mayo 20, 2026

Réquiem del atlanticismo: Resurrección y muerte del imperialismo colonialista de Europa

Réquiem del atlanticismo: Resurrección y muerte del imperialismo colonialista de Europa

El giro estratégico de EEUU de Donald Trump, es el réquiem del atlanticismo, el transatlántico que abordaron las potencias europeas en aras de implantar una hegemonía político-económica-militar en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, ambición redoblada tras la implosión de la Unión Soviética.

Al abrir la relación directa con Rusia, -la enemiga existencial de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)-, Estados Unidos deja a las potencias europeas colgadas de la brocha. La reacción de algunos héroes del Viejo Continente hablan por sí mismas del desconcierto dejado, ellos con rabia se refieren de una traición de Washington a Occidente.

El vendaval tocó Londres, París y Berlín

Frente al cual los “atlanticistas” han respondido con un delirante y vasto programa de rearme independiente de Estados Unidos, supuestamente para contener el “expansionismo ruso”; a los   ciudadanos europeos les tocará dar su cuota de sacrificio aguantando el recorte en las partidas presupuestales destinadas al bienestar social.

En sentido estricto, la reorientación norteamericana denota un agotamiento del impulso imperialista-colonialista que se remonta a mediados del siglo XIX cuando todas estas potencias, a las que se sumaron la Rusia zarista y el Japón de la era Meiji, se lanzaron a la dominación directa sobre casi toda África y gran parte de Asia.

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De hecho, la división de esos continentes y de países como China en áreas de influencia, establecido en los tratados de Nankín (1842) y Tianjin (1858) y en la Conferencia de Berlín (1884-85), fue el origen, no sólo del gran atraso civilizatorio impuesto a gran parte de la humanidad, sino también de las rivalidades internas de las potencias imperialistas, que desembocaron en las dos grandes guerras mundiales del siglo XX.

Rivalidades que siempre han contado con la maestría de Gran Bretaña para agitar a las potencias rivales, cuyo énfasis ha sido mantener a Rusia alejada de Europa Occidental -especialmente de Alemania-, una directriz consolidada en las tesis geopolíticas del famoso Halford Mackinder a principios del siglo XX, luego heredada por EEUU y cultivada hasta nuestros días, como se ve en el conflicto de Ucrania.

No es casualidad que los “atlanticistas” británicos sean los más insatisfechos con el nuevo escenario geoestratégico y estén dispuestos a utilizar todos los recursos de su vasto arsenal de maniobras tras bambalinas para preservar el “statu quo ante”, que implica la continuación de la guerra en Ucrania, cuyo mayor sentido será poner punto final al prolongado momento imperialista que comenzó en el siglo XIX.

Los ejemplos de la historia muestran que, en algún momento, las entidades imperiales resultan insostenibles, debido a su incapacidad para sostener a largo plazo los procesos expansivos inherentes al impulso imperialista. El mundo ha llegado a este momento, a pesar de los esfuerzos de la Unión Europea en sentido contrario.

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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