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Sergei Glazyev y el sistema financiero ‘extradólar’

Foto: Pixabay

MSIa Informa

El economista ruso Sergei Glazyev es uno de los mentores del nuevo sistema financiero internacional, cuya gestación fue acelerada con la imposición de las draconianas sanciones a la Federación Rusa por el Occidente, luego de la acción militar en Ucrania.

Miembro de la Academia Rusa de Ciencias y ex-Asesor económico del Kremlin, desde 2019, ocupa el puesto de Ministro Comisionado de Integración y Macroeconomía de la Unión Económica Eurasiática (UEE), donde, además del funcionamiento del bloque integrado por Rusia, Bielorrusia, Kazajistán, Armenia y Kirguistán, él ha estado trabajado en el desarrollo del nuevo sistema extradólar. En una entrevista concedida en abril pasado al sitio The Cradle, describe las características y el alcance del nuevo sistema, del cual extraemos los aspectos principales:

(…) La transición hacia un nuevo orden económico mundial comenzó después de la desintegración de la Unión Soviética. Este proceso está ahora llegando a su conclusión con la inminente desintegración del sistema económico global basado en el dólar, el cual suministró las bases de la dominación global de los EUA.

El nuevo sistema económico convergente que surgió en la República Popular China (RPC) y en India es una nueva etapa inevitable del desarrollo, combinando los beneficios tanto de la planeación estratégica centralizada y los de la economía de mercado, y también del control estatal de la infraestructura monetaria y física a ejemplo del emprendedurismo.

Este nuevo sistema económico unió varios sectores de la sociedad de aquellos países en torno al objetivo de aumentar el bienestar común, de una manera que es substancialmente más fuerte que las alternativas anglo-sajonas y europeas. Este es el principal motivo por el cual Washington no tendrá condiciones de vencer la guerra híbrida global que comenzó. Este es también el principal motivo por el cual el actual sistema financiero global dolarcéntrico será superado por uno nuevo, basado en el consenso de los países que se junten en un nuevo orden económico mundial.

En la primera fase de transición

Estos países recurrirán al uso de sus monedas nacionales y mecanismos de compensación respaldados por ‘swaps’ (intercambio) de monedas bilaterales. En esta etapa la formación de precios todavía es influenciada principalmente por precios en varios intercambios denominados en dólares. Esta fase está casi en el fin: después que las reservas de Rusia en dólares, euros, libras y yenes fueran ‘congeladas’, es improbable que algún país soberano seguirá acumulando reservas en esas monedas. Su sustitución inmediata es en monedas nacionales y oro.

La segunda fase de transición involucrará nuevos mecanismos de formación de precios que no están referenciados en dólares. Sin embargo, la formación de precios en monedas nacionales adquiere encargos substanciales, pero aún será más atractivo que establecer precios en monedas ‘sin lastre’ y traicioneras, como los dólares, libras, euros y yenes. El único candidato remanente a la moneda global, el yuan, no va a substituirlas, debido a su inconvertibilidad y a las restricciones de acceso externo a los mercados chinos de capital. El uso del oro como referencia de precios está limitado por la inconveniencia de su uso para pagos.

La tercera y última etapa de transición hacia un nuevo orden económico

Involucrará la creación de una moneda digital de pagos, basada en un acuerdo internacional establecido por principios de transparencia, justicia, buena voluntad y eficiencia. Yo espero que el modelo de unidad monetaria que nosotros desarrollemos tenga un papel en esta etapa. Una moneda como esa puede ser emitida por un pool de monedas de reserva de los países del BRICS, a la que todos los países interesados podrán juntarse. El peso de cada moneda en la canasta podría ser proporcional al PIB de cada país –basado, por ejemplo, en la paridad del poder de compra-, su participación en el comercio internacional, así como la población y el tamaño de su territorio.

Adicionalmente, la canasta podría contener un índice de precios de commodities importantes: oro y otros metales preciosos, metales industriales claves, hidrocarburos, granos, azúcar, agua y otros recursos naturales. Para dar el lastre y tornar la moneda más resiliente, reservas de recursos internacionales relevantes pueden crearse cuando sea necesario. Esta nueva moneda sería utilizada exclusivamente para pagos transfronterizos y emitida a los países participantes con base a una fórmula pre-definida. Los países participantes usarían sus monedas nacionales para la creación de crédito, para financiar inversiones y a la industria nacional, así como reservas soberanas de riqueza. Los flujos de cuentas de capitales transfronterizos permanecerían gobernados por las regulaciones monetarias nacionales.

Foto: Pixabay
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