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Siempre la sociedad estigmatiza a los antes llamados hijos naturales o, peor aún, bastardos; esos hijos concebidos fuera del matrimonio

Foto: ScottishPerson

Bolivar Hernandez

El árbol genealógico de la mayoría de los seres humanos es algo desconocido, más hacia los ancestros; ahí hay una capa de humo sobre los bisabuelos y tatarabuelos. Sobre los descendientes, sin embargo, sí existe un mayor conocimiento y registro de sus integrantes.
Cuando pertenecí a una familia de abolengo en México, que fue un asunto de matrimonio con una de sus integrantes, esa familia extensa tenía elaborado un complejo árbol genealógico, con múltiples ramas; inclusive, ahí aparezco con mi esposa e hijos, con nombres y apellidos.
Cuando en la historia surge el concepto de propiedad privada, es entonces cuando adquiere notoriedad el linaje o clan al que se pertenece, para poder ejecutar la transmisión de los bienes materiales por la vía de la herencia.
El poseedor de la fortuna tenía que tener muy claro quiénes eran sus descendientes o allegados, los que se identificaban con un apellido común, y así legar el patrimonio.
En la historia de la humanidad
Han existido varías clases de linajes, los patriarcales o de línea paterna, los matriarcales o de línea materna, y los mixtos. Estos linajes tienen sus rígidas leyes de matrimonio, que pueden ser exógenas o endógenas. Es decir, poder casarse entre sí los familiares, o casarse con gente de otros linajes.
Hay culturas donde está permitido el matrimonio entre hermanos o con primos. En general, el motivo es retener el poder político o el patrimonio material.
Mi biografía es un ejemplo nítido de estas delicadas cuestiones de las genealogías.
El matriarcado de mi familia de Cuilapa
Casi todas las mujeres de mi clan tuvieron hijos no reconocidos por sus progenitores. Tengo tías con tres o cuatro vástagos, y cada uno de ellos tiene un padre distinto. Pero todos ellos portan el apellido de su madre, el Sifontes.
Mi primo Armando Sifontes, murió en mayo del 2021, y en su esquela mortuoria solo aparece como Luis Armando Sifontes. Cuando él se graduó como ingeniero, apareció su padre y le ofreció reconocerlo y darle su apellido, y mi primo se negó categóricamente.
Casi toda mi parentela de Cuilapa, que llevan el apellido Sifontes, únicamente, es porque sus madres así lo eligieron.
Siempre la sociedad estigmatiza a los antes llamados hijos naturales o, peor aún, bastardos; esos hijos concebidos fuera del matrimonio. En mi familia paterna eso es lo común, no la estigmatización, sino los hijos fuera de matrimonio, porque los progenitores estaban casados.
Los apellidos elegidos
Mis hijos, que son cuatro, tres mujeres y un hombre, no usan jamás su apellido paterno, él Hernández. Salvo en cuestiones de trámites legales u oficiales. Por costumbre, desde niños emplearon los apellidos maternos, solamente.
Mi hija mayor, hija de madre japonesa, usa el apellido paterno de ella, el Doode. Es Gabriela Doode.
Mis otros hijos, usan el apellido materno de origen inglés, el Hope. Y ellos son Tania Hope, Valeria Hