Arcenio González Gutiérrez, hablante de la lengua Ayuujk (mixe), externó su preocupación por las 68 lenguas originarias de México, que en muchos casos se dejan de hablar y así se mueren poco a poco, pese a que en la ley lingüística se estableció que las lenguas originarias se reconocen y tienen la misma validez que el español.
En su intervención en la sesión semipresencial de la Cámara de Diputados, como parte de la promoción y desarrollo de las lenguas indígenas nacionales, desde la tribuna llamó a que las lenguas originarias se fortalezcan, no se discriminen y se reconozca que son lengua y no dialecto.
Padecemos discriminación, marginación y violencia psicológica en nuestra propia tierra mexicana, nada más por hablar nuestra lengua originaria, por la vestimenta, por pensar y ver el mundo a nuestro modo, la creencia hacia la Madre Tierra y de nuestra vivencia propia. Como pueblos indígenas nos sentimos humillados y avergonzados, ya que no nos valoran y no nos respetan como pueblos indígenas.
Lengua, no dialecto
Originario de Tlahuitoltepec Mixe [Santa María Tlahuitoltepec], Oaxaca, licenciado en educación indígena por la Universidad Pedagógica Nacional e impulsor del rescate de las lenguas originarias, González Gutiérrez recordó que la ley establece que los pueblos indígenas “tenemos el mismo derecho, como los demás individuos, a una vida plena, a una salud mejor, a una educación de calidad, a alimentación y a un trabajo digno”.
Por ello, señaló, se debe hablar de las lenguas originarias, porque los pueblos indígenas estamos preocupados por la desvaloración de nuestras lenguas: lo que hablamos es lengua y no dialecto, pero no tiene la misma validez como la lengua española y las extranjeras.
Enfatizó que los pueblos indígenas tienen el compromiso de expresar sus sentimientos y pensamientos por los años de sufrimientos, desgracia y olvido.
Destacó que la riqueza y diversidad cultural que tienen los pueblos indígenas de México, es bonita y valiosa, como son sus vivencias, comida y bebida, su hablar, el canto y baile, así como su convivencia con la Madre Tierra y su colorida vestimenta.
