July Buendía
Ante el enigma que hoy emerge de entre los silencios,
Aquellos dulces y siempre discretos estruendos,
Los que tus atrevidas pestañas pintan como sonrisas,
Abrumada, complacida,
Desarmada y rendida,
Sólo me queda una duda:
¿Cuándo lograste mirarme así?
El tremor me arrebata,
Y es que mi boca te sigue sin dudar.
Miradas audaces,
Que proponen cualquier tarde en primavera,
Un beso en los hombros,
El calor de tu respirar en mi cuello,
Sin ganas de faltar,
Con ánimo de avanzar.
La vida me huye,
Y una ajena tibieza me acecha.
Sonríes y más,
Cuando la luz del día coloca las estrellas,
De una en una,
Al azar,
Como rutas anunciadas de imitación,
Que en manto marino y canela,
Deberás interpretar.
Un sólo aliento.
Ni un beso dado…
Tan cerca…tan fuerte…tan tuya.
Te soñé.
