Bolivar Hernandez*
En mi amplio grupo de amigos en México, hubo sorpresa ante el anuncio de la boda de Mariana y Cristóbal, allá por los años 90 del siglo XX. ¡Nadie podía creerlo!
Esta pareja que contraería matrimonio muy pronto, generó con esa noticia un tremendo shock en el barrio de la Condesa, donde vivíamos en aquellos entonces.
Ellos eran unos jóvenes muy conocidos en el rumbo.
La noticia de su matrimonio la anunciaron en febrero y la boda sería en septiembre del año 2000.
Los siguientes nueve meses a partir del aviso dado en febrero, provocó variadas reacciones entre sus familiares, amigos y conocidos.
Todas las manifestaciones eran de estupor, sorpresa y de incredulidad.
Este par de chicos, bellos y sanos, se destacaron como estudiantes en la universidad católica donde yo era maestro. Eran buenos estudiantes con excelentes promedios. Estudiaban ambos Ciencias de la Comunicación, ya que aspiraban a ser conductores de televisión en el futuro.
En esa época
Yo tenía a mi cargo el Taller de Radio, donde los alumnos hacían sus prácticas de locución. Y Mariana y Cristóbal, que siempre andaban juntos para arriba y para abajo, tomaron ese taller conmigo y pude tratarlos más de cerca.
Mi visión de ellos era que constituían una pareja de buenos amigos. ¡Y punto!
A lo largo de toda la carrera los observaba muy unidos. Solamente les impartí dos asignaturas: Radio y Redacción. Al inicio de la carrera.
Estos dos chicos cumplían con el perfil medio del estudiante de la Ibero. Jóvenes sanos, bien alimentados, que practican algún deporte, blancos y altos, guapos. Hijos de ricos.
Aparte de verlos muy seguido en la universidad, tanto en las aulas como en la cafetería, nos saludábamos y conversábamos un poco.
“Profe, qué cree? Me voy a casar con Cristóbal. Está usted invitado a la boda, será en septiembre. ¿Acepta?“.
Yo conocía al hermano mayor de Mariana, un abogado de prestigio, porque estaba casado con la hija de una buena amiga mía. Y todos vivíamos en esa época en el barrio bohemio de La Condesa, en la Ciudad de México.
Mariana y Cristóbal ya se habían graduado de la Ibero con honores
Sabiendo que las tesis son grupales y poco significativas, es un trámite más bien muy caro.
Después de la boda, habían planeado hacer una maestría en el extranjero, y no sabían si en Inglaterra, Francia o de plano en La Complutense de Madrid, España.
Yo les aconsejé que eligieran Londres. Porque tenia mis reservas con las universidades españolas, son un poco light algunas de ellas, y las maestrías y doctorados que otorgan, no son de gran calidad.
Existía un secreto en torno a los novios
Las familias de ellos estaban escandalizados por la próxima boda de Mariana y Cristóbal.
Los amigos y conocidos, muy cercanos, sabían el secreto; muchos otros, no.
Llamaba la atención, entre las amigas de Mariana, las compañeras de la universidad, porque no habría boda religiosa, solo por lo civil.
A todas las amigas de Mariana les emocionaba el vestido blanco de la novia, y lanzar por los aires, de espalda, el ramo hacia el grupo de amigas solteras.
Y eso, precisamente, no habría de ocurrir jamás, en el caso de Mariana. Esta boda fue la comidilla entre el grupo de íntimos amigos de la futura pareja matrimonial.
Por fin llegó septiembre…
El 24, nos reunimos un selecto grupo de amigos de la pareja, para atestiguar dicho acto civil de unir sus vidas legalmente.
La ceremonia se llevó a cabo en La Hacienda de Los Morales, un afamado restaurante donde la burguesía mexicana suele celebrar sus fiestas y matrimonios. ¡Máxima elegancia!
Se puede decir que fue una boda íntima, con solo 100 invitados.
Un detalle llamó poderosamente la atención de todos, el hecho de que no estuvieron presentes los padres de los novios.
El juez civil condujo la ceremonia, con un ritual añejo, en el cual se leía La Epístola de Melchor Ocampo, un manifiesto machista que denigraba a la mujer. Muchos años después, fue abolida su lectura en actos de matrimonio civil.
Después el gran banquete, sobrio pero refinado. Bebidas alcohólicas al por mayor. Música y baile hasta el amanecer.
¿Por qué causaba tanta revolución el matrimonio de Mariana y Cristóbal? ¿Por qué tanto escándalo de las familias?
La respuesta era sencilla:
¡Mariana y Cristóbal eran hermanos de madre!

