Al tiempo que se libra la atroz guerra de Ucrania, con su gran pérdida de vidas de civiles inocentes y de soldados, junto con un inmenso daño material, la dinámica de la guerra está creciendo al punto de que ya no se puede excluir ni siquiera la “opción de la guerra nuclear”. De una forma totalmente carente de sentido de la responsabilidad, Estados Unidos, la OTAN y los aliados europeos deciden ahora ofrecer más y más armas “ofensivas” a Ucrania, lo que significa que en el futuro cercano más naciones europeas serán empujadas a esta guerra para transformar a Europa en un gran campo de batalla.
La visita del Papa Francisco a la isla de Malta estuvo ensombrecida por la guerra. En su discurso ante los integrantes del gobierno maltés y del Cuerpo diplomático, además de autoridades civiles y religiosas y representantes de la vida cultural y social, el Papa Francisco habló, además del problema de la migración, de Ucrania para deplorar que “desde el Este de Europa, desde la tierra del amanecer, las oscuras sombras de la guerra se han desplegado. Habíamos pensado que las invasiones de otros países, las luchas callejeras salvajes y las amenazas nucleares eran amargos recuerdos de un pasado distante… De nuevo, algunos potentados, tristemente escudados en anacrónicos reclamos de intereses nacionales están provocando y fomentando conflictos, mientras que el sentido común de la gente ordinaria necesita construir un futuro que tiene que ser compartido, o no será sencillamente. Ahora, en la noche de la guerra que ha caído sobre la humanidad, ¡no permitamos que el sueño de la paz se apague!”
Agregó que las agresiones infantiles y destructivas nos amenazan y encarnan el riesgo de una ‘guerra fría prolongada’ que puede eliminar la vida del pueblo entero y de generaciones.” Ese ‘infantilismo’, como lo llamó, “ha reemergido poderosamente en las seducciones de la autocracia, nuevas formas de imperialismo, agresiones generalizadas y la incapacidad de construir puentes y comenzar desde los más pobres de nuestro medio. Hoy es difícil pensar con la lógica de la paz. Estamos acostumbrados a pensar con la lógica de la guerra. Es de allí donde los vientos fríos de la guerra comienzan a soplar, y esta vez han sido alimentados por años.
En contraste con las seguridades que le ha dado la OTAN A Ucrania de que le van entregar más armas ofensivas, el Papa condenó con dureza el tráfico y comercio de armas, pues es la causa en la que descansa la guerra, ya que esta guerra fue preparada por algún tiempo por “grandes inversiones en armamento y en el tráfico masivo de armas. Es descorazonador ver cómo el entusiasmo por la paz que surgió después de la Segunda guerra mundial ha desaparecido en las décadas recientes, así como el progreso de la comunidad internacional, con unas cuantas potencias que caminan por su propia cuenta en busca de espacios y zonas de influencia. Así, no sólo la paz, también muchas grandes cuestiones, como el combate del hambre y de la desigualdad ya no están en la lista de muchos planes políticos.”
En lugar de más “rearme”, el Papa recalcó con firmeza que necesitamos un “diálogo más amplio” y la organización de “conferencias de paz internacionales, en las que tema del desarme tenga el lugar central, en las que nuestros pensamientos giren hacia las nuevas generaciones. Y donde los enormes fondos que se siguen destinando a las armas se puedan dirigir al progreso, a la salud y a la nutrición.”
Rusia no puede perder: Karaganov
Serguéi Karaganov, presidente honorario del Instituto de Estudios Estratégicos de Moscú para la Defensa y Relaciones Exteriores, y ex asesor de los presidentes Yeltsin y Vladímir Putin, en la siguiente entrevista da una visión del pensamiento de un grupo de estrategas alrededor de Putin revelando las paradojas, y las ilusiones anheladas. La entrevista fue hecha por Bruno Maçaes, ex primer ministro de Portugal en la revista The New Statesman en su edición del dos de abril.
Bruno Maçaes: ¿Por qué Rusia invadió Ucrania?
