La infección por Helicobacter Pylori es una de las más habituales en los seres humanos. Afecta al 60% de la población, aunque en lugares con niveles socioeconómicos más bajos y malas condiciones sanitarias, alcanza el 80%, según datos de la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD).
Se trata de una bacteria en forma de espiral que tiene flagelos en uno de sus extremos, es decir una especie de pelos que le proporcionan movilidad.
Es de crecimiento lento y posee características microbiológicas que le permiten sobrevivir en el ambiente fuertemente ácido del estómago, señalan expertos.
Señalan que material genético de Helicobacter Pylori se ha localizado en sistemas de abastecimiento de agua y algunos estudios avalan su presencia en aguas subterráneas, de pozos y en aguas residuales no tratadas..
En el ser humano, se ha encontrado la bacteria en la placa dental y en la saliva de sujetos infectados.
Ello, teóricamente, permitiría la transmisión a través del beso o al compartir cigarrillos o popotes, alertan.
Síntomas
La infección aguda suele producir un proceso leve y pasajero que se caracteriza por dolor de estómago y náuseas.
La infección es generalmente prolongada en los adultos, probablemente de por vida si no se atiende de manera adecuada.
Puede mantenerse asintomática o manifestarse con síntomas muy variados e inespecíficos como ardor de estómago, dolor, náuseas, halitosis o distensión abdominal, señalan los especialistas.
Complicaciones
De no tratarse la infección por dicha bacteria, los médicos ven una relación con enfermedades como: Alzheimer, Parkinson, demencia, deterioro cognitivo, anemia ferropénica, déficit de vitamina B12, neutropenia autoinmune, enfermedad coronaria, infarto de miocardio y enfermedad hepática grasa no alcohólica, entre otras.
En cuanto al tratamiento de la infección por Helicobacter Pylori, los galenos destacan el uso de fármacos como Omeprazol y Lansoprazol con diferentes combinaciones de antibióticos. Pero ello, sólo debe ser recomendado por un especialista, advierten.
