mayo 24, 2026

Me duele Guatemala: Por su pobreza, desnutrición, violencia de género, devastación de recursos naturales y migración masiva a EU

Me duele Guatemala: Por su pobreza, desnutrición, violencia de género, devastación de recursos naturales y migración masiva a EU

Bolivar Hernandez*
Esta historia tiene que ver con la figura paterna, y con su patriotismo exacerbado de siempre. Mi padre fue un intelectual destacado en el mundo académico universitario de Guatemala, particularmente en la Universidad de San Carlos, USAC, que es la universidad nacional pública. A la USAC le dedicó su vida entera y de ella recibió sus más altos honores al mérito.
Mi padre murió tempranamente debido a un cáncer fulminante, y eso motivaba a que tuviera yo que viajar frecuentemente de México a Guatemala, para ver a mi padre y hablar con él, y hacer el famoso “Ajuste de cuentas” entre él y yo.

Hicimos los reclamos pertinentes y nos perdonamos por nuestras cosas y agravios ocasionados al otro.

En el lecho de muerte

Mi padre me pidió encarecidamente que le prometiera que iba yo hacer algo por el pueblo de Guatemala, por los más jodidos. Y se lo prometí con mucha convicción de mi parte, y me apretó la mano y ya no dijo más.
El razonamiento de mi padre era correcto al respecto, me argumentaba que México tenía más recursos y atención a los pobres, en cambio en Guatemala, no. Y que yo ya había dado mucho a México, mi país de nacimiento, al dedicarme a la docencia universitaria y, en ese entonces, ya también me dedicaba al ejercicio del psicoanálisis.
Era ya justo y necesario volver a mi otra patria a cumplir con los deseos de mi padre.

Foto: marcoreyes

Volví a los 75 años a Guatemala
E inicié las averiguaciones pertinentes para enseñar en la universidad de San Carlos, en las carreras de Antropología, Arqueología, Historia y Arquitectura, campos de mis saberes.
Mis propósitos de enseñar en la universidad se frustraron de inmediato.

Múltiples asuntos convertían mi deseo de colaborar en la institución universitaria que mi padre admiraba tanto, en una contundente negativa, en un rotundo NO, de parte de la burocracia universitaria.

Ofrecí a la USAC a trabajar sin ninguna remuneración, sin costo alguno al presupuesto de la universidad.
Ni así, aceptaban mi oferta de enseñar en las licenciaturas mencionadas.
Debo señalar que tengo parientes cercanos en puestos directivos de la USAC, y suponía que esto supondría algún apoyo para mi ingreso. Pues no, ¡tampoco eso fue posible!
La recomendación era que hiciera los trámites para obtener una validación de estudios para tener una suerte de certificación oficial, y me parece que interviene, además, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala, y este trámite burocrático puede implicar años para obtener el reconocimiento a los grados obtenidos por mi, en la UNAM en México.
En conversaciones privadas

Con funcionarios universitarios al respecto de mi asunto de querer colaborar con la USAC, ya en corto, en confianza, me señalaron que dudaban de mi nacionalidad guatemalteca, aunque poseo documentos oficiales que lo avalan plenamente.

Otros personajes me reclamaron el porqué me fui a México a estudiar y ellos, en cambio, se quedaron a sufrir un largo conflicto armado, y eso no era justo.

Esta es la historia del por qué no pude cumplir la promesa que hice en el lecho de muerte a mi padre, hace ya 30 años.
Soy un hombre que respeta su palabra siempre. Lo que prometo, procuro cumplirlo.

Me duele Guatemala y su pobreza rural y urbana, su desnutrición infantil, el maltrato a la mujer, y la devastación de sus recursos naturales.

Pero, sobre todo, la migración masiva de los jóvenes hacia los EEUU, corriendo toda clase de vejámenes e incluso exponiéndola vida. Porque Guatemala, no ofrece nada a sus ciudadanos.

*La vaca filósofa.

Fotos: Pixabay/marcoreyes

About The Author

Soy binacional México-guatemalteco, 77 años. Antropólogo, psicoanalista, periodista, ecólogo, ciclista, poeta y fotógrafo.

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