La violencia no es amor. El amor no duele
#nosqueremosvivasysinmiedo #noalaviolecia
Valeria Aguilar
Jamás pensé pasar por algo así y si lo comparto es porque deseo, con todas mis fuerzas, que nadie sufra lo mismo. Hubiera querido que alguien me salvara.
Empecé a salir con Bryan hace 6 meses
Lo conocía de la prepa, parecía un buen chico. Todo fue muy rápido, era encantador, empezó a quedarse en mi departamento, yo era feliz, pero poco a poco me apagué. Fue tan sutil, que no lo noté, hasta que estaba en un abismo, sin poder salir.
Empezaron las restricciones, había blusas que no me dejaba utilizar porque eran provocativas. Hacía comentarios de mi cuerpo, tocando los gorditos de mi entrepierna y haciendo notar mis defectos.
En cuanto yo enfurecía, seguido de un llanto desconsolado, se disculpaba y decía que no lo decía por eso, que lo dijo sin pensar y que yo estaba loca.
Fue bajando mi autoestima con cada acción, sin querer.
Se quejaba de mi y se burlaba con otras chicas, argumentando solo lo hago para molestarte. Lo hago para llamar tu atención. Yo no veo lo malo, ¡estás loca!.
Todo ello generó tanta inseguridad en mi, que yo de todo sentía desconfianza, tuvimos muchos problemas por lo mismo.
No me permitía las visitas a mi departamento porque se podía malinterpretar, según su pensamiento. Solo podía ir mi familia y tres amigos que él conocía, por lo que me comencé a aislar.
Con las personas era otro…
(Me llamaba) Princesa, (me decía) eres perfecta, etc. etc. Tiempo después, me ponía hora de llegada y no podía ver tan seguido a mis amigos porque no vives sola, es por tu bien. Procuraba llevarlo a todos lados para que no se enojara.
Las primeras discusiones comenzaron muy rápido, pago de la renta y servicios, fue el primer disgusto. Yo cubría todos los gastos y si ya se quedaba a diario, toqué el tema monetario.
Dijo no te voy a pagar nada, mejor me voy. (Lo que) me hacía sentir como una pésima persona, porque él no podía, pagar tanto. Siempre terminaba pidiéndole perdón porque me hacía sentir que era mi culpa que se alterara y no lo comprendiera.
Esa fue la primera vez que me empujó, me quiso encerrar en el cuarto para que me calmara. Yo quedé en shock, solo lloré. Y cuando me quiso encerrar, corrí, forcejeamos. Afortunadamente ese día llegó mi hermano, fingimos que todo estaba bien y me dijo no puedes llorar, y yo me quedé callada, con miedo, pero sin asimilarlo como tal.
Las discusiones siguieron por celos, restricciones, pero a la vez me daba flores seguido, me mandaba desayunos.
Llegó la segunda pelea fuerte
Está vez intenté defenderme con todas mis fuerzas, me amenazó con un cuchillo, me obligó a tomar un ansiolítico, me azotó en la pared. Me ahorcó, para finalmente pedirme perdón y decirme que tenía cáncer. Que se había hecho estudios y esos eran los resultados y se iba a dejar morir. Esa noche no pude dormir, de tanto llorar…
Conseguí un médico para el día siguiente, no quería que entrara con él, pero yo insistí por mi preocupación. Resultó ser solo una hernia y lo del estudio y el cáncer, una mentira más.
Siguieron las discusiones cada vez más fuertes, ambos nos agredimos verbalmente, pero siempre eran seguidas de flores, de te amos, detalles, chocolates.
Y yo, por un lado convencida de que me amaba, pero me daban flashazos de conciencia, que sabían que necesitaba ayuda, pero no sabía cómo salir.
Finalmente tuvimos una última discusión
Terminamos prácticamente a golpes, yo buscaba defenderme a como diera lugar; jamás había sentido una desesperación y miedo así. Me cacheteó tantas veces que se me durmió la cara. Le pedí que parara, llorando de desesperación, lo hizo.
Ya que me vio tan hinchada, me puso hielos, me pidió perdón y dijo que se desconectó.
Lo perdoné y seguimos, pero vivía con miedo, intranquila y me perturbaba que lo normalizara y me pidiera usar ropa de manga larga, para que no se viera. Había ratos buenos, claro, por eso intentaba seguir, pero no logré sacar eso de mi cabeza.
Hace unos días le pedí que se fuera y después de insistir, por una hora, se fue. Sentí un alivio enorme y una tristeza e impotencia enorme.
Ojalá hubiera tenido la fortaleza y es estabilidad emocional desde antes para irme y salir de ahí. No hay justificación para la violencia sin importar el género. Hoy fui yo, no quiero que mañana seas tú. Alcemos la voz. Quien te ama no te lastima.

