febrero 03, 2026

Putin tiene razón: El orden económico de la post guerra, se “acabó”

Putin tiene razón: El orden económico de la post guerra, se “acabó”

No se apeguen a las ilusiones: No hay nada más allá de esa realidad; Viene un reequilibrio económico en Estados Unidos.

Alastair Crooke*

El resultado geopolítico que siguió a la Segunda guerra mundial determinó, efectivamente, la estructura económica internacional de la post guerra. Ambos están pasando por grandes cambios. Lo que permanece fijo, sin embargo, es la Weltanschauung (visión del mundo, filosofía) general (occidental) de que todo debe “cambiar” tan sólo para permanecer igual. Las cuestiones financieras seguirán como antes: no perturben la siesta. La suposición es que la clase oligarca/donadora cuidará que las cosas permanezcan igual.

Sin embargo, la distribución del poder de la era post guerra era singular. En ella no había nada de “para siempre,” nada inercialmente permanente.

En una reciente conferencia de industrias e inversionistas rusos, el presidente Vladímir Putin destacó la fractura mundial y estableció otra visión, la que, probablemente, será adoptada por los BRICS y muchos países además de ellos. Su discurso fue, hablando metafóricamente, la contrapartida financiera de su discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich de 2007, en el que aceptó el desafío militar impuesto de forma colectiva por la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte).”

Putin está planeando ahora que Rusia aceptó el desafío impuesto por el orden financiero de la post guerra. Rusia perseveró contra la guerra financiera y está, igualmente, prevaleciendo sobre ella.

En cierto sentido, el discurso de Putin de hace unos días, no presentó ninguna novedad: Reflejó la doctrina clásica del ex primer ministro Yevgueni Primakov (1998-1999). Sin ninguna ilusión romántica sobre Occidente, Primakov entendía que su orden mundial hegemónico siempre trataría a Rusia como subordinada. Propuso, entonces, un modelo diferente -el orden multipolar-, donde Moscú equilibra los bloques de poder, pero no se une a ellos.

En su núcleo, la Doctrina Primakov

Era evitar los alineamientos binarios; la preservación de la soberanía; el cultivo de lazos con otras grandes potencias y el rechazo de la ideología en favor de una visión nacionalista rusa.

Las negociaciones actuales con Washington (ahora centradas estrechamente en Ucrania) reflejan esa lógica. Rusia no está implorando el alivio de las sanciones o amenazando con algo específico. Está conduciendo una procrastinación estratégica: esperando ciclos electorales, probando la unidad occidental y manteniendo todas las puertas entreabiertas. Putin, no obstante, tampoco es avieso a ejercer un poco de presión por cuenta propia -la ventana para aceptar la soberanía rusa de los cuatro “oblast” orientales de Ucrania no es eterna. “Este punto también puede cambiar,” dijo.

Rusia no está corriendo rumbo a las negociaciones, muy por el contrario –quien está corriendo es Trump. ¿Por qué? Parece remontarse al apego estadounidense a la estrategia de triangulación kissingeriana: Subordinar a Rusia, desollar a Irán y, entonces, apartar a Rusia de China. Ofrecer zanahorias y amenazar con pegarse a Rusia, y una vez subordinada de esta forma, se puede entonces separa a Rusia de Irán -removiendo, de esta forma, todo impedimento ruso a un ataque del eje Israel-Washington a Irán.

Si estuviese aquí, Primakov, probablemente, estaría alertando que la “gran estrategia” de Trump es amarrar rápidamente a Rusia a un “status” subordinado, para que Trump pueda continuar con la normalización (de relaciones) de Israel con los países árabes.

El enviado especial Steve Witkoff dejó la estrategia de Trump bien clara: “Lo siguiente es: tenemos que lidiar con Irán… ellos son un benefactor de ejércitos de mercenarios… pero si pudiésemos eliminar esas organizaciones terroristas como riesgos… entonces normalizaríamos todo. Creo que Líbano podría normalizar su relación con Israel… Eso es realmente posible… Siria también: Entonces, tal vez, Jolani en Siria (ahora) sea una persona diferente. Ellos expulsarán a Irán… Imaginen si Líbano… Siria… y si los sauditas firmasen un tratado de normalización con Israel… Quiero decir, eso sería épico.”

