Mary Sandoval*
En el mundo, y en México no es la excepción, hay grupos o un sector de la población que incita a la violencia para tener hegemonía o el poder y así tener el control de ese sector o del país; la inseguridad (robos, homicidios, entre otros), es una de las consecuencias del ambiente criminológico que vivimos.
Pero también, para que haya crecido exponencialmente, hay un factor que ha sido determinante y se ha manejado en forma perenne en nuestros gobiernos, la corrupción.
En nuestro país, hay un cártel que en los últimos años ha sentado sus reales en México: El Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Un poderoso grupo del crimen organizado que se dedica al trasiego de droga, desaparición de personas (secuestro) y tráfico de armas; y se caracteriza por su extrema violencia al operar y asesinar a sus víctimas.
Su surgimiento
Si bien se menciona que aparece en el 2007 y se les conocía como Los Matazetas, ubiquémonos en julio del 2010, cuando fue abatido el capo Ignacio El Nacho Coronel, quien se encargaba de dar órdenes al que fuese líder del cártel del Milenio, Óscar Orlando Nava Valencia, El Lobo.
Este grupo criminal traficaba con grandes cantidades de droga y también se encargaba de las finanzas del Cartel de Sinaloa. Su centro de operaciones eran los estados de Jalisco y Nayarit; después se fue extendiendo hacia el estado de Michoacán y la CDMX.
Al morir Nacho Coronel, Orlando Nava, El Lobo, líder del Cartel del Milenio, fue detenido; se fractura el cartel y se ramifica en dos: La Resistencia y Los Torcidos. Según algunas versiones periodísticas, el grupo de La Resistencia le imputa a los Torcidos el hecho de la detención de El Lobo.
Surgen entonces enfrentamientos entre estos grupos y, con el paso del tiempo, Los Torcidos se convirtieron en lo que es hoy el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), cuyos integrantes son: Nemesio Oceguera Ramos El Mencho (Líder y Fundador), y los socios originales eran: Erick Valencia El 85 y Martín Arzola El 53.
El cuñado del Mencho, Abigael González Valencia, líder del grupo criminal Los Cuinis, se dice que financió el desarrollo del CJNG; es decir, se le consideró como el operador financiero.
La clave de su incursión ha sido la presencia estratégica de operadores en Tijuana, que es la frontera suroeste de EU; y la ciudad de Vancouver, en la Columbia Británica, es la ciudad-puerto más importante del oeste de Canadá, pero no hace frontera con la Unión Americana. Aunado a ello, tiene el control en zonas del Océano Atlántico y Pacífico.
Reportes de agencias de seguridad estadounidenses, revelan que el CJNG distribuye cocaína y metanfetaminas a lo largo de 10 mil kilómetros de litoral de ese océano, en una zona que se extiende desde el Cono Sur hasta la frontera de Estados Unidos y Canadá. (Animal Político, La evolución del Cártel Jalisco Nueva Generación: de la extinción al dominio global, Luis Alonso Pérez).
Aunque también hay notas periodísticas de que el CJNG ya está teniendo presencia en Europa y Asia.
Abrazos, no balazos; pero sí masacres
La violencia es tema olvidado en la administración de AMLO. No forma parte de la agenda nacional, debido a que el presidente de la 4T solo se ha dedicado a maicear a las personas para tenerlas en su mano y manejarlas a su antojo. Además, porque a él le interesa cumplir sus caprichos, sus mega obras.
Arguye el mandatario que para combatir a la violencia, se debe atender las causas por las cuales los jóvenes caen en manos de las drogas y para eso creó el programa de Jóvenes Construyendo el Futuro. Ha dicho en reiteradas ocasiones que él no va a permitir que haya masacres, pero las ha habido. Su filosofía de abrazos y no balazos sólo ha quedado en una insulsa frase.
En diversos videos mostrados en redes, encapuchados han señalado que hay un pacto tácito con la delincuencia. Al Cartel de Sinaloa, de plano, no se le persigue y también el Cartel Jalisco Nueva Generación sigue operando.
De vez en cuando se captura a un charalito de la delincuencia organizada, pero no cae ningún pez gordo del sicariato. Se les deja actuar con toda impunidad.
Basta recordar que en octubre del 2019, se dio el fallido Culiacanazo. Cuando se liberó a Ovidio Guzmán López, hijo del Chapo Guzmán, donde la excusa fue para evitar una masacre, que de cualquier manera la hubo.
Otro caso
Hace dos años, el 14 de octubre del 2019, en Aguililla Michoacán, hubo una emboscada en contra de 14 policías, los cuales fueron asesinados. Alberto Nájar, en su artículo: El reto a AMLO del Cártel Jalisco Nueva Generación: responsable de la emboscada a policías más mortíferas de los últimos años (BBC News, 16 de octubre del 2019), menciona que el ataque en Aguililla, es una forma de medir la reacción de las autoridades y también ver los alcances de su estrategia de seguridad, según Francisco Jiménez Reynoso, investigador del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara.
Lo que son las cosas, una de sus promesas de campaña del tabasqueño fue la creación de la Guardia Nacional. Dijo que junto con el Ejército y la Marina, combatirían de manera frontal a la delincuencia. Fracaso total.
El Ejército Mexicano solo funciona como albañiles y mandaderos, ya que sólo están para la construcción del aeropuerto de Santa Lucía; la Marina de vez en cuando participa en operativos de combate al narcotráfico y la Guardia Nacional (aunque es con estructura militar) solo hace las funciones de policía.
En pocas palabras, las Fuerzas Armadas y Guardia Nacional se hicieron a modo y conveniencia de los cárteles de la droga.


