febrero 03, 2026

Mercado de deuda: Pesada carga para África

Mercado de deuda: Pesada carga para África

Desde que su deuda comenzó a ser renegociada en los mercados internacionales, África enfrentó un problema más crítico. Hacia finales de 2023, el 49% de la deuda del continente estaba en manos privadas, ya sea en fondos, bancos y otros agentes financieros internacionales. Las proyecciones indican que esta proporción había aumentado hasta un 54% para finales del 2024.

Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma*

Entre 2015 y 2022, los costos promedio del servicio de la deuda aumentaron de un 8.4% hasta un 12.7% del Producto Interno Bruto (PIB) en 49 de los 54 países africanos. El “Informe de Perspectivas Económicas Africanas” del Banco Africano de Desarrollo (BAD) estima en cerca de 74 mil millones de dólares el servicio de la deuda de los países africanos en 2024. De esta cantidad, 40 mil millones de dólares se deben a acreedores privados, en comparación con 17 mil millones de dólares en 2010.

El vice-presidente y economista en jefe del BAD, Profesor Kevin Urama, dijo en la quinta sesión extraordinaria del Comité de Finanzas y Asuntos Monetarios de la Unión Africana, realizada en Abuja, Nigeria, el 30 de noviembre:

El cambio en la estructura de la deuda hacia  los acreedores privados traza oportunidades y desafíos. Cuando obtienen préstamos en mercados internacionales de capital, los países africanos pagan 500% o más en intereses de los que pagarían al AfDB o al Banco Mundial.

Vale resaltar que, desde 2010, la deuda pública de África aumentó en 170% en gran medida, debido a problemas estructurales en el sistema de deuda, a los recientes choques globales y a sus conocidas debilidades.

Una de las razones del alto costo es ciertamente la tendencia de usar deuda de corto plazo, a intereses elevados, para financiar proyectos de desarrollo a largo plazo. El mercado exige eso.

Las implicaciones para la sustentabilidad de la deuda a mediano y largo plazo 

De esta manera, 20 países africanos están actualmente en situación de excesivo endeudamiento o en alto riesgo de estar en esa situación, contra 13 en 2010.

De acuerdo con el BAD, la relación deuda pública/PIB aumentó en promedio de un 54.5% en 2019 hasta un 64% en 2020, y después permaneció relativamente estable.

De 2000 a 2021, 23 países africanos buscaron crédito en mercados privados, con un valor total de 1.51 billones de dólares. La mayor parte de la deuda pública con el exterior esta contraída en dólares: en 2022, cerca del 70%, contra apenas 14.5% en euros. Esta dependencia del dólar se volvió perjudicial cuando la Reserva Federal aumentó las tasas de interés. Muchos países cubren déficits presupuestales refinanciando deuda vencidas, en lugar de pagarlas, especialmente con proveedores privados de bienes y servicios y con acreedores institucionales.

En la última década, los pagos de intereses sobre la deuda africana representaron en promedio 12.7% del PIB, mientras los gastos en salud fueron de solamente 1.8% y en educación el 3.6%.

Foto: ammarhreib

En su “Perspectiva Económica Regional para África Subsahariana” de octubre pasado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) también pintó un preocupante cuadro: “La inflación permanece en dos dígitos en casi un tercio de los países. La capacidad del pago de la deuda es baja y el aumento de endeudamiento está minando los recursos disponibles para el desarrollo. Las reservas cambiarias son frecuentemente insuficientes”. Los países exportadores de materias primas y petróleo estarían en mayores dificultades”.

Por todas estas razones, los líderes africanos están solicitando reformas urgentes del sistema financiero global. Ellos no quieren ser víctimas de la especulación financiera y de commodities. Al mismo tiempo, trabajan por el establecimiento de un mecanismo regional de estabilidad financiera, para el uso de monedas locales en el comercio inter-africano y, donde sea posible, con el resto del mundo. En este proceso, se inspiran en el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB) de los BRICS.

A la luz de las tensiones geopolíticas, de los riesgos climáticos y de las tendencias económicas globales imprevisibles, la dependencia excesiva de África con relación a los mercados externos se vuelve cada vez más problemática. Por ende, el BAD enfatiza la necesidad de un sistema financiero africano más robusto y resilente y de esfuerzos concertados para lograr los objetivos de integración económica a largo plazo del continente.

Muchos países africanos, incluyendo Nigeria, la mayor economía del continente

Ya trabajan para establecer instituciones como el Instituto Monetario Africano y el Mecanismo Africano de Estabilidad Financiera, siguiendo las experiencias europeas, que son esenciales para lograr la convergencia macroeconómica, la resilencia financiera, la independencia económica y la autosuficiencia del continente africano.

Estos problemas económicos de varios países africanos no pueden ser silenciados o ignorados, por aquellos que pretendan tener relaciones estables con el continente –sean las administraciones estadounidenses, la Unión Europea u otros países europeos, comenzando por Italia con su Plan Mattei.

Esto es particularmente verdadero en el caso de los problemas financieros estructurales globales que tiene repercusiones en los países de África y del Sur Global. Subestimarlos y no abordarlos también significa profundizar la migración masiva descontrolada y sus efectos desestabilizadores.

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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