En Estados Unidos, junio y julio fueron meses que estuvieron marcados por los precios récord de la gasolina. Medida clave de la inflación que disparó a un nuevo máximo en cuatro décadas.
Según los datos que publicó la Oficina de Análisis Económico, el Índice de Precios del Gasto de Consumo Personal (PCE), que mide la variación de los costos de bienes y servicios que adquieren los consumidores, subió un 6.8% en junio respecto al mismo período del año anterior.
Eso supera el récord anterior de 6.6% que se registró marzo pasado y también marcó un máximo en 40 años.
Antes de junio, el Índice de Precios del Gasto de Consumo Personal se mantuvo estable en 6.3%, tanto en mayo como en abril. Empero, en junio los precios de la gasolina alcanzaron niveles récord, lo que impulsó otra medida clave de la inflación, el índice de precios al consumidor, a un máximo de casi 41 años.
Excluyendo la volatilidad en los precios de los alimentos y de la energía, el PCE subyacente aumentó un 4,8% respecto al año anterior. Lo que está ligeramente por encima de mayo, pero por debajo de un máximo de 5,3% en febrero.
El incremento de los costos de la energía
Ayudó a impulsar el índice de precios al consumidor, otro indicador clave de la inflación, a un máximo de casi 41 años en junio, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales que se publicaron a principios de este mes.
Los datos duros muestran que los ingresos de los estadounidenses crecieron un 0,6% mes a mes, mientras ingresos disponibles aumentaron un 0,7% y los gastos se incrementaron un 1,1%.
Empero, si se tiene en cuenta la inflación, el gasto de los consumidores aumentó solo un 0.1% y los ingresos disponibles cayeron un 0.3% mes a mes.
El gasto del consumidor se está desacelerando, principalmente, debido a la inflación. Los hogares de bajos ingresos fueron los primeros y los más afectados, pero también ya se empieza a ver esa situación en los hogares de ingresos medios, alertan expertos en finanzas.
