Al final del día, defender a Casa Tochan es defender el derecho humano más básico de todos: El derecho a buscar una vida segura.
Redacción
La migración en México ha dejado de ser un fenómeno de tránsito de paso, para convertirse en una realidad permanente que define el rostro de nuestras ciudades. En ese complejo escenario, la Ciudad de México se autoproclama constitucionalmente como una “ciudad refugio“; sin embargo, la realidad en las calles demuestra que esa promesa política se sostiene, casi por completo, gracias al esfuerzo de la sociedad civil organizada.
Un ejemplo vivo de esta resistencia humanitaria es Casa Tochan, un albergue que este mes cumple 15 años de labor ininterrumpida en la capital.
Fundado en junio de 2011, en uno de los períodos más oscuros de la violencia en el país —marcado por la dolorosa masacre de San Fernando, Tamaulipas—, este espacio nació con un propósito claro: Devolver la dignidad arrebatada a quienes lo han perdido todo.
Quince años después, el refugio ha transformado el destino de más de 5,000 refugiados en la CDMX, operando no como un simple dormitorio público, sino como un verdadero hogar comunitario.

Albergues para migrantes en CDMX: El verdadero refugio ante la omisión institucional
Ubicada en la alcaldía Álvaro Obregón, cerca de la zona de Observatorio, Casa Tochan representa la antítesis de la política migratoria de contención y persecución. Mientras el Estado mexicano suele responder con burocracia y estaciones migratorias que operan bajo lógicas de encierro, este espacio ofrece un modelo de hospitalidad integral.
Aquí, la protección de los derechos humanos de los migrantes no es un discurso, es una práctica diaria. Quienes llegan a sus puertas no solo reciben una cama y tres comidas al día; también acceden a asesoría jurídica crucial para regularizar su estancia legal o solicitar asilo, atención médica elemental y acompañamiento psicológico para sanar los traumas del camino.
Además, mediante talleres de carpintería, ebanistería e idiomas, el albergue construye un puente real hacia la autonomía y la inclusión laboral.
Una crisis humanitaria que exige solidaridad ciudadana
Cumplir 15 años en un país que históricamente criminaliza la movilidad humana no es un logro menor; es un acto de resistencia que debería avergonzar a las instituciones que han privatizado la compasión.
Los albergues para migrantes en CDMX subsisten bajo una constante asfixia financiera, dependiendo casi exclusivamente de las donaciones en especie y de la buena voluntad de la ciudadanía.
La efeméride de Casa Tochan no debe ser vista solo como una fecha de celebración, sino como un llamado urgente a la acción colectiva.
La migración no va a detenerse mientras persistan la violencia estructural y el cambio climático en los países de origen. Por ello, la existencia de estos oasis humanitarios es vital para evitar que el tejido social de nuestra ciudad, se deshumanice por completo.
Festival Cultural en la Alameda Central: Un punto de encuentro
Para visibilizar esta lucha, Casa Tochan realiará un festival político y cultural abierto al público este sábado 17 de octubre, de 12:00 a 19:00 horas, en la Plaza Palestina (Alameda Central).
Este evento representa la oportunidad perfecta para que los habitantes de la capital rompan prejuicios, escuchen las historias de las personas en movilidad y apoyen directamente al albergue, llevando insumos básicos o sumándose como voluntarios.
Al final del día, defender a Casa Tochan es defender el derecho humano más básico de todos: El derecho a buscar una vida segura.