Serguéi Karaganov: Desde hace 25 años, personas como yo hemos repetido que, si la OTAN y las alianzas occidentales se extiende más allá de ciertas líneas rojas, en especial hacia Ucrania, habría una guerra. Este escenario lo he contemplado desde 1997. El presidente Putin dijo en 2008 que si el ingreso de Ucrania a la OTAN se volvía real no habría Ucrania. No se le escuchó. Así que el primer objetivo es poner fin a la expansión de la OTAN. Se han agregado dos objetivos: uno es la desmilitarización de Ucrania; el otro es la desnazificación, porque hay gente en el gobierno de Rusia que está preocupada por el crecimiento del ultranacionalismo de Ucrania, al grado que creen que es el comienzo de algo que recuerda a la Alemania de los años treinta. También está el objetivo de liberar a las repúblicas de Donbass de ocho años de bombardeos constantes.
Había una fuerte creencia de que la guerra con Ucrania era inevitable -quizá desde hace tres o cuatro años- la cual bien pudiera haberse librado en territorio ruso. Así que, probablemente, el Kremlin decidió que, si había que luchar, que se luchara en el territorio de otro, en el territorio de un vecino y de un país hermano, que una vez fue parte del Imperio ruso. Pero la guerra real es contra la expansión de Occidente.
BM: El 25 de febrero, Putin pidió al Ejército ucraniano que derrocara al presidente Volodomir Zelensky. Más recientemente, sin embargo, el Kremlin parece sugerir que está interesado en negociar con Zelensky. ¿El Kremlin cambió de parecer? ¿Acepta que Zelensky es el presidente de Ucrania y que siga siendo el presidente de Ucrania?
SK: Esta es una guerra, y estamos en la niebla de la guerra, así que los pareceres cambian, los objetivos cambian. Al principio, quizás algunos pensaron que el Ejército ucraniano podría llevar a efecto un golpe de Estado, de forma que tuviera un poder real en Kiev con quien pudiéramos negociar -a los presidentes ucranianos recientes, y en especial Zelensky, se les considera títeres.
BM: ¿Usted personalmente no considera al presidente Zelensky un Nazi, o sí?
SK: Claro que no.
BM: ¿Cuál cree usted que es la meta final del Kremlin en este momento? ¿Qué se consideraría un resultado exitoso de la invasión?
SK: Yo no sé cuál será el resultado de esta guerra, pero creo que entrañará la partición de Ucrania, de una forma u otra. Ojalá y que al final quede algo llamado Ucrania. Pero Rusia no se puede permitir “perder”, así que necesitamos algún tipo de victoria. Y si hubiera la sensación de que perdimos la guerra, creo que habría la posibilidad definitiva de un empeoramiento. Esta guerra es un tipo de guerra sustituta entre Occidente y el resto -con Rusia, como lo ha sido a lo largo de su historia, el pináculo de “el resto”- por el futuro orden mundial. Las apuestas de la élite rusa son muy altas -para ellos es una guerra existencial.
BM: Usted habló de la desmilitarización de Ucrania, pero parece que dicha meta no se alcanzará si Occidente sigue proporcionando armas a Ucrania. ¿Cree usted que Rusia estaría tentada a frenar ese flujo de armas, y esto amenaza con convertirse en un choque directo con entre la OTAN y Rusia?
SK: ¡Por supuesto! Hay una creciente probabilidad de un choque directo. Y no sabemos cuál sería el resultado de esto. Quizá los polacos podrían luchar; siempre lo han deseado. Como historiador sé que el artículo 5 del tratado de la OTAN no tienen ningún valor. Bajo el artículo 5 -que permite a un Estado pedir el apoyo de los otros miembros de la alianza- nadie está obligado a luchar en favor de otros, pero nadie puede estar completamente seguro de cómo sería esa escalada. También se por la historia de la estrategia nuclear estadounidense que es poco probable que Estados Unidos defienda a Europa con armas nucleares. Pero hay la probabilidad de que las cosas se agraven allí, así que es un escenario abismal y espero que logre algún tipo de acuerdo de paz entre nosotros y Estados Unidos, y entre nosotros y Ucrania, antes de que entremos en este mundo increíblemente peligroso.
