado.

No es por demás, por lo tanto, que el último informe trimestral del Banco de Liquidaciones Internacionales (BIS) de Basilea de diciembre pasado, haya sido dedicado al tema de la necesidad de regulación de las NBFI. El BIS afirma que estas últimas tienen implicaciones significativas para la protección de las inversiones y su impacto es bastante relevante. Obsérvese que cuando las cosas no van bien en los mercados, las NFBI pueden causarles o amplificarles un estrés, con efectos en la forma en que la política monetaria se transmite hacia la economía, la manera como realiza día a día y también en la forma en que se calibra y se comunica. Igualmente, sus comportamientos pueden afectar los mercados de títulos públicos y hasta sus tasas de interés.

El BIS enlista una serie de problemas que las NBFI pueden generar, destacando los desacoplamientos de liquidez. Esto es bastante común para el mercado monetario primario y los fondos abiertos que prometen convertibilidad en dinero de inversiones ilíquidas bajo demanda.

Ante las retiradas reales o de la amenaza de una corrida de retiros, los gestores de estos fondos tienden a acumular liquidez y/o liquidar activos, agravando así, en determinados momentos, la falta de liquidez en el ámbito del sistema.

Este problema se ha profundizado en relación al crecimiento del universo de criptomonedas y de las llamadas finanzas descentralizadas (DeFI), que anticipa mecanismos automáticos y transacciones anónimas. Además de los problemas relativos al lavado de dinero, las DeFi, de acuerdo con el BIS, manifiestan “vulnerabilidades financieras significativas” para todo el sistema, por ejemplo, después de colapsos frecuentes, quiebras, en los precios de las criptomonedas o en lo que dice respecto a las “stablecoins” (criptomonedas vinculadas a monedas reales), que tienen, o deberían tener, reservas en moneda real iguales a su circulación.

El segundo gran problema está relacionado a un apalancamiento muy alto. Esto es especialmente verdadero para fondos hedge o gestores de activos que compran activos o títulos tomando dinero prestado, es decir, con endeudamiento. Es una práctica que, recientemente, también viene siendo cada vez más utilizada por las DeFI. La prolongada política de tasas cero de interés favoreció la acumulación de deudas, con riesgos e implicaciones inevitables y comprensibles para la estabilidad del sistema.

Todo esto lleva a las NBFI a una peligrosa política de gestión de riesgos, que, partiendo de un error de composición, o de confundir una parte con el todo, puede generar “repercusiones perversas para el sistema”.

En conclusión

El BIS pide “ajustes adecuados en el sistema jurídico” para las NFBI y sugiere la aplicación de “enfoques prudentes”, como la constitución de más reservas, prevención más eficaz, mejor información y mayor capacidad de absorción de posibles choques.

Por encima de todo, es necesario superar las lagunas de falta de reglas, por ejemplo, la de imponer límites a la convertibilidad de determinados activos en dinero.

Son sugerencias importantes, las cuales merecen ser traducidas urgentemente en nuevas reglas. No pueden ser dejadas en el limbo de la política y de la academia económica, como fue el caso de otras cuestiones relacionadas a la especulación y derivados financieros, antes de la Gran Crisis Financiera de 2008.

*MSIa Informa

Foto: Pixabay

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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