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Nord Stream: Seymour Hersh dobla la apuesta

Foto: @POTUS

MSIA Informa

En medio de una furibunda reacción de Washington, el veterano periodista Seymour Hersh sigue martillando con su denuncia sobre la responsabilidad principal de Estados Unidos en el sabotaje de los gasoductos Nord Stream autorizadó por el mismo presidente Joe Biden.

En entrevista con el periódico chino Daily News, el 24 de marzo, Hersh sintetizó su argumento basado en la filtración de un alto funcionario del gobierno estadounidense con acceso directo a la planeación del sabotaje, ocurrido en septiembre pasado. Por su contundencia, vale la pena transcribir sus afirmaciones.

-Usted no parece sorprendido por la noticia. ¿Cuál fue su primera reacción al escuchar la noticia?

Soy periodista, he hecho esto durante 50 años. ¿Por qué habría de sorprenderme la estupidez de las cosas que hace mi gobierno? Recuérdese que fui yo quien escribió las historias sobre la Masacre de My Lai en Vietnam. Estoy bastante acostumbrado a las culpas de mi gobierno, él puede hacer cosas muy estúpidas. Entonces, no tengo porque quedar “sorprendido,” alguien tiene que haber explotado el gasoducto y, para mí, nunca tuvo sentido que fueran los rusos, como todo mundo parece pensar en Washington.

Pero yo no estaba trabajando exactamente en eso, estaba en un proyecto largo sobre otra cosa, y apenas ocurrió que pregunté a alguien que conozco y en un minuto vino la respuesta: “Es claro que nosotros hicimos esto ¿Quién más lo haría? ¿Quién más detendría un gasoducto lleno de gas, que había sido sancionado por nuestros aliados alemanes? El gobierno alemán lo interrumpió a pedido nuestro, porque Estados Unidos tiene una larga historia en la Guerra fría, desde el gobierno de John F. Kennedy, a principios de la década de 1960, perturbándonos con las ventas rusas de petróleo y gas a Europa occidental. Los rusos tienen enorme reserva y sobrantes de gas, casi inagotable, y el gas de ellos es limpio y barato. Y nosotros siempre quedamos incómodos con Rusia, así fue en la Guerra fría, todavía es la Guerra fría, siempre evaluamos que eso era un arma, que Rusia estaba usando el gas como arma, y este es el tema de la política exterior estadounidense hacia Rusia, al contrario de todos los demás asuntos sobre el comunismo, el no comunismo y quién apoya a quién es Vietnam y, después, en el resto del mundo. Entonces, ese fue siempre un tema crónico. Por ello no me sorprendió ni un poco cuando escuche la noticia.

-¿Por qué Estados Unidos estarían interesados en sabotear los gasoductos, que serían benéficos para sus aliados de la OTAN, en la medida en que ellos eran cruciales para el abastecimiento de la energía de Europa occidental?

Pienso que las personas a las que se les pidió inicialmente que hiciesen ese servicio, esto fue antes de Navidad de 2021, por el consejero de Seguridad Nacional del presidente Joe Biden, Jake Sullivan. Entonces, la idea era una de las opciones, hacer estallar el gasoducto, y el mismo presidente, el 7 de febrero de 2022, dijo públicamente que si ellos (los rusos) entraban (a Ucrania), “nosotros vamos a volar los gasoductos.

Y el reportero preguntó, cómo, y él respondió, nosotros sabemos cómo. Por desgracia, la gente de la prensa occidental y de Estados Unidos parece haber olvidado aquella frase, estaba en la televisión. Pero, de cualquier manera, el propósito de las personas involucradas en la ejecución de esa misión por la comunidad de los servicios de espionaje con los noruegos, como escribí, era dar al presidente la oportunidad de decir al presidente (Vladímir) Putin que, si fuiste a la guerra, nosotros vamos a destruir los gasoductos, que estaban llenos de gas ruso. Así que, a finales de septiembre, el presidente decidió accionar las minas. La guerra no estaba yendo bien en Ucrania, la guerra estadounidense que el presidente Biden estaba apoyando tan envalentonado no estaba marchando bien a finales del otoño; en la mejor de las hipótesis, un impasse, con los dos lados estando nada más ahí. Así que, en aquel momento, la única cosa que puedo conjeturar, pensar y suponer, es que los que estaban involucrados tenían el mismo pensamiento, era que el presidente tenía miedo de que el canciller (alemán Olaf) Scholz no quisiera enviar más cañones y más armas (en Ucrania). Es eso. No sé si fue por rabia o por castigo, pero el resultado es que cortó una importante fuente de energía de Europa occidental y Europa está ahora en crisis. Por ello, este verano y este otoño van a ser muy difíciles para Biden, va recibir muchísimas críticas por lo que hizo, esto es cierto.

