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“No pedimos que nos regalen un futuro, sino las condiciones para construirlo”: Chatina exige garantías educativas

CHATINA/ pueblos indigenas/OAXACA/ gemini

Maggie Heygie Peralta Aragón urgió en el Congreso crear casas de estudiantes, comedores y becas sin amiguismos para frenar la deserción de jóvenes indígenas en las universidades.

Ivette Sosa

En una intervención contundente y llena de dignidad en el marco de la iniciativa “Las lenguas toman la tribuna”, Maggie Heygie Peralta Aragón, hablante de la lengua chatino, alzó la voz ante el Pleno de la Cámara de Diputados para exigir al Estado mexicano, al Congreso de la Unión y a las instituciones de educación superior, garantizar verdaderas condiciones de permanencia y titulación para la juventud de los pueblos originarios.

Peralta Aragón, estudiante del noveno semestre de la Licenciatura en Derecho en la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO) e integrante de la Unidad de Atención Académica a Estudiantes Indígenas y Comunidad Afromexicana, enfatizó que ingresar a la universidad no basta si la falta de recursos obliga a los estudiantes a desertar.

Demandas clave para una política integral de permanencia

Para evitar que la vulnerabilidad económica prive a los pueblos originarios de futuros profesionistas, la representante de la Costa de Oaxaca solicitó la implementación urgente de:

Hoy no vengo a pedir que nos regalen un futuro; vengo a pedir que nos den las condiciones para construirlo con nuestro propio esfuerzo, porque los jóvenes indígenas tenemos sueños, capacidad, talento, identidad y las ganas de salir adelante, aseveró firmemente desde la máxima tribuna.

El costo social del abandono escolar

Con un profundo sentido de justicia social, la estudiante chatina llamó al Estado a redefinir el presupuesto educativo no como un gasto, sino como una inversión estratégica en el futuro de México. Advirtió sobre las trágicas consecuencias comunitarias cuando un joven abandona las aulas:

Detrás de cada joven indígena que llega a la universidad existe una familia que hizo sacrificios; hay una madre que trabajó más horas, un padre que dejó de comprar algo para pagar los estudios y una comunidad que depositó la esperanza de un futuro mejor. Cuando un joven abandona la universidad por falta de recursos, no solo pierde un estudiante: pierde una familia, pierde una comunidad y pierde México la oportunidad de contar con un profesionista para transformar su pueblo.

Peralta Aragón concluyó destacando que sus comunidades no deben ser recordadas por sus carencias, sino por el talento de su juventud, su herencia milenaria y su capacidad de aportar al desarrollo nacional.

FotoS: Gemini/ Google Arts & Culture
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