Arturo Rios
Oliverio Maciel Díaz, nació en 1924, en el pequeño poblado de Pantla, Guerrero, muy cerca de Zihuatanejo; fue llevado al puerto donde se enamoró para siempre del mar.
Se entregó desde muy niño a la pesca, para sobrevivir y al buceo, que le resultó irresistible y el mar se convirtió en su amor indescriptible, eterno.
Oliverio tenía una característica inusual: Caminaba con dificultad; muchas veces tenía que apoyarse en un poste y paredes porque le resultaba trabajoso desplazarse, se paseaba con lentitud, pero en el agua era todo un tritón.
Decía con frecuencia a sus amigos
A mí me lo dijo, en muchas ocasiones que platicamos:
Yo debí ser un pez, es mi vida ir de un lado a otro en las profundidades del mar.
Se casó con Alicia Castro Sánchez; tuvieron ocho hijos, mi compañero de estudios en el internado fue Luis Roberto, uno de sus hijos, quien falleció prematuramente. Fue un gran golfista, excelente hombre y orgulloso de su padre.
Oliverio fue un buzo nato
Cuando comenzó, no utilizaba los tanques de oxígeno y tardaba bajo el agua más de lo normal.
Más tarde se hizo profesional y maestro en esa práctica. Tan bueno, que tuvo entre sus alumnos a personajes mexicanos y extranjeros, políticos de primera línea, actores y hasta presidentes del país.
Fue sobresaliente su eterna humildad; lo mismo estaba con los pobres comentado sus aventuras marinas, que con las más altas y rancias personalidades del empresariado, funcionarios públicos de primer nivel, actores y bellezas femeninas; sin cambiar un ápice su personalidad.
Fue un hombre excepcional, digno de revivir su vida tan original; por eso acudimos a los escritos de otro gran personaje de Zihuatanejo, el Capitán Jorge Bustos, que sin ser nativo, vivió y murió para este puerto de Guerrero y muchos de sus seguidores como Rodrigo Aburto, el profesor Lázaro Ramírez, también finado, han luchado por escribir, con letras doradas, la historia del lugar.
Oliverio era siempre igual, lo admirábamos todos, se le quería y él, amaba a todo mundo. Su historia es actual y vale la pena conocerla.
Fuente: De los apuntes de Capitán Jorge Bustos, Rodrigo Aburto, Lázaro Ramírez y mis recuerdos
