Arturo Rios*
Eran las 11.00 de la noche, José leía un libro, descansaba en su cama, se ayudaba para ver con la luz de una lámpara colocada sobre el buró, en tanto su esposa Teresa escribía en la mesa del comedor.
Todo era quietud en el Distrito Federal de los 60´s; vivían en la colonia Roma, en la calle de León de los Aldamas número 13. Todo era silencio. José se quedó dormido, su esposa lo despertó asustada: Pepe ¡mira lo que escribí!. A ver…
Leyó… Doy gracias a Dios por permitirme tener comunicación con mi hijo. Me da mucho gusto ‘Pepis’, por dirigirte un mensaje porque cuando me desencarné, ya no pude, dormías; gozo ver a mis nietos, Pepe y Luis. Cuídalos mucho y que Dios los bendiga a todos. Te quiere Tu madre (Firma).
P.D. Ve a la casa de mi hermana María; tiene una cómoda, en el cajón de abajo, al fondo, toma una caja para zapatos y varios papeles, toma una postal de la Sagrada Familia; por atrás tiene una dedicatoria a mi suegra y está firmada.
Su madre murió el 24 de enero de l943. 21 años antes; su esposa no la conoció, se casaron el 15 de julio de 1954. Tampoco conocía a la tía María.
Al día siguiente
José fue a la casa de su tía María Suárez, a la calle de Justina No. 3 esquina con Carmen, en la colonia Nativitas. Había vivido con ella durante su juventud:
Hola tía, vengo a buscar unas cosas que están en la cómoda…
Pasa hijo, ya sabes dónde está, ahí estaba la caja de zapatos; encontró la fotografía de la Sagrada Familia, la volteó y comparó el escrito en la postal y la letra era idéntica, igual la firma, eran las mismas, parecían que habían sido escritas por una misma persona. Fue asombroso, inexplicable… De mi libro Sí existe el más allá.
*Periodista e Historiador