En un artículo publicado dos días antes en la plataforma Substack, Hersh acusó también al canciller Olaf Scholz de estar en connivencia con Washington, ocultando a los autores del sabotaje:

El presidente Biden recibió a principios de marzo al canciller alemán, Olaf Scholz en Washington. El viaje incluyó tan sólo dos reuniones públicas -un breve intercambio de saludos pro forma entre Biden y Scholz ante la prensa acreditada de la Casa Blanca, sin preguntas; y una entrevista de Scholz con Fareed Zakaria de la CNN, que no abordó los alegatos sobre el gasoducto- El canciller viajó a Washington sin miembros de la prensa alemana, no hubo ninguna cena formal, y los dos líderes no tenían prevista ninguna conferencia de prensa, como sucede rutinariamente en tales reuniones de alto perfil.

En lugar de esto, se dijo después que Biden y Scholz tuvieron una reunión de 80 minutos, sin asesores presentes durante buena parte del tiempo. No hubo declaraciones o entendimientos públicos de ninguno de los dos gobiernos, pero una persona con acceso a la información diplomática me dijo que hubo una conversación de denuncia sobre el gasoducto y, como resultado, ciertos elementos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) recibieron la tarea de preparar una historia de ocultación en colaboración con los servicios de espionaje alemanes que diese a la prensa estadounidense y alemana otra versión de la destrucción del Nord Stream 2. En las palabras de la comunidad de espionaje, la agencia recibió el encargo de “tomarle el pulso al sistema,” en un esfuerzo para aliviar la afirmación de que Biden había ordenado la destrucción de los gasoductos.

En una entrevista con la prensa rusa, el 14 de marzo, el presidente Vladimir Putin, calificó de “tontería completa” la versión anunciada en la prensa estadounidense y alemana sobre el sabotaje, atribuido a un grupo ‘pro ucraniano’ no identificado). Según el mandatario ruso, sólo especialistas con el apoyo de un estado tendrían acceso a la tecnología necesaria para realizar tal acto (21/03/2023).

El papel de Jake Sullivan

Tal como lo manifestó Hersh a la entrevista al Daily News, antes mencionada el consejero de Seguridad Nacional Jake Sullivan fue el coordinador general de la operación de sabotaje. No tenemos por qué sorprendernos, puesto que Sullivan es un muy buen representante de los belicistas radicales del gobierno, vinculado con la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, de quien fue uno de los principales asesores en la campaña presidencial de 2016.

En octubre de 2020, el procurador especial John Durham reveló que la campaña de Clinton inició una operación para hackear los servidores de Trump durante la campaña electoral, la transición de gobierno y hasta la misma Casa Blanca, en busca de pruebas de la colusión de Trump con Rusia, para justificar el escándalo. La trama incluyó la contratación de una empresa de informática para hackear los ordenadores vinculados a Trump, por medio del abogado Michael Sussman, cuya oficina prestaba servicios al Comité Nacional Demócrata. Sussman fue el encargado de trasmitir al FBI la denuncia falsa de que Trump estaría en comunicación con Moscú por medio del banco ruso Alfa Bank, versión que fue difundida por Hillary y Sullivan. La misma información fue trasmitida también a la CIA por Sussman, ya con Trump en la Casa Blanca.

A pesar del potencial verdaderamente tectónico de un escándalo mucho mayor que Watergate, como señaló Trump, el virtual silencio de los grandes órganos de la prensa occidental respecto a los que se puede llamar “Hillarygate” ejemplifica la complicidad con la estructura de poder oligárquico que domina a Estados Unidos y a sus satélites, en la que Sulivan ha jugado un papel destacado.

Entre sus idas y venidas Sullivan ha visitado países de Iberoamérica, escogidos para ciertos propósitos singulares.  Queremos mencionar el momento en que estuvo en Brasilia en agosto de 2021 al lado del asesor presidencial Juan Gonzales para reforzar la oferta de elevar a Brasil a la condición de “socio global” de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), dentro de un plan que resaltaba la  necesidad de neutralizar la “presencia militar” de Rusia en la región, en especial en la vecina Venezuela.

La visita se organizó al vapor, luego de la participación del entonces presidente Jair Bolsonaro en el Foro Económico de San Petersburgo, en el que ya se configuraba un extraordinario acercamiento diplomático entre Brasil y Rusia. Sullivan volvió a Brasil en diciembre de 2022 para trasmitir al entonces presidente electo, Luiz Inacio Lula da Silva, una invitación a una reunión con Joe Biden en Washington, finalmente realizada el pasado mes de febrero.

Fotos: @POTUS/ DeSa81 

La Casa Blanca esconde las denuncias de sabotaje al Nord Stream: AMLO

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