BM: Si Putin le pidiera consejo, ¿le diría que el artículo 5 se debe tomar en serio o no? Entiendo por sus palabras que no se debe tomar en serio, según su parecer.
SK: Podría ser que el artículo 5 funcionase, y que los países se volcaran en defensa del otro. Pero ¿contra un país con armamento nuclear como Rusia…? Pongámoslo así: Si Estados Unidos interviene contra un país con armamento nuclear, entonces el presidente estadounidense, al tomar esa decisión, está loco, porque no estamos en 1914 ni en 1939; esto es algo más grande. Así que no creo que Estados Unidos pudiera posiblemente intervenir, pero ya estamos en una situación mucho más peligrosa que hace varias semanas. Y el artículo 5 no presume obligaciones automáticas.
Sobre el derecho de Ucrania a existir
BM: ¿Cuál fue su reacción al comentario del presidente Biden de que el presidente Putin no podía estar en el poder?
SK: Bueno, el presidente Biden suele hacer todo tipo de comentarios. (Posteriormente) fue corregido por sus colegas, así que nadie tomó su declaración en serio.
BM: Putin ha argumentado que Ucrania no existe como nación. Yo imaginaría que la conclusión de los acontecimientos de las semanas pasadas es que Ucrania existe como nación, cuando se encuentra que la población entera, ahí los civiles, desean sacrificar sus vidas para preservar la soberanía y la independencia de su país. ¿Ucrania existe como nación, o Ucrania es sólo parte de Rusia?
SK: No estoy seguro de que haya una resistencia civil masiva como usted sugiere, más allá de los jóvenes que se unen al ejército. En todo caso, yo no sé si Ucrania sobrevivirá, porque su historia de Estado, si es que la tiene, es muy limitada y no posee una élite constructora de un Estado. Quizá algo pudiera surgir de abajo, pero es una pregunta sin respuesta… Veamos… Esta guerra -u operación militar; como quiera llamarla- usted decide-. Quizá nacerá la nación ucraniana: Sería feliz si los ucranianos llegaran a tener un gobierno efectivo, viable -a diferencia de la situación de los últimos 30 años. Fueron los perdedores absolutos después de la Unión Soviética, por su falta de una élite constructora de un Estado.
BM: Si hubiera partición ¿la sección de Ucrania controlada por Rusia conservaría la independencia nominal, o sería absorbida por Rusia?
SK: Si la operación convierte a Ucrania en un Estado “amigable”, entonces la absorción no sería necesaria. Podría haber un tipo de absorción -que está sucediendo efectivamente- en las repúblicas de Donbass. Si serán independiente o no -yo creo que podrían serlo. Se habla de referendos, pero ¿cómo se puede hablar de referendos durante un conflicto? Yo no sé. Mi juicio es que algunos ucranianos se volverán un Estado amigo de Rusia, otras partes pueden dividirse. Polonia estaría feliz de recibir alguna parte del Occidente de Ucrania, quizá los rumanos y los húngaros también, porque la minoría húngara de Ucrania ha sido suprimida junto con otras minorías. Pero estamos en una guerra en toda forma; es difícil predecir. La guerra es una historia abierta.
BM: Un argumento es que Rusia caerá en manos de los chinos, y que esta guerra no le es de utilidad, porque al aislar a Rusia de Occidente, convierte a Rusia en una presa fácil de la influencia económica china. ¿Temen que este pudiera ser el comienzo del “siglo chino” de Rusia?
SK: Hay dos respuestas para su pregunta. Una es que la influencia económica de China en Rusia y sobre Rusia crecerá. China tiene la mayoría de la tecnología que necesitamos y tiene un montón de capital, así que no hay duda de eso. Qué si Rusia se convertirá en una especie de país satélite, según la tradición de su Reino del Medio, lo dudo.
