La 4T, Morena y AMLO sí odian las Matemáticas; los libros de matemáticas pasan de tener 210 páginas a sólo 24. Además, en redes sociales exhiben garrafales errores en los nuevos libros de Texto Gratuito, para nivel básico de la educación en México.
Bolivar Hernandez*
Desde muy chico batallé mucho con las matemáticas, era una asignatura escolar que reprobaba insistentemente, y me afligía demasiado; yo era un niño aplicado e inteligente, con un alto rendimiento escolar, pero con los números, nomás no podía.
Me desempeñé correctamente con la aritmética en la primaria, que es esa rama de las matemáticas que estudia los números y las cuatro operaciones elementales:
- Adición (Suma)
- Sustracción ( Resta)
- Multiplicación
- División
Era un niño ágil para resolver cualquier problema con el manejo de las 4 operaciones básicas.
En la escuela secundaria
Empezaron mis problemas con las matemáticas, no entendía las explicaciones de los maestros, hacía los ejercicios sin comprender la lógica de las matemáticas; el resultado lógico era que reprobaba, irremediablemente.
En Guatemala, el calendario escolar sigue siendo el mismo desde hace muchos años; el ciclo escolar va de enero a octubre, y noviembre y diciembre es el periodo vacacional. Digo esto porque siempre mis vacaciones me las pasé tomando clases de regularización en matemáticas con profesores particulares o en escuelas especializadas en regularizar alumnos.
Me he puesto a investigar el por qué millones de chicos y chicas, odian las matemáticas. Lo que averigüé no me satisface nada. Dicen la mayoría de las investigaciones que la razón por la cual hay niños que aborrecen las matemáticas es porque existe una falla neuronal específica; que estamos mal diseñados y con un cerebro extraño.
Me niego a aceptar estos resultados, considero que es una falacia, un fake news diríamos ahora.
El impacto de esta afirmación que dice que los que no podemos entender las matemáticas, estamos mal, cerebralmente hablando, ha ocasionado que miles de jóvenes busquen estudiar carreras sin la presencia de esta ciencia. Por eso muchos escogen estudiar psicología, periodismo, medicina, odontología, filosofía, sociología y antropología, entre muchas otras carreras universitarias.
Lo paradójico de la educación universitaria es que la Estadística está presente en todos los currículos de estudios de todas las carreras universitarias.
Primera conclusión
No acepto esa patraña seudocientífica que culpa a los niños que no entendemos las matemáticas, como que estamos mal diseñados cerebralmente.
Mi propia investigación me indica que el problema está en los malos maestros de matemáticas que no saben enseñar, ya que les falta una pedagogía adecuada para trasmitir el amor a las matemáticas a los niños. Por otra parte, me fundamento en mi análisis en qué hay miles de estudiantes que aman, y no odian, las matemáticas. Tuvieron excelentes docentes, sin duda alguna.
Los números y la memoria
Desde niño no he podido memorizar ninguna cifra por sencilla que ésta sea. Por ejemplo, nunca me he aprendido mi número telefónico, ni las fechas de nacimiento de todos mis hijos, no sé cuando cumplen años, ni cuántos años cumplen. Solo sé que ya son adultos todos.
Tampoco recuerdo alguna contraseña de Facebook, o las cifras del Seguro Social, o de la Cédula de Identidad ( DPI), tampoco el número de identidad tributaria ( NIT).
Tengo por otra parte una extraordinaria memoria para recordar los nombres de los alumnos que tuve durante 50 años como docente universitario, y las historias de mis pacientes en psicoanálisis desde hace 30 años.
Memoria fotográfica
Poseo una magnífica memoria fotográfica, ya que me quedo con los rostros de todo el mundo que conozco en mi mente, no olvido a nadie. También puedo recordar sitios y edificios de antaño, que ahora han desaparecido por efectos de la modernidad de la urbe.
Algunos olvidos son necesarios, la memoria es selectiva también.
Ejercicios de memoria
En mi infancia, mi padre que era un auténtico enciclopedista a la francesa, me obligó a aprenderme los nombres de todos los presidentes del mundo en 1950. También aprendí de memoria los nombres de todos los ríos del planeta, y las montañas más relevantes, y los volcanes de América Latina. Gracias a eso puedo resolver los crucigramas con enorme facilidad.
Y gracias también a la mexicanidad de mi madre, tuve que memorizar los nombres de los artistas del cine mexicano en su época de oro, además los nombres de los cantantes de ranchero de esas épocas.
La ironía más divertida es que a veces dudo sobre cuántos años tengo, pienso en un año anterior o un año posterior a la fecha de mi verdadero nacimiento.
Mi propósito ahora es estudiar matemáticas con un buen maestro y entender esa lógica que de niño no pude percibir ni reconocer por la ineptitud de aquellos profesores, no malos sino pésimos, que tuve en mi infancia y adolescencia.
¡Hasta la vista amigos que sí aprendieron correctamente las matemáticas!, dichosos ustedes.
*La vaca filósofa
