Bernardo Méndez Lugo*
La vicepresidenta Kamala Harris vendrá a México en viaje oficial después de las elecciones del 6 de junio. De acuerdo con un comunicado de la Cancillería mexicana, la visita de Harris está programada para el 8 de junio.
En atención a nuestros intereses y seguridad nacional, el arribo de la vicepresidenta de los Estados Unidos, sólo 48 horas después o quizá menos del cierre de casillas de la elección del 6 de junio, no parece ser lo más pertinente porque seguramente estaremos en medio de algunos conflictos postelectorales y en intensas negociaciones para resolverlos.
El gobierno de AMLO debería pedir nueva fecha ya que la incertidumbre de los resultados electorales y el mismo clima postelectoral, no es el entorno más propicio para llegar a acuerdos.
El Comunicado de la SRE
Anota que La visita de la vicepresidenta Harris tiene por objeto continuar con las conversaciones en materia de migración y desarrollo regional, cooperación frente a la pandemia y reactivación económica, entre otros rubros, que han estado en el centro de la agenda bilateral.
Kamala ya visitó El Salvador y reiteró en sus acciones lo que el presidente Joe Biden anunció desde su campaña electoral: La necesidad de la recuperación económica y reactivación de los países del Triangulo del Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador).
La idea de reactivación de Harris y Biden descansa en la inversión privada y fundamentalmente en facilitar la mayor presencia de empresas estadounidenses.
Si bien la idea original de una propuesta de cooperación con Centroamérica surge del gobierno de México desde la misma campaña electoral de 2018 antes de las elecciones, es evidente que siendo EU el país que aporta alrededor de 4 mil millones de dólares, estos serían administrados por la Agencia para el Desarrollo internacional de los Estados Unidos (USAID).
T-MEC Y COMPETENCIA DESLEAL
Lo mismo que ha solicitado al presidente salvadoreño, pedirá Harris a México, además de agregar otras prioridades de la política internacional del presidente Biden: respeto a las actividades de las empresas estadounidenses en México de acuerdo a la normatividad del T-MEC y a otros acuerdos bilaterales e internacionales.
Esto implica acotar cualquier nueva legislación mexicana que pretenda dar primacía o carácter dominante a empresas estatales mexicanas como Pemex y CFE, pero también competencia desleal de grandes corporaciones mexicanas que afecten intereses de firmas norteamericanas.
Es posible se aplique la cláusula del T-MEC que limita alianzas o acuerdos con otros países fuera del Acuerdo, en particular contratos con empresas chinas o rusas en actividades productivas.
Otro tema vinculado es lo referente a energías limpias versus energías fósiles, que son altamente contaminantes. Y no se trata necesariamente de favorecer en general las energías limpias, sino a empresas estadounidenses y canadienses involucradas en energía solar, eólica y similares.
EU presionará a México para moderar y limitar la presencia de inversiones chinas no solo por temas comerciales del T-MEC, también por su visión de seguridad nacional en el ámbito hemisférico, limitando la presencia de potencias extra continentales.
Guerra sucia
Nuestra tarea es advertir y alertar de posibles choques y conflictos con Washington por alianzas o convenios de México con China y Rusia.
No se trata solamente de temas de su presencia militar y comercial y en campos específicos como infraestructura, minería y pesca, sino las capacidades que ya tienen Pekín y Moscú para intervenir procesos políticos y electorales a través de sus sistemas sofisticados de inteligencia artificial en redes sociales y capacidades de guerra sucia para impulsar candidaturas presidenciales en Latinoamérica, que sean afines a sus intereses.
Hay infinidad de pruebas de la intervención rusa en los procesos electorales de EU de 2016 y 2020 a favor del candidato presidencial republicano y en contra de los candidatos demócratas.
Según los estrategas estadounidenses, como el Dr. Robert Evan Ellis, que directamente alimentan las visiones del Departamento de Estado y el Departamento de Defensa, la presencia china es creciente en América Latina y avanza a pasos agigantados.
La presencia de China en los países del Triángulo del Norte de Centroamérica, es una de las preocupaciones de Evan Ellis. A principios de 2021 publicó su ensayo donde analiza el impulso del gigante asiático para lograr su reconocimiento pleno (antes estos países reconocían a Taiwán), pero la diplomacia de las vacunas anti Covid 19 e inversiones en diversos campos, le han permitido importantes avances.
México tiene palancas para negociar y neutralizar las presiones
Estas son: La cooperación para moderar flujo migratorio centroamericano, la cooperación para controlar al crimen organizado y la posibilidad de que el gobierno de México utilice el importante papel cada vez más creciente de la comunidad México-Americana en Estados Unidos.
Biden y Harris buscan recuperar espacios de poder en el mundo y nuestro país es una nación prioritaria, como frontera estratégica y con gran presencia de capital estadounidense. México entonces debe buscar negociar directamente con las cabezas de las corporaciones donde se incluyen bancos y poderosos conglomerados financieros y firmas de alta tecnología.
Hay todavía espacios de ventaja negociadora para México en comercio, cooperación en perímetro de seguridad norteamericano en lucha contra terrorismo internacional, crimen organizado y tráfico de armas, tráfico y trata de personas y contrabando de componentes químicos para drogas sintéticas de creciente uso en consumidores estadounidenses.
Es posible que la rápida reactivación económica en la Unión Americana y los pronósticos de un crecimiento anual de más de 6% para el 2021, genere ineludible necesidad de más mano de obra en agricultura y servicios diversos, donde mexicanos han jugado un rol relevante.
Eso podría facilitar la firma de un nuevo acuerdo bracero como lo propuso el presidente López Obrador en su charla virtual con el Presidente Biden. Lo que se percibe menos viable es exportar el programa mexicano Sembrando Vidas a Estados Unidos.
Los resultados de las elecciones intermedias en México pueden dar o quitar poder de negociación al gobierno de México, pero es evidente que a la administración Biden-Harris les puede convenir un gobierno mexicano más acotado por mayor presencia de la oposición.
Cierto es que EU necesita un México estable y con crecimiento económico y no va a generar políticas que creen inestabilidad e incertidumbre porque un México en conflicto interno, con más violencia y pobreza, podría provocar un éxodo hacia el norte de millones de mexicanos desesperados por salvarse del caos.
Para 2024, el gobierno de EU y sus agencias diversas con presencia en México, tratarán de impulsar un candidato o candidata presidencial de perfil moderado en el partido de gobierno y sus aliados, alguien pro-estadounidense o que al menos se pueda establecer cierto diálogo.
Es interesante y sintomático que con el argumento de la visita de la vicepresidenta Harris se encuentren en México todo un equipo de la CIA encabezado por su director y subdirector para organizar la logística y seguridad de la visita.
Su presencia en realidad les permite una observación privilegiada del proceso electoral, y no sería raro que subrepticiamente puedan mover hilos y estrategias sofisticadas para influenciar en el proceso electoral. Es la historia, tradición y trayectoria de esta agencia de inteligencia en el mundo y en Latinoamérica.
Es temprano predecir o saber cómo estarán las reputaciones de las fuerzas políticas en México para 2024, pero si debe quedar claro que la Administración Biden defenderá sus intereses económicos y estratégicos en México y apoyará fuerzas y personalidades políticas afines a sus intereses.