Si me pregunta cómo describiría a Rusia, en una palabra, esta es “soberanía”. Derrotamos a los que quisieron conquistarnos, empezando con los mongoles, y luego a Carlos (XII) de Suecia, después a Napoleón y a Hitler. También, hace poco, tuvimos años de dominación occidental aquí. Fue abrumadora. Y, sin embargo, puede ver lo que pasó: Rusia se revolvió contra todo eso. Así que no temo que Rusia se convierta en parte de una gran China. La otra razón por la que no tengo miedo es porque la civilización china es muy diferente. Tenemos nuestros rastros asiáticos en nuestros genes y somos parte de un continente asiático a causa de eso. Y Siberia es el núcleo del Imperio ruso: sin Siberia, Rusia no se habría convertido en un gran país. El yugo tártaro y mongol dejó muchas huellas en nuestra sociedad. Pero, culturalmente, somos diferentes, así que con creo que sea posible que nos convirtamos en un país subsidiario.
Pero si estoy muy preocupado con el abrumador predominio de China en la década venidera. Las personas como yo decimos precisamente (que) tenemos que resolver el problema de Ucrania, tenemos que resolver el problema de la OTAN, así que podemos estar en una fuerte posición vis-à-vis con China. Ahora será mucho más difícil para Rusia resistir el poderío de China.
De ganadores y perdedores
BM: ¿Cree que Estados Unidos se esté beneficiando de esta guerra?
SK: En esta coyuntura, sí, porque los grandes perdedores son, además de Ucrania, Europa, en especial si continúa con sus misteriosos sesgos por independizarse de la energía de Rusia. Pero China es claramente el vencedor de todo este asunto… Creo que el perdedor más grande será Ucrania; un perdedor será Rusia; un gran perdedor será Europa; Estados Unidos perderán algo, pero puede muy bien sobrevivir en su calidad de ser una enorme isla sobre el océano; y el gran vencedor será China.
Del editor:
En una entrevista posterior con Corriere della Sera de Milán el 8 de abril, Karaganov, explicó más este tema, diciendo: “Seremos victoriosos, porque al final los rusos siempre son. Pero, en ese intermedio, perderemos mucho. Perderemos personas. Perderemos recursos financieros y nos empobreceremos por algún tiempo. Sin embargo, estaremos listos para sacrificarnos y construir un sistema internacional más viable y justo”.
BM: Usted ha argumentado que en el futuro habrá algún tipo de alianza entre Rusia y Europa -o por lo menos con algunos países europeos, si no con otros. Con toda seguridad usted debe pensar que no hay posibilidades de que Rusia y Europa se acerquen.
SK: Si podemos resolver la crisis pacíficamente, no hay duda de que partes de Europa se dirigirían no hacia Rusia misma, sino hacia la Gran Eurasia, de la que Rusia es una parte principal. Ese escenario está pospuesto por el momento, pero Europa tiene que fomentar la relación con la Gran Eurasia. Pasamos por un mundo de guerras y de guerras frías, y luego reconstruimos nuestra relación. Yo tengo la esperanza de que lo haremos en diez años. Espero vivir para verlo.
BM: ¿Cree que este es un momento de supremo peligro para Rusia?
SK: Yo diría que sí, esta es una guerra existencial. Si no ganamos, de alguna forma, creo que se presentará todo tipo de repercusiones imprevistas que son mucho peores que las de principios de los años noventa. Pero creo que evitaremos eso, primero, porque Rusia ganará, sea lo que sea que signifique la victoria, y, segundo, porque tenemos un régimen fuerte y duro, así que, en cualquier caso, o si sucede lo peor, esto no será la disolución del país ni su colapso. Creo que será un régimen autoritario antes que la disolución del país. Pero aun con eso, la derrota es impensable.
BM: ¿A qué llamaría derrota?
