abril 16, 2026

Mi barbero de Sevilla: Yo le pedí un corte estilo Ronaldo y me dejó como mara o pandillero centroamericano

Mi barbero de Sevilla: Yo le pedí un corte estilo Ronaldo y me dejó como mara o pandillero centroamericano

Bolivar Hernandez*
El barbero de Sevilla es una ópera bufa en dos actos, compuesta por Gioachino Rossini, en 1813. Divertida puesta en escena donde se relatan los hechos de una pareja de enamorados que son el Conde de Almaviva y la joven huérfana Rosina, y el barbero que hace la función de celestino o alcahuete.
Los barberos han sido a lo largo de la historia unos personajes singulares, porque aparte de cortar el cabello o rasurar la barba, y en algunas ocasionas sacaban muelas también, hacían la función de escuchas de sus clientes.
Los temas favoritos de su clientela eran la política, las mujeres, los deportes, y el barbero emitía su opinión siempre, o casi, acertada e informada.
He tenido muchos barberos a lo largo de mi larga vida
Y eso se debe a que mantengo a mis 77 años, una abundante melena, hoy plateada. Lo insólito es que por un tratamiento hormonal recibido hace muchos años para combatir el cáncer, las uñas y el cabello crecen a un ritmo acelerado y me obliga a visitar al barbero cada 15 días, para regocijo de ellos, y a cortarme las uñas cada ocho días, con un ritual personal muy particular.
Tengo el pelo rizado, al estilo afro, si lo dejo crecer muchísimo. Y este tipo de cabello africano es difícil de recortar. Y los peluqueros no manejan bien el pelo chino o colocho. Por varios años en mi juventud no lo cortaba, lo usaba largo, afro, al estilo de Michael Jackson.
Cuando ingresé a la universidad decidí cortarlo bastante. Y una vez graduado volví a dejarlo crecer muchísimo.
Ese corte o estilo de mi cabello va y viene, según las actividades profesionales que he desempeñado; en trabajos de investigación en campo que han durado largas temporadas lo dejo crecer; pero cuando he sido funcionario público de altos vuelos, pues lo corto bastante.
Hace muchos años opté por un corte de cabello tipo militar, con todo y mi aversión a los milicos, y en México le denominan casquete corto; como si le hubieran puesto a uno un huacal y luego cortan alrededor, dejando un copete corto al frente, y ya.
Mi peluquero de muchos años en la Condesa
Mi barrio bohemio de la Ciudad de México, fue don Miguel, y yo me hice cliente frecuente de don Miguel porque solo me sentaba en ese sillón antiguo y él ya sabía cómo cortarlo.
Don Miguel es un peluquero famoso por cortar el cabello a varias generaciones de hombres de ese barrio. Inclusive llevaba yo a mi hijo a que le hicieran un corte estilo Ronaldo, aquel el delantero espectacular de la selección brasileña.
Don Miguel era un hombre que había sido peluquero por más de 60 años en La Condesa, y era muy conocido y apreciado.
Su local o barbería estaba situado al lado de una cantina muy famosa El Centenario, más conocida por sus clientes como El Cementerio por la cantidad de briagos que han muerto de cirrosis hepática.
Pues resulta que me doy cuenta que don Miguel, mi barbero, se quedó medio ciego y seguía trabajando tan tranquilo. Pero no trasquilaba a nadie porque la tijera solo sonaba por encima de las cabezas sin cortar un solo pelo.
Uno entraba con don Miguel, peludo y salía igual de peludo. Igualmente los clientes le pagábamos por ese servicio ficticio.
He vivido en muchos lugares y suelo ser cliente frecuente de los peluqueros, tal como ocurrió en Santiago de Chile, cómo en Santiago de Querétaro, o Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, o Saltillo, Coahuila.
Ahora en Guatemala donde vivo un exilio dorado
PELUQUERÍAA donde he vuelto como el hijo pródigo, pues resulta que a un kilómetro de la finca donde vivo hay una pequeña plaza comercial y entre los negocios que existen dentro, hay una peluquería.
Ésta lleva el nombre absurdo de El cabello, donde encontré a un chico peluquero muy vivaz y entretenido en su charla que siempre versa sobre futbol nacional, que a mi no me interesa en lo absoluto, por mediocre e insulso.
Pero voy a que me corte el pelo cada 10 días. Para él es una gran alegría verme llegar al negocio, nadie tiene esa costumbre de raparse tan seguido.
La historia de hoy tiene que ver con lo que ocurrió conmigo y mi peluquero
Alisto mi viaje a México y me dispuse cortar un poco mi cabellera y hacerme algo especial como una rayita horizontal en la sien izquierda, una raya delgada al estilo de la que usa Cristiano Ronaldo, ese jugador engreído y multimillonario, a quien le luce mucho esa rayita.
Le digo a mi joven peluquero, Tú sabes hacer esa rayita? Síííí, me respondió. Pues adelante, ¡hazla!
Mientras leí el periódico de nota roja tan popular en Guatemala, mi peluquero procedió hacer una barbaridad, porque no hizo una rayita sino un camino torcido. Y ancho.
Esa raya es distintiva de las pandillas centroamericanas llamadas las Maras. Esa rayita tal como la que me hizo mi peluquero, es un rasgo de pandillero.
Afortunadamente, a mi me crece velozmente el cabello, y en 10 días no se va a mirar ya la famosa rayita.
Me siento ridículo, fuera de lugar, como raro.
Mi familia sugiere que use una gorra para cubrir el desperfecto. Pero no puedo viajar de gorra, ya pagué mi boleto aéreo ida y vuelta.
La próxima historia será desde México lindo y querido.
¡Hasta pronto desobedientes!
Fotos: Engin_Akyurt/Skitterphoto

About The Author

Soy binacional México-guatemalteco, 77 años. Antropólogo, psicoanalista, periodista, ecólogo, ciclista, poeta y fotógrafo.

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