Las autoridades de Estados Unidos dicen que el plazo para una “decisión” sobre Irán es la primavera. Y con Rusia reducida al “status” de suplicante e Irán debidamente disciplinado (un pensamiento tan fantástico), el equipo de Trump puede volcarse al principal adversario -China-.

Putin, es claro, entiende bien eso y desenmascaró debidamente todas esas ilusiones:

Dejen las ilusiones de lado, dijo a los delegados. Sanciones y restricciones son la realidad de hoy -al lado de una nueva espiral de rivalidad económica ya desencadenada-… No se apeguen a las ilusiones: no hay nada más allá de esa realidad….

“Las sanciones no son medidas temporales ni dirigidas; ellas son un mecanismo de presión sistémica y estratégica contra nuestra nación. Independientemente de los acontecimientos mundiales o de los cambios del orden internacional, nuestros competidores buscarán perpetuamente restringir a Rusia y disminuir su capacidad económica y tecnológica. (…)

No deben esperar libertad completa de comercio, de pagos y de transferencia de capitales. No deben contar con mecanismos occidentales para proteger los derechos de los inversionistas y emprendedores… No estoy hablando de ningún sistema legal -¡sencillamente no existen!- Ese es el truco. ¿Entienden?

“Los mismos desafíos (rusos) existen, sí -pero los de ellos son también abundantes-. El dominio occidental está desapareciendo. Los nuevos centros de crecimiento mundial están tomando el centro del escenario.”

Foto: josemiguels 

Esos desafíos no son el ‘problema,’ sino la oportunidad, recalcó Putin

“Podremos en primer lugar las manufacturas domésticas y el desarrollo de industrias de tecnología. El modelo antiguo se acabó. La producción de petróleo y de gas será simplemente el complemento de una “economía real” autosuficiente y ampliamente circulante internamente -con la energía siendo cada vez más su motor-. Estamos abiertos a las inversiones occidentales -pero sólo en nuestros términos- y al pequeño sector ‘abierto’ de nuestra economía, de otra forma cerrada, es claro que todavía negociará con nuestros socios del BRICS.

Lo que Putin describió, efectivamente, es el retorno al modelo de economía internamente circulante y predominantemente cerrado de la escuela alemana (à la Friedrich List) y del premier ruso Serguei Witte (ministro de Hacienda de 1892 a 1903 y primer ministro de 1903 a 1905 -n.e.).

Para dejarlo claro: Putin no estaba tan sólo explicando cómo se había transformado Rusia en una economía resistente a las sanciones, que podría también desdeñar las aparentes tentaciones de Occidente, así como sus amenazas. Estaba desafiando el modelo económico occidental de una forma más fundamental.

Friedrich List, desde el principio, había sido cauteloso con el pensamiento de Adam Smith que fue la base del “modelo anglo.” List advirtió que eso acabaría por ser autodestructivo, al desviar el sistema de creación de riqueza y, en último análisis, haciendo imposible consumir tanto o emplear a tantos.

Ese cambio de modelo económico tiene consecuencias profundas: debilita a la totalidad del modo de diplomacia transnacional “Arte del negocio,” en el que Trump confía. Expone las debilidades transnacionales. “Sin incentivos para la suspensión de las sanciones, así como otros para las inversiones y las técnicas occidentales, ahora no significan nada, pues de ahora en adelante, solamente aceptaremos las cosas que nosotros tenemos,” dijo Putin. “Tampoco, argumentó, sus amenazas de un nuevo cerco de sanciones tienen peso, pues sus sanciones fueron la bendición que nos condujo a nuestro nuevo modelo económico.”

En otras palabras, sea Ucrania o las relaciones con China o Irán

Rusia puede ser ampliamente inmune (excepto a la amenaza mutuamente destructiva de la Tercera guerra mundial) a las lisonjas de Estados Unidos. Moscú puede tomarse su tiempo en Ucrania y considerar otras cuestiones en un análisis estrictamente de costo-beneficio. Y puede ver que Estados Unidos no tiene ninguna ventaja real.

