Michael Hudson* La quiebra de los bancos desarrollándose en estos momentos en los EUA es resultado inevitable del gobierno de Barack Obama en los rescates bancarios de 2008. Cuando los precios de los inmuebles entraron en colapso, la Reserva Federal inundó al sistema financiero con 15 años de “flexibilización cuantitativa” (QE, siglas en inglés) para inflar nuevamente los precios de aquellos –y con ellos los precios de las acciones y títulos-.
Lo que se infló fueron los precios de los activos, particularmente, de las hipotecas empaquetadas y guardadas por los bancos, pero también las acciones y títulos en general. Es esto lo que hizo el crédito bancario.
Eso generó billones de dólares para los tenedores de activos financieros –el 1% y un poco más. La economía se polarizó con la recuperación de los precios de las acciones
El costo de los inmuebles se disparó (con hipotecas a bajas tasas de interés) y la economía estadounidense experimentó el mayor boom del mercado de títulos de la Historia, con tasas de interés cayendo por debajo del 1%. Pero, al servir al sector financiero, la Reserva Federal se acorraló a sí misma. ¿Qué pasaría cuando las tasas de interés finalmente subieran?
El aumento de las tasas de interés hizo que los precios de los títulos cayeran. Y es esto lo que viene ocurriendo en la lucha de Fed contra la inflación, lo cual significa aumento de los niveles salariales.
Los precios de los títulos van en picada, así como el valor capitalizado de paquetes de hipotecas y otros títulos en los cuales los bancos mantienen sus activos contra los depositantes. El resultado es semejante a la situación en que se encontraban las sociedades de crédito y préstamos (S&Ls) en la década de 1980, lo cual llevó a su desaparición. Las S&Ls habían hecho hipotecas de largo plazo y tasas de interés accesibles. Pero…
A raíz de la estrategia de combate a la inflación del entonces presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, el nivel general de las tasas de interés aumentó. Las S&Ls no podían pagar tasas más altas a sus depositantes, porque la ganancia de sus hipotecas estaba fijada a tasas más bajas. Así, los depositantes retiraron su dinero. Para conseguir el dinero para pagar a esos depositantes, las S&Ls tuvieron que vender sus hipotecas. Pero el valor nominal de estas deudas era menor, como resultado de tasas más altas. Las S&Ls (y muchos bancos) debían dinero a corto plazo a los depositantes, pero estaban presos a activos de largo plazo, cuyos precios estaban en picada. Es claro que las hipotecas S&L estaban a plazo mucho más largo que en el caso de los bancos comerciales. Y, presumiblemente, los bancos pueden entregar activos hacia las líneas de crédito de Fed. Por ende, así como la QE se mantuvo para fortalecer los bancos, su desarrollo debía tener un efecto inverso. Y quien hizo una negociación de derivados malos, está en serios problemas.
Cualquier banco tiene el problema de mantener los precios de sus activos en niveles comparables a sus pasivos de depósito, Cuando hay una caída en los precios de los títulos, la estructura de activos de los bancos se debilita. Esta es la esquina del ring en la que la Fed acorraló a la economía.
El reconocimiento de este problema llevó a “Fed” a evitar lo máximo que puede
Pero, cuando los niveles de empleo comenzaron a subir y los salarios comenzaron a recuperarse, el banco central no resistió la lucha de clases usual contra la clase trabajadora. Y, de igual forma, esto se transformó en una guerra contra el sistema bancario. El Silvergate fue el primero en caer. El procuro aprovechar la ola de criptomonedas, sirviendo como banco para varias de ellas. Después de la revelación del gran fraude de Sam Bankman-Fried en FTX, hubo una corrida hacia las criptomonedas. Sus ejecutivos pagaban sacando los depósitos que tenían en los bancos –sobre todo, en el Silvergate. Se hundió, claro. Y, al igual que el Silvergate, fueron muchos depósitos en criptomonedas. La impresión popular era que las criptomonedas otorgaban una alternativa a los bancos comerciales y a la “moneda fiduciaria”. ¿Pero en que podían invertir los fondos cripto para respaldar sus compras, si no en depósitos bancarios y títulos gubernamentales o en acciones y títulos privados?
En último análisis: ¿Qué son las criptomonedas, si no solamente fondos mutuos con secreto de propiedad para proteger a los lavadores de dinero? El Silvergate era un “caso especial”, debido a su base en depósitos especializados. El Silicon Valley Bank (SVB) también era un caso especial prestando a startups de tecnología de información (TI). El First Republic Bank, ídem, concediendo préstamos a depositantes ricos en San Francisco y el Norte de California. Todos ellos vieron los precios de los mercados de sus títulos financieros caer cuando el presidente de “Fed”, Jerome Powell, aumentó las tasas básicas del banco central. Y, ahora, sus depósitos estaban siendo retirados, obligándolos a vender sus títulos con perjuicios.
El 10 de marzo, la agencia Reuters informó que las reservas bancarias de Fed estaban cayendo. Esto no sorprende, ya que los bancos están pagando cerca de o.2% sobre los depósitos, mientras los depositantes pueden sacar su dinero para comprar títulos del Tesoro de loa EUA a dos años, con rendimientos de 3.8% o casi 4%. No es de admirarse que los inversionistas adinerados estén huyendo de los bancos.
Este es el dilema en que se encuentran los bancos y, por detrás de ellos, la Fed
La pregunta obvia es, por que la Fed, simplemente, no los rescata. El problema es que la caída de precios de los activos bancarios de largo plazo enfrente de los pasivos de depósitos a corto plazo parece ser ahora lo nuevo normal. ¿La Fed puede prestar a los bancos para que enfrenten sus problemas actuales, pero como la solvencia de ellos podría resolverse si se redujeran drásticamente las tasas de interés para restaurar la anormal Política de Tasas de Interés Cero (ZIRP) de los últimos 15 años?
Los rendimientos de los intereses se dispararon el 10 de marzo. En tanto más trabajadores de lo esperado se estaban contratando, Powell anunció que la Fed podría haber aumentado los intereses todavía más de lo que había alertado. La volatilidad aumentó.
Y, con ella, vino una fuente de turbulencias que llegó a magnitudes muy superiores a las que causaron la quiebra de la aseguradora AIG y de otros especuladores en 2008: los derivados. El JP Morgan Chase y otros bancos de New York
Tienen decenas de billones de dólares en derivados –esto es, virtuales apuestas de casino sobre como las tasas de interés, precios de los títulos, acciones y otros índices cambiarán. Para cada conjetura vencedora, hay una perdedora. Cuando billones de dólares se apuestan, algún corredor de banco está predestinado a terminar con un perjuicio que puede fácilmente acabar con todo el patrimonio líquido del banco. Existe ahora una fuga para el “dinero” hacia un puerto seguro –o algo mejor que el dinero: los títulos del Tesoro de los EUA. A pesar de la narrativa de que los republicanos se rehúsan a subir el techo de la deuda, el Tesoro siempre puede imprimir el dinero para pagar a los poseedores de sus títulos.
A lo que todo indica, el Tesoro será el nuevo depositario preferencial de quien tiene recursos financieros. Los depósitos bancarios caerán. Y, con ellos, las reservas bancarias de Fed.
Hasta ahora, el mercado accionario ha resistido después de la caída de los precios de los títulos. Mi conjetura es que ahora, veremos el despliegue del gran “boom” del capital ficticio.
Así, las papas se están quemando –con el papel de las papas siendo, tal vez, representado por la orgía elefantina de los derivados. *Economista, profesor de la Universidad de Missouri-Kansas City. Artículo originalmente publicado en el sitio Geopolitical Economy.

