Arturo Rios
La historia de la icónica escultura La Diana Cazadora se va hasta los años 40, en la presidencia de Manuel Ávila Camacho. Se trató de engalanar el Paseo de la Reforma. Se pidió una escultura de la Diana, diosa romana de la caza.
El diseño fue del arquitecto Vicente Mendiola Quezada y la creación el escultor Juan Fernando Olaguíbel. La modelo, Helvia Martínez Verdayes, una jovencita que laboraba como secretaria en Pemex. Inició su creación en abril de 1942 y fue fundida en la calle Obrero Mundial.
Helvia guardó el secreto durante décadas.
El nombre oficial de la estatua es el de La Fuente de la Flechadora de las Estrellas del Norte. pero, pronto adquirió el mote que mantiene hasta nuestros días: La Diana Cazadora.
La escultura fue un símbolo de la ciudad, pero hubo airadas protestas
En 1943, los conservadores incitados por Soledad Orozco, esposa de Ávila Camacho, rechazaron la desnudez de la Diana y le colocaron ropa interior. Olaguíbel, colocó un calzón de bronce.
25 años después, por la Olimpiada de 1968, se repuso a la Diana.
Durante los trabajos para retirar el calzón de bronce, la escultura original resultó dañada. La única solución fue volver a fundir la estatua.
Esta segunda copia es la que podemos apreciar hoy en día sobre el Paseo de la Reforma.
La escultura original se donó a Ixmiquilpan, Hidalgo, en 1970, lugar de nacimiento de Alfonso Corona del Rosal, regente del Distrito Federal.