Sin embargo, la gran paradoja de esto es que List y Witte tenían razón -y Adam Smith estaba equivocado-. Pues ahora son Estados Unidos los que descubren que el modelo anglo resultó ser autodestructivo.

Estados Unidos fueron obligados a dos conclusiones principales: primero, que el déficit presupuestal, junto con la explosiva deuda federal, finalmente, volvió la “maldición de los recursos” contra ellos.

El hecho de ser el guardián de la moneda de reserva mundial -y como J.D. Vance dijo explícitamente-, necesariamente, hace que el dólar se convierta en el producto de exportación primordial de Estados Unidos. Por extensión, esto significa que el dólar fuerte (impulsado por una demanda sintética internacional por la moneda de reserva) destripó a la economía real de Estados Unidos -su base manufacturera-.

Esa es la “enfermedad holandesa,” por la cual la valorización de la moneda suprime el desarrollo de sectores productivos de exportación y transforma la política en un conflicto de suma cero sobre rentas de recursos.

En la audiencia del Senado del año pasado con Jerome Powell, el presidente de la Reserva Federal, Vance preguntó al presidente de la Fed si el “status” del dólar como moneda de reserva mundial podría tener algunas desventajas. Vance trazó paralelo con la clásica “maldición de los recursos,” indicando que el papel internacional del dólar contribuyó a la “financierización” a costa de la inversión en la economía real: el modelo anglo conduce a las economías a especializarse demasiado en su factor abundante, sean recursos naturales, mano de obra de baja remuneración o activos “financierizados.”

El segundo punto -relacionado a la seguridad- un asunto en el que el Pentágono ha venido insistiendo desde hace cerca de diez años, es que la moneda de reserva (y consecuentemente el dólar fuerte) empujó muchas líneas de abastecimiento militares de Estados Unidos a China. No tiene sentido, argumenta el Pentágono, que Estados Unidos dependan de líneas de abastecimiento chinas para abastecer de insumos a las armas militares fabricadas en Estados Unidos -con las cuales, entonces, lucharían contra China.

Foto: miapowterr 

El gobierno de Estados Unidos tiene dos respuestas a ese enigma

Primera, un acuerdo multilateral (en los moldes del Acuerdo Plaza de 1985) para debilitar el valor del dólar (y parí paso, por lo tanto, aumentar el valor de las monedas de los estados socios). Esta es la opción del “Acuerdo de Mar-a-Lago”. La solución de Estados Unidos es forzar al resto del mundo a valorizar sus monedas para mejorar la competitividad de las exportaciones de Estados Unidos.

El mecanismo para alcanzar esos objetivos es amenazar con aranceles a los socios comerciales y de inversiones y la retirada del paraguas de seguridad de Estados Unidos. Con un giro más, el plan considera la posibilidad de reevaluar las reservas de oro estadounidense -un movimiento que cortaría inversamente la valorización del dólar, de la deuda de Estados Unidos y de las participaciones extranjeras de los títulos del Tesoro.

La segunda opción es el punto de vista unilateral. Con éste, una “tasa de usuario” sobre participaciones oficiales extranjeras de títulos del Tesoro de Estados Unidos se impondría para expulsar a los gestores de reservas de dólar -y, así, debilitarlo.

Entonces ¿es obvio o no? El “reequilibrio” económico de Estados Unidos está en camino. Putin tiene razón. El orden económico de la post guerra se “acabó.”

¿Será que la fanfarronería y las amenazas de sanciones obligará a los grandes estados a fortalecer sus monedas y a aceptar la reestructuración de la deuda de Estados Unidos (es decir, cortes impuestos en sus participaciones de títulos)? Parece improbable.

El realineamiento de las monedas del Acuerdo Plaza dependía de la cooperación de los principales estados, sin la cual, los movimientos unilaterales podrían quedar hechos. ¿Quién es la parte más débil? ¿Quién tiene ahora el dominio del equilibrio de poder? Putin respondió a esa pregunta el 18 de marzo de 2025.

* Ex diplomático y oficial de los servicios de información británicos. Artículo publicado originalmente en el sitio de internet Strategic Culture Foundation (31/03/2025). MSIA Informa.

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

Related posts