Arturo Rios
Para las culturas prehispánicas del sureste mexicano, las guacamayas rojas eran consideradas guardianas de los árboles y sus menciones en ritos y leyendas resultan frecuentes, así como sus representaciones en pinturas, esculturas y estelas.
Cada dios del panteón maya, tenía su contraparte femenina.
Los mayas creían que cuando el dios Sol descendía a la tierra, en forma de guacamaya, la diosa de la Luna tomaba la forma femenina del ave, para acompañarlo.
De acuerdo a la mitología maya
El viejo dios del sol y la vieja diosa de la luna decidieron que podrían tener forma humana como una de sus encarnaciones en la tierra y, para ello, crearon a un joven y a una doncella.
Hoy, esta hermosa especie está en peligro de extinción. Está amenazada por la descomposición de su hábitat y la caza ilegal para enjaularla como animal decorativo.
Desde el sureste mexicano hasta Bolivia
En libertad, se reúnen grupos de parejas en algún gran árbol de la selva, convirtiéndolo en una fiesta de colores.
Esta ave es una de las joyas de la fauna silvestre americana.
Con su plumaje rojo, amarillo y azul, se observan desde el Sureste de México hasta Bolivia.
Las guacamayas son aves de vuelo alto, recorren grandes distancias para alimentarse.
Degustan frutos de amate, palmas, Chicozapote, árbol del chicle, vainas y flores, brotes tiernos y algunos insectos, los cuales constituyen sus alimentos favoritos.
