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Regulación de celulares en aulas: El debate entre el rendimiento académico y la alfabetización digital

Foto: giovannacco

SALÓN DE CLASES CELULAR

Especialistas señalan que restringir teléfonos en educación básica busca recuperar la concentración, mitigar el cyberbullying y proteger la salud emocional de los estudiantes.

Ivette Sosa

Defensores de la tecnología advierten que prohibir los dispositivos en escuelas sin laboratorios de cómputo, limita el acceso a recursos didácticos e investigación.

Se propone retirar smartphones de la jornada regular en educación básica, reservando su uso únicamente para actividades pedagógicas planificadas.

Lo cierto es que la integración de dispositivos móviles en el ecosistema escolar de México demanda una postura institucional equilibrada, comenta el psicólogo Daniel Pedro Amaro en entrevista exclusiva con diarionoticiasweb.org, ya que el  debate actual enfrenta dos imperativos de igual relevancia:

La urgencia de proteger la salud mental y la capacidad atencional del alumnado frente al compromiso de no excluir a las nuevas generaciones de la alfabetización digital indispensable en el siglo XXI.

Ventajas de la Integración Tecnológica

Entre las ventajas que cita el experto, está el acceso democratizado a la información:

En contextos donde la infraestructura escolar carece de bibliotecas físicas o laboratorios de cómputo actualizados, el dispositivo móvil funciona como la principal puerta de entrada a recursos didácticos digitales.

Está también el desarrollo de competencias digitales:

Su empleo guiado promueve el pensamiento crítico, la investigación autónoma y la familiarización con herramientas colaborativas. Así como la inclusión y adaptabilidad, que facilita la incorporación de aplicaciones especializadas de soporte para estudiantes con necesidades educativas específicas o neurodivergencias.

Desventajas y Riesgos en el Aula

Para el experto en la conducta humana, egresado de la UNAM, entre los puntos negativos está el deterioro de la atención y el rendimiento:

La presencia constante del teléfono inteligente genera fragmentación cognitiva, interrumpiendo los procesos de memoria de trabajo y comprensión lectora profunda.

También existe afectación socioemocional:

Su uso desmedido incrementa los índices de ansiedad social, fomenta el cyberbullying dentro del entorno escolar y altera la convivencia interpersonal directa.

Al unísono, expone las desigualdades socioeconómicas entre los alumnos a través del tipo de dispositivo que cada uno posee, generando dinámicas de exclusión.

Consideraciones para una política pública integral

Una prohibición tajante y descontextualizada corre el riesgo de abordar el síntoma y no la causa, sobrecargando al cuerpo docente con labores de fiscalización y perdiendo la oportunidad de educar en la autorregulación. Por el contrario, la permisión sin marco regulatorio, compromete el ambiente de aprendizaje.

Como comunicadora, considero que la estrategia ideal para el contexto educativo nacional requiere transitar hacia un modelo de restricción graduada:

Esto es, retirar los dispositivos personales de las aulas de educación básica durante la jornada regular para resguardar la concentración y la socialización, manteniendo su uso exclusivo en actividades pedagógicas previamente planificadas e institucionales.

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