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Ni democracia ni libre comercio, se vale todo por el “orden basado en reglas”

Foto: sick-street-photography 

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MSIA Informa

A medida que el conflicto de Ucrania entra en su séptimo mes sin una perspectiva de conclusión inmediata, se hace cada vez más evidente que no sólo se está sacrificando a los militares y a los civiles ucranianos, sino también el bienestar y los derechos elementales de los pueblos europeos para defender el “orden internacional basado en reglas,” eufemismo para la hegemonía del consorcio de potencias occidentales encabezado por Estados Unidos y el Reino Unido, con la complicidad sumisa de la gran mayoría de los gobiernos europeos. El ejemplo más evidente de esa sumisión es Alemania, la potencia económica más grande de Europa, gobernada actualmente por una coalición en la que destaca el Partido Verde, un notorio apéndice de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), infiltrado en la política alemana, y que parece empeñado en el enfermo plan de reducción de la densidad energética de la matriz de energía del país con la promoción de fuentes de generación ineficientes como la eólica y la solar, así como en la prolongación indefinida de la guerra de Ucrania. Una manifestación del abismo entre el plan del gobierno de Berlín y la ciudadanía alemana, inclusive en los sectores productivos que ya se enfrentan a las consecuencias de la reducción de las importaciones de gas natural de Rusia, fueron las palabras de la ministra de Relaciones Exteriores, Annalena Baerbock, estrella ascendiente de los “Verdes,” quien, en una conferencia en Praga, dejó claro que la opinión de los electores alemanes no cuenta. Este es el mencionado párrafo de su discurso:

Pero si yo hago la promesa al pueblo de Ucrania, que nosotros estaremos con ustedes mientras necesiten de nosotros, entonces quiero cumplir, no importa lo que piensen mis electores alemanes, sino que yo quiero cumplir el compromiso con el pueblo de Ucrania. Y es por eso que para mí es importante ser siempre franca y clara. Y esto significa que cada medida que tomo tiene que ser clara, y esto continúa mientras Ucrania necesite de mí. (…) Estamos ahora ante el invierno y nosotros seremos desafiados como políticos democráticos; la gente saldrá a las calles y dirán ‘no podemos pagar los precios de la energía’ y yo diré, ‘si, lo sé, y los ayudaremos con medidas sociales,” pero no quiero decir, ‘bueno, entonces, vamos a interrumpir las sanciones contra Rusia.’ Permaneceremos al lado de Ucrania, y esto significa que las sanciones continuarán, aun en el invierno, aunque sea realmente difícil para los políticos.

A causa de la repercusión negativa de esta afirmación

El ministerio de Relaciones Exteriores se vio obligado a divulgar una nota calificada de “desinformación,” pero los videos de las palabras de la ministra son auténticos y hablan por sí mismos. Repitiendo la misma cantinela, su compatriota Ursula von der Leyden, presidenta de la Comisión Europea, aprovechó la celebración del día de la Independencia de Ucrania, 24 de agosto, para manifestar el apoyo incondicional de la Unión Europea (UE) a Kiev, escribió en Twitter:

La UE ha estado con ustedes en esta lucha desde el inicio. Y estaremos a vuestro lado el tiempo que fuese preciso… Nos orgullecemos de estar con nuestros amigos ucranianos en su lucha por un futuro libre, independiente y europeo.

El mismo día, el presidente Emmanuel Macron usó su primera reunión de gabinete, luego del retorno de las vacaciones de verano, para pedir sacrificios al pueblo francés, ante el duro invierno que se aproxima:

Creo que estamos en el proceso de vivir un punto de inflexión o una gran convulsión. En primer lugar, porque estamos viviendo… el fin de lo que se puede ver como el fin de la abundancia. (Le Monde, 24/08/2022).

En referencia a la guerra, agregó: “nuestro sistema basado en la libertad en la que acostumbramos vivir, en ocasiones, cuando tenemos que defenderlo, puede implicar hacer sacrificios.” En esencia, lo que esos líderes europeos están diciendo es que la defensa del sistema “basado en reglas” justifica todos los sacrificios que las poblaciones del continente están siendo obligadas a hacer, sin tener ninguna voz activa en la toma de decisiones de sus capitales, en especial en la sede de la UE, en Bruselas, donde una corte de tecnócratas no elegidos dicta las normas obligatorias para todos los miembros del bloque, contra las que tan sólo Hungría, de Viktor Orbán, se ha opuesto.

Foto: sick-street-photography 
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