La iniquidad inconmovible produce monstruos y monstruosidades de forma permanente.
MSIA Informa
En Israel, Hamas cometió atroces crímenes de guerra contra civiles. El gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu responde con dantescos crímenes de guerra contra civiles palestinos; no sólo desatando feroces ataques aéreos y de artillería, contra hospitales y zonas residenciales, sino también privando a toda la Franja de Gaza de agua, gas y electricidad.
Las víctimas de ambos lados hasta ahora, llegan a los dos mil y el número tiende a elevarse, con la perspectiva de una inminente ofensiva terrestre de las Fuerzas de Defensa de Israel.
El calificativo de crímenes de guerra a la violencia que se abatió sobre Israel y Gaza desde el sábado 7 de octubre, se justifica por el conflicto permanente que persiste en Tierra Santa desde la creación del Estado de Israel en 1948, sin la legitima existencia de un Estado Palestino.
La arrinconada Gaza es literalmente el gueto más grande del mundo, son 2.100.000 personas aglomeradas en condiciones precarias en una estrecha franja de 350 kilómetros cuadrados, cuyos accesos son fuertemente vigilados por Israel y por Egipto.Se trata de una situación indefendible que se arrastra desde hace más de siete décadas y que, mientras no se enfrente debidamente, seguirá alimentando resentimientos, odios y atrocidades. En este campo de enfrentamientos constantes, los radicales de ambos lados se aprovechan para mantener un conflicto permanente, cada cual por sus motivos inconfesables.Ahora la encrucijada nos lleva al surgimiento de Hamas
(Siglas en árabe del Movimiento de Resistencia Islámica), organización fundamentalista sunita. De su creación participó el propio Estado de Israel a finales de la década de los 1970 con una maniobra de los servicios de inteligencia destinada a contrarrestar al grupo secular Fatah de Yasser Arafat, detestado por los dirigentes israelíes.
No es coincidencia que tanto Arafat como el primer ministro Yitzhak Rabin, que dieron los primeros pasos concretos para superar el estancamiento del conflicto, acabaran asesinados por radicales de los respectivos bandos, a los que no les interesaba un acuerdo para cerrar la tragedia palestina.
El mismo Rabin, meses antes de su muerte, confesó al presidente egipcio Hosni Mubarak, que la creación de Hamas: Por desgracia, es el error más grave que haya cometido Israel, dijo, según lo reveló el periodista italiano Antonio Ferrari en el Corriere della Sera (21/05/2021).
La turbulencia árabe-israelí, no puede verse desvinculada de la intervención de las potencias hegemónicas occidentales en la región, en especial Estados Unidos, desde hace décadas, el principal sostén político, económico y militar de Israel. En tanto, es cada vez más evidente la inviabilidad del estatus quo, en el presente escenario de cambio de época mundial, marcado por el agotamiento del poder hegemónico occidental.Tal inviabilidad se refleja en el comentario del veterano corresponsal del New York Times Roger Cohen en un artículo republicado en el periódico brasileño O Estado de São Paulo del 10 de octubre:
…En este momento, Israel está uniendo esfuerzos, pero luego pasará por un amargo ajuste de cuentas que podría conducir a una nueva coalición o hasta un nuevo primer ministro. Para que los israelíes estén seguros, quien ocupe el poder necesitará dejar de pensar en los palestinos como un problema que puede archivarse y comenzar a pensar en ellos como un pueblo que debe ser escuchado.
En el mismo tono escribe el respetado periodista israelí Geideon Levy, en una contundente columna del periódico Ha’aretz del 9 de octubre:
Israel no dejó de castigar a Gaza desde 1948, ni por un momento. Otra vez, las amenazas de arrasar Gaza, prueban tan sólo una cosa: no aprendemos nada. La arrogancia llego para quedarse, aunque, otra vez, Israel esté pagando un alto precio.
El primer ministro Benjamín Netanyahu carga una responsabilidad muy grande por lo que sucedió, y debe pagar el precio, pero eso no comenzó con él y no acabará después de que se vaya. Ahora, nosotros tenemos que llorar amargamente por las víctimas israelíes, pero también deberíamos llorar por Gaza.
Gaza, cuya mayoría de residentes es de refugiados creados por Israel. Gaza, que nunca conoció un solo día de libertad.
Consternado, el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin, declaró que: “Es necesario encontrar una manera de resolver este trágico problema de las relaciones entre palestinos e israelís, basadas en la justicia. Únicamente eso”. Aquí vale recordar al Papa Pío XII: Sin justicia no habrá paz.
