Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, era una piedra en el zapato para los cárteles del estado de Michoacán, donde prácticamente se vive una guerra civil entre grupos delictivos rivales y las fuerzas de seguridad estatales y federales.
Manzo denunció a grupos criminales por extorsionar a los productores de aguacate y limón de su ciudad, motor económico de Michoacán, ante desdén de los Gobiernos de Morena: Alfredo Ramírez Bedolla (mandatario estatal) y de la propia Presidenta, Claudia Sheinbaum.

