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¡Muera la reina y viva el rey!

Foto: talpeanu

Bolivar Hernandez*

La muerte de Isabel II ha provocado un fenómeno mediático mundial, se proyectan videos, películas y se muestran fotografías de los 70 años de su reinado, a cada rato.

La saturación es total y el asunto aún no acaba, ya que el final final será el 19 de septiembre, cuando entierren a la soberana.

La conmoción es internacional al grado que muchos países ya han enviado a sus corresponsales a cubrir toda esa parafernalia mortuoria.

Inclusive países tercermundistas ya tienen en Inglaterra a un enviado, reportando minuto a minuto qué pasa en los alrededores de los palacios británicos, y entrevistando a las personas que hablan español solamente.

Uno no podría imaginar que tan afectos son a la monarquía millones de seres humanos en todo el planeta, hasta que lo vemos en la televisión ininterrumpidamente.

Le dedican minutos a analizar el enfado de Carlos III por unos tinteros en su escritorio que le estorbaban. Y el chisme sobre las mujeres de los príncipes hermanos que no se soportan ni se pueden ver y muchos menos hablar entre ellas, son odios de princesas, son odios reales, literalmente hablando.

El funeral será algo apoteósico

Con la presencia de todas las casas reales europeas, y será, naturalmente televisado a todo el mundo. Y se seguirá comentando muchos meses más tal suceso.

Inglaterra es un potencia mundial que representa un pasado colonial de saqueo y despojo de los recursos naturales en varios continentes.

Solo un dato peculiar: Los museos británicos exhiben impunemente los objetos productos de la expoliación de pueblos africanos y asiáticos. ¡Muera la reina y viva el rey!

La vaca filósofa.

Foto: talpeanu

El protocolo de los funerales de la Reina Isabel II

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