mayo 27, 2026

Mis andanzas literarias en la etílica Sociedad de los Escritores Muertos

Mis andanzas literarias en la etílica Sociedad de los Escritores Muertos

 

Bolivar Hernandez*

Hace muchos años, un nutrido grupo de escritores y periodistas, más hombres que mujeres, nos dábamos cita todos los jueves en un icónico sitio bohemio de la Colonia Condesa, en CDMX, era La Bodega,.
Estaba en la esquina de Ámsterdam con Cacahuamilpa, era un restaurante raro en su decoración interior, estaba lleno de cachivaches viejos colgados en las paredes y el techo. Era una bodega, tal cual.
Un lugar ideal para tener citas clandestinas, a media luz los salones, propiciaban seguridad en los amantes por no ser descubiertos. Había varios grupos musicales , tríos y jarochos, sobre todo, y en las noches una orquesta tropical, bullanguera. Y se podía bailar muy pegaditos con la pareja en turno.
Un grupo de unos 20 periodistas y pocos escritores, decidimos juntarnos ahí, en La Bodega, una vez por semana, en una amena tertulia literaria.
Casi todos ellos eran buenos bebedores, alcohólicos pues, y ahí chupaban con singular entusiasmo. A la hora de pagar la cuenta, la suma era estratosférica, y ellos en su mayoría disponían repartir la suma entre todos, en un abusivo prorrateo.
Yo he sido abstemio y convivo con alcohólicos desde mis tiempos de periodista. Y me parecía un abuso pagar las borracheras de mis amigos periodistas y escritores, cuando yo solo había tomado dos botellas de agua mineral. Y de ahí en adelante, dispuse pagar mi consumo individual, para molestia de mis amigos borrachos.
Mencionaré a pocos personajes de aquel mítico grupo. David Martín del Campo, Vicenta Leñero, Rafael Ramírez Heredia, Elsa Cross, Gerardo de la Torre, y otros.
Esta historia ocurre en los años 80 del siglo pasado
Era yo entonces un joven periodista con ansias de escribir cuentos cortos y eventualmente unas novelas. Por eso acudía religiosamente a estas sesiones alcohólicas y literarias, para aprender de todos ellos el arte de la escritura.
La iniciativa de este grupo fue escribir una novela colectiva, a 20 manos, aprovechando que en el grupo había un par de editores importantes de México, dispuestos a publicar este mamotreto literario.
Serían 20 capítulos de una novela experimental, colectiva, con el enigmático título de El Hombre Equivocado. Después de varios meses recolectando los capítulos individuales, alguien les dio forma y se envió el manuscrito a la Editorial Joaquín Mortiz.
La novela salió publicada al poco tiempo. Se le hizo la difusión y publicidad necesaria y, por supuesto, la mencionada obra fue un fiasco rotundo, comercialmente hablando. Un fracaso editorial, una aventura al garete.
Nadie se atrevió hacer la obligada autocrítica de ese fracaso previsto por unos pocos del grupo, en lugar de ello los escritores y periodistas optaron por celebrar el rotundo fracaso de la novela, chupando con ganas de olvidar.
Han pasado más de 40 años y varios de aquellos ilustres escritores ya han muerto, ya somos pocos los sobrevivientes de aquel memorable grupo.
Fui un miembro muy honrado por pertenecer a esta Sociedad de los Escritores Muertos. Después de varios años de pertenecer a esta tertulia literaria, he fundado otras tertulias a lo largo de mi vida.
Hasta pronto escritores émulos de Hemingway, recuerden que el beber no los hace buenos escritores, se los digo por experiencia de ver tantos borrachos y malos escritores.
*La Vaca Filósofa

About The Author

Soy binacional México-guatemalteco, 77 años. Antropólogo, psicoanalista, periodista, ecólogo, ciclista, poeta y fotógrafo.

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