La entrevista con Trenin ofrece una visión del pensamiento de cierta parte de la élite rusa. Él habló de dos posibles escenarios para el futuro:
El escenario lógico
Trenin abordó las premisas de la reciente exigencia de garantías de seguridad, -en la situación actual en un callejón sin salida- que agarraron de sorpresa a toda la élite diplomática y militar de occidente, en particular de Washington, debido a la exigencia de Moscú de una nueva arquitectura de seguridad.
Algo hubo de resultado. Ellos, en primer lugar, no rechazaron nuestra propuesta, pero reaccionaron. Y además dijeron que contestarían por escrito a nuestras propuestas. Esto significa que reconocieron la seriedad de nuestras preocupaciones y nuestras exigencias. Segundo, se declararon dispuestos a conversar sobre temas que son importantes para nosotros, y que hasta ahora habían sido ignorados, por ejemplo, nuestra propuesta de moratoria mutua a la instalación de misiles de alcance corto y mediano. No querían escuchar nada de esto, pero ahora nos exigen negociar. También están dispuestos a negociar la limitación de maniobras militares cerca de nuestro territorio, de ejercicios marítimos y aéreos, en particular el lanzamiento simulado de misiles nucleares.
De ahí el énfasis de Trenin en que se inicie el diálogo: “Por primera vez desde el debate sobre la unificación de Alemania, Occidente ha declarado que está dispuesto a conversar con Rusia sobre la seguridad de Europa. La seguridad de Europa de 1999 a 2021 dependió de la voluntad de Estados Unidos, con la OTAN como su principal instrumento. Hoy, Estados Unidos y la OTAN negocian con Rusia sobre la seguridad de Europa como lo hicieran durante el periodo de Yalta y de Helsinki”.
Trenin subraya la necesidad de que Estados Unidos impulse activamente el cumplimiento de los acuerdos de Minsk. Estos acuerdos fueron una victoria para Rusia y los mismos, “en principio, se pueden cumplir”. La región de Donbass podría -según los acuerdos Minsk II- incorporarse de nuevo a Ucrania, con los derechos de los habitantes de la región garantizados y la integridad de Ucrania reconocida por Rusia. “Hasta ahora no hemos visto a Washington dispuesto a obligar a Kiev a cumplir los acuerdos de Minsk. El conflicto sin resolver de Donbass es la mejor forma de ejercer presión sobre Moscú”.
Romper con Occidente y estrechar las relaciones con los países no occidentales
El segundo escenario de Trenin “parte de la premisa de que la situación es de verdad muy grave. Ya llegamos al punto en el que una nueva política rusa comienza a reemplazar la vieja. Mi libro El nuevo equilibrio de fuerzas, “describe que la política exterior de Rusia de Yeltsin, de Putin, contando ahí a Medvedev, descansa en los hombros de la política de Gorbachev de una u otra forma. Es la búsqueda de continuar la integración con el mundo occidental, la búsqueda de cierto equilibrio de intereses en las relaciones con Estados Unidos y con otros países occidentales, donde el mayor énfasis es la cooperación. ¿Y si este curso se interrumpe radicalmente? (…) ¿Si nos distanciamos de un periodo en el que la tarea primordial fue integrarnos en un mundo común, aun en nuestras condiciones? ¿Y qué sucedería si el rompimiento con Occidente, que el presidente Putin en respuesta a las sanciones estadounidenses las llamó “sanciones del infierno”, se vuelven ciertas?”
En el caso del rompimiento con Occidente, Rusia puede establecer relaciones más estrechas -alianzas de facto- con países no occidentales significativos, en especial con China, pero también con Irán, así como con oponentes de Estados Unidos en el hemisferio occidental, como Venezuela, Cuba y Nicaragua.
Según Trenin, esto significa “zonas de influencia, así como el derecho a derribar regímenes no deseados (por la fuerza). Trenin recalca que Rusia busca un nuevo punto de “cristalización” del espacio post soviético con todo tipo de variantes posibles. “Por ejemplo, el Estado Unión” para integrar nuevos territorios. Si las autoridades rusas concluyen que los acuerdos de Minsk no se pueden materializar, podrían reconocer a las auto proclamadas repúblicas de Donezk (DNR) y de Lugansk (LNR) como uno o dos estados e integrarlos a la Unión Estado de Rusia y de Rusia Blanca. Hipotéticamente también Osetia del Sur y Abjacia se podrían integrar a la Unión (…) Si no podemos hacerlo de una forma simple, usaremos la violencia. Es improbable que Estados Unidos pueda evitarlo: no entrarán en un conflicto directo con Rusia” Según Trenin, sólo al Presidente ruso le compete decidir qué pasos se darán y nadie sabe lo que el presidente Putin pueda decidir: “El Estado ruso y sus Fuerzas Armadas están listas para resolver cualquiera de las tareas ante ellas”. También señaló que ambos escenarios tienen un precio que hay muchos riesgos inherentes, entre ellos una menor reputación de Rusia y consecuencias económicas mayores para la población rusa.
El segundo escenario, que opta por los acontecimientos violentos, conduce a la destrucción de relaciones también dentro del país. Destruye las esperanzas de un grupo pequeño pero influyente de la élite rusa que todavía espera que alguna vez en el futuro las relaciones con Occidente se normalicen”. Dicho escenario, dice Trenin, implicaría la “ocupación de Ucrania”, i.e. la instalación de un gobierno amistoso y leal a Rusia en Kiev, con consecuencias muy negativas, con grandes pérdidas humanas y financieras. Semejante “escenario del peor de los casos” representaría, sin embargo, enormes riesgos para Rusia.
¿Qué significa la referencia de Putin a la “respuesta militar técnica”?
El entrevistador recordó un libro de Trenin en que este afirma que la ampliación de la OTAN no representa realmente una gran amenaza para Rusia. El estacionamiento de misiles cerca de Jarkiv no representa tampoco una ventaja militar para Estados Unidos respecto a la Federación Rusa (con misiles con un tiempo de vuelo de 7 a 9 minutos). Trenin señaló que “Rusia en respuesta instalaría “misiles hipersónicos “, por ejemplo, Zirkon en sus submarinos que navegan por la costa estadounidense. La contención se mantiene en un grado más alto y más peligroso. Pero una brigada estadounidense en Polonia o batallones de la OTAN en los países bálticos no amenaza seriamente la seguridad de Rusia. Lo único que podría amenazar seriamente son los elementos de un sistema de defensa de misiles (¡) de Estados Unidos en Rumania y Polonia”.
Se le pidió a Trenin que explicara a que se refería Rusia cuando amenazó con una “respuesta técnico militar”, a lo que el coronel respondió que por mucho tiempo ha existido la opinión de que Rusia podría instalar “misiles Iskander en Kalinigrado” que es una región considerada cabeza de puente desde la que Rusia podría amenazar a cualquier adversario. Pero Kalingrado está separada del territorio de Rusia. Es mucho más sencillo estacionar algo en el territorio de Bielorrusia, aliada de Rusia. Donde hasta ahora no existen bases ni misiles rusos (menos nucleares) …”
Podría haber otras variantes desde un punto de vista mundial, según Trenin: “Por ejemplo, cooperación más estrecha con China, una cooperación cercana entre Moscú y Pequín en el campo militar y una cooperación tecnológica militar más activa entre ambos países. Existe también la posibilidad de reacercamiento en el campo militar con países como Irán. Y después de todo el presidente en medio de la crisis de Ucrania sostuvo conversaciones telefónicas con Venezuela y Cuba”. No obstante, Trenin no cree que Rusia vaya a estacionar misiles en Venezuela y Cuba.
Dados los “horrendos escenarios” descritos, el coronel Trenin explicó la historia de los acontecimientos subyacentes y la formación de reacciones que Rusia ha experimentado en los pasados 30 años. Solía usar el término “lado perdedor”: “Si (el perdedor) no es integrado al nuevo sistema de seguridad que le corresponde a su condición, si su “ego” está herido y si no está dispuesto a rendir su soberanía, en el curso de 20 a 30 años será más fuerte y exigirá más respeto de sus intereses internacionales. Por 30 años se ha preparado ese momento. Los ganadores de la Guerra fría pensaron inicialmente que Rusia había perdido su antiguo significado. Rusia ya no interesaba: nadie perdería el tiempo en el difícil negocio de la integración en el mundo occidental. La precondición de esto habría sido que Estados Unidos le concediera a Rusia el derecho a una voz decisiva. Washington siempre quiere tener la última palabra y Rusia no quiere integrarse a un espacio euroatlántico en la condición de un socio desigual”, recalcó.
Al hacer un repaso del periodo del fin de la Guerra fría y del derrumbe de la URSS, Trenin sostuvo que “en ese tiempo nadie se preocupó. Se pensaba que Rusia, con una economía débil, con un sistema político débil, podía ser ignorada”. Sin embargo, la actitud de Rusia comenzó a cambiar “después de Crimea, en especial después de que comenzaron las operaciones en Siria”. Obama calificó a Rusia de potencia regional, pero entonces Rusia se estableció como “sujeto en las relaciones internacionales. Las intervenciones de Rusia se vieron como amenazas para los intereses de Occidente. Se le consideró un adversario al que había que castigar y someterlo a presiones por medio de sanciones” (…)
Trenin también reflexiona sobre la crisis de Occidente:
Occidente, que siente que su debilidad, está mucho menos dispuesto a asumir compromisos. No está dispuesto a sentarse a la mesa de negociaciones con otro rival ni con regímenes hostiles para negociar con ellos en términos de igualdad. Luego del derrumbe de la URSS, Occidente ya no negoció de igual a igual ni siquiera con China. Se puede entender a Occidente. Vive un complicado periodo de acontecimientos y está al borde de la “declinación del dominio occidental -y en esa perspectiva- de su liderato mundial. La conclusión de coronel Trenin es muy pesimista cuando dice que lo que tenemos ante nosotros es una grave crisis de relaciones y que quizá de un enfrentamiento definitivo emergerá un nuevo Orden mundial diferente.
*MSIa Informa
