Japón declaró un estado de emergencia limitado en la capital, Tokio, y en tres prefecturas vecinas para detener la propagación del SARS-CoV-2, a fin de reducir el número de infecciones mediante la aplicación de medidas menos estrictas que las impuestas en abril del 2020.
La medida durará un mes y se extenderá desde el viernes hasta el 7 de febrero en Tokio y en las prefecturas de Saitama, Kanagawa y Chiba, abarcando a alrededor del 30% de la población nipona.
Las restricciones se centrarán en combatir la transmisión en bares y restaurantes que, a decir de las autoridades, son las principales áreas de riesgo.
En el caso de las escuelas, éstas seguirán abiertas.
