Elisabeth Hellenbroich, desde Wiesbaden (Alemania)*
La editorial Wastend Verlag de Frankfurt acaba de publicar un libro del prominente político alemán Oskar Lafontaine, Amigo ¡es hora de largarse! Un llamado a la autoafirmación de Europa (Ami, it’s time to go! Plädoyer fur die Selbsthauptung Europas).
Cerca de cumplir sus ochenta años, en su larga carrera, Lafontaine fue ministro en varios gobiernos del Partido Social Demócrata (SPD) y presidente del estado federal de Saarland. Pasó luego del SPD a La Izquierda (Die Linke), partido que dejó este año.
La realidad es que Lafontaine, así como otras voces, están tratando de buscar una solución de paz constructiva para acabar con la guerra, lo que corresponde también al deseo de millones de ciudadanos alemanes y del mundo entero, en este momento.
Vale la pena estudiar el polémico librito de Lafontaine (de apenas 62 páginas), cuya tesis principal es que Europa, en particular Alemania, se convirtió en “vasalla” de las ambiciones geopolíticas y económicas de Estados Unidos en el continente, como lo demuestra la guerra Rusia-Ucrania. Y su llamado a que Alemania se libere de la “tutela de Estados Unidos” y se resista a ser arrastrada a una gran guerra con Rusia.
Según Lafontaine, personas bien informadas de Alemania saben que el conflicto no comenzó este año
Recuerda que, después de 1989, el secretario general de la antigua Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, recibió garantías verbales del entonces secretario de Estado de Estados Unidos, James Baker, de que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no se expandiría al Este, lo que terminó por suceder y fue calificado de un grave error estratégico por el decano de la diplomacia estadounidense y especialista en la URSS, George Kennan. También recordó que fue Estados Unidos el que organizó y financió el golpe de Estado de la plaza Maidan de Kiev, en 2014, con el objetivo de instalar un gobierno títere que promovería la integración final de Ucrania a la OTAN.
Lafontaine afirma que, al contrario de la política del excanciller del SPD Willy Brandt (1969-1974), el célebre arquitecto de la Ostpolitik y de la détente alemana con la URSS, la actual coalición gobernante tripartita (SPD, Verdes y FDP) encabezada por el canciller Olaf Scholz está apoyando incondicionalmente la política agresiva de Estados Unidos frente a Rusia. Desde el inicio de la guerra, un paquete tras otro de sanciones se estableció con el fin de “castigar” al presidente ruso, Vladímir Putin. Lo que, sin embargo, se olvida por muchos, afirma, es que la guerra económica contra Rusia comenzó en 22017, mucho antes de la invasión de Ucrania, lo que obviamente no se puede justificar.
Señala en el libro que en 2018 tanto el Congreso como el Senado de Estados Unidos aprobaron una ley cuyo objetivo era “revertir” la influencia rusa en Europa y en Eurasia. A partir de 2018, Estados Unidos se concentró en el proyecto de energía ruso-alemán, la construcción del gasoducto Nord Stream 2, decidiendo sanciones correspondientes en el “derecho internacional” y que cualquier “infracción a ellas deberían ser procesadas bajo las leyes penales y civiles de Estados Unidos.” Una cláusula especial de la ley establecía que sus objetivos era dar espacio para “priorizar” las exportaciones de recursos energéticos de Estados Unidos para que “se pudiesen crear nuevos empleos en Estados Unidos,” dice Lafontaine.
Agrega que en diciembre de 2017 los congresistas demócratas y republicanos habían amenazado con la aniquilación de la empresa suiza Alles, encargada de la instalación de la tubería del gasoducto, si no interrumpía los trabajos en 48 horas, lo que hizo la empresa. Como observó La Fontaine, tan sólo el “canciller austriaco Christian Kern tuvo, en esa ocasión, el coraje de declarar es ley estadounidense como una ‘violación flagrante’ del derecho internacional. Hoy, recalca, un canciller alemán de carácter debería haber declarado que el reciente sabotaje del Nord Stream fue una declaración de guerra contra Alemania.
Lafontaine está convencido de que un número creciente de alemanes piensa que las sanciones son “un tiro en el pie,” con los costos de la calefacción doméstica estallando, muchas personas no logran pagar las cuentas de calefacción y de electricidad y la industria teme una nueva ola de insolvencias.
La coalición del semáforo (referencia a los colores de los partidos de la coalición gobernante -NE) está poniendo a la economía alemana contra la pared. Por ello, este gobierno es el más estúpido que haya tenido en toda su existencia la República Federal de Alemania, sentencia.
*MSIA Informa