SK: No sé. Esa es la pregunta. Necesitamos la victoria. No creo que, aun si conquistamos Ucrania entera y las fuerzas militares ucranianas se rinden, eso sea la victoria, porque saldremos con la carga de un país devastado, devastado por 30 años de gobierno de una élite inepta, y luego la devastación de nuestra operación militar. Así que creo que en un momento necesitamos un tipo de solución que se pueda llamar paz, y que incluya de facto la creación de algún tipo de gobierno viable y pro ruso en el territorio de Ucrania, y la seguridad real de las repúblicas de Donbass.
BM: Si el estancamiento actual continuara por años ¿Sería eso una derrota?
SK: Estancamiento significa una enorme operación militar. No, no creo que sea posible. Me preocupa que conduzca a una escalada, porque luchar sin fin en el territorio de Ucrania -incluso ahora- no es viable.
BM: Es la segunda vez que menciona que si no hay progreso esto conduciría a una escalada. ¿Qué significa “escalada” en este contexto?
SK: Escala en este contexto significa que ante una amenaza existencial -y esto significa una no victoria, sea dicho de paso, o una supuesta derrota -Rusia haría más intenso el conflicto, y hay una docena de lugares del mundo donde podría haber un enfrentamiento directo con Estados Unidos.
BM: ¿Sugiere entonces que, por una parte, se puede llegar al posible uso armamento nuclear -si hay un peligro existencial para Rusia- y, de la otra parte, una escalada hacia un conflicto en regiones más allá de Ucrania? ¿Lo estoy entendiendo correctamente?
SK: Yo no lo descartaría. Estamos viviendo en una situación estratégica absolutamente nueva. La lógica normal dicta lo que usted ha dicho.
BM: ¿Cómo se siente personalmente? ¿Se siente atormentado por lo que está sucediendo?
SK: Todos nos sentimos como si fuésemos parte de un acontecimiento enorme de la Historia, y no es solo por la guerra de Ucrania; es por la destrucción final del orden internacional que fue creado luego de la Segunda guerra mundial y entonces, de una forma diferente, se recreó luego del derrumbe de la Unión Soviética. Así que somos testigos del derrumbe de un sistema económico -del sistema económico mundial-, la globalización en esta forma está acabada. Sea lo que sea que haya habido en el pasado ahora se ha ido. Y fuera de esto tenemos muchas crisis que se alzan ante nosotros que, a causa del Covid-19, pretendemos que no existen. Durante dos años, la pandemia remplazó la toma de decisiones. El COVID fue suficientemente malo, pero ahora todos se han olvidado del COVID y podemos ver que todo se está colapsando. En lo personal estoy muy entristecido. Trabajé para la creación de un sistema viable y justo. Pero soy parte de Rusia, así que sólo puedo desear que ganemos, sea lo que sea que esto signifique.
Del declive de la democracia europea
BM: ¿Alguna vez temió que este pudiera ser el renacimiento del poderío occidental y del poderío estadounidense; que la guerra ucraniana pudiera ser el momento de renovación del Imperio americano?
SK: No lo creo. El problema es que, durante los últimos 500 años, los cimientos del poderío occidental fueron la preponderancia militar de los europeos. Estos cimientos comenzaron a erosionarse entre los años 50 y 60. El desplome de la Unión Soviética hizo creer por un momento que el predominio occidental estaba de vuelta, pero ahora está a un lado, porque Rusia sigue siendo la potencia militar más grande y China se está convirtiendo en una potencia militar de primera clase.
Occidente nunca se recuperará, pero esto no importa si muere: La civilización occidental nos trajo grandes beneficios, pero ahora la gente como yo y otros más estamos cuestionando los principios morales de la civilización occidental. Creo que geopolíticamente Occidente experimentará alzas y bajas. Quizá los choques que estamos viviendo puedan sacar a relucir las mejores cualidades de la civilización occidental, y que nosotros podamos ver de nuevo a personas como Roosevelt, Churchill, Adenauer, de Gaulle y Brandt en los gobiernos. Pero los choques continuos también significan que la democracia en su forma actual en la mayoría de los países europeos no sobrevivirá, porque bajo las circunstancias de gran tensión, las democracias siempre desaparecen o se convierten en autocracias. Esos cambios son inevitables.
*MSIa Informa

