junio 03, 2026

Malinalli, Malintizin, la Lengua de Cortés, fue la llave que abrió México

Malinalli, Malintizin, la Lengua de Cortés, fue la llave que abrió México

 

Arturo Ríos*
Al tomar Tenochtitlan, Hernán Cortés se instaló con La Malinche, en Coyoacán. En 1522 procrearon un hijo de nombre Martín, en honor al padre del conquistador; Martín Cortés de Monroy.
En ese lapso llegó la esposa de Cortés de Cuba, viéndose obligado a buscar acomodo a su concubina para no provocar sospechas en Catalina Xuárez a quien desde el 18 de febrero de 1519 que salió de la isla, no había visto y solo una carta le había escrito.
Organizó la boda de Marina, la Malinche con el hidalgo Juan Jaramillo, procurador en el ayuntamiento de Ciudad de México, quien dos años después fue alcalde.
El cronista Francisco López de Gómara relató que Jaramillo se casó ebrio; la boda no fue del gusto de los hombres de Cortés, porque Marina era india, madre soltera y había estado con dos españoles, Alonso Hernández Portocarrero y el conquistador.
Con ese enlace
Cortés cumplió la promesa de libertad hecha a Marina al inicio de la conquista y como pago a sus servicios le otorgó las encomiendas de Huilotlán y Tetiquipac; así Marina adquirió excelente posición social.
En un viaje por México y Honduras para reprimir la revuelta de Cristóbal de Olid en 1523, Cortés pasó por Coatzacoalcos, donde nació Marina. El conquistador llamó a los caciques para explicarles, a través de ella, a quién debían su fidelidad.
Entre ellos estaban los familiares de la intérprete, su madre y su hermano, bautizados como Marta y Lázaro. Marina los mandó llamar, acudieron temerosos al recordar que la habían vendido como esclava, pero doña Marina no solo los consoló, sino que les dio el perdón y llenó sus manos con joyas de oro y ropa.
Al término de la expedición
Los caminos del conquistador y de la joven intérprete se separaron. De regreso a México, Marina dio a luz a una niña a la que llamaron María.
Se instaló con Juan Jaramillo, su esposo, en Ciudad de México; su hijo Martín; quedó al cuidado de Juan Altamirano, primo de Cortés. Desde ahí se perdió su pista. Se desconoce la fecha de su muerte.
Gracias a su conocimiento de las lenguas indígenas, de la geografía y de la situación política, doña Marina logró que la conquista de México fuera menos cruenta y más rápida de lo que hubiera sido sin ella.
Francisco López de Gómara: escribió:
Malinalli, Malintizin, la lengua de Cortés, fue la llave que abrió México
Fuente: National Geographic
*Periodista e Historiador

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