Francisco Rodríguez*
Claudia Sheinbaum dice ser de izquierda, cualquier cosa que ella entienda por izquierda, porque su actuación como fruncionaria pública ha sido más bien una réplica exacta del autoritarismo que favorece el enriquecimiento de las élites políticas y empresariales de su jefe AMLO.
¡No, no es de izquierda, pero sí es radical! Quienes la vieron actuar y hablar en el movimiento del CEU, allá por 1986 -1987, la recuerdan extremista. Por eso su presencia en el Grupo de Puebla, arropada por los expresidentes Ernesto Samper (Colombia), Evo Morales (Bolivia), Rafael Correa (Ecuador), Manuel Zelaya (Honduras), Leonel Fernández (República Dominicana) y José Luis Rodríguez Zapatero (España) debe encender las luces rojas de alerta.
¡Ah!, por cierto. Con más datos producto de un análisis a profundidad, el investigador Guillermo Sheridan confirma que la ex jefa del gobierno de CDMX y corcholata favorecida, ¡sí plagió una muy buena parte de su tesis para graduarse como científica!

Las masas femeninas no’más no aprenden
No les bastó la trágica experiencia que vivió el país el sexenio pasado, encabezado por el carita Enrique Peña Nieto, quien tras la fachada nada traía en la cabeza. Ahora las mujeres lanzan alaridos y gritos, similares que aquellos que escuchó EPN en sus mejores momentos, a Omar García Harfuch a quien, de idéntica forma, tampoco le sube agua al tinaco, de acuerdo a las últimas entrevistas periodísticas en las que ha participado.
¡Ya falta menos para que finalice este desventurado sexenio!
Y por hoy es todo. Le deseo, como siempre, ¡buenas gracias y muchos, muchos días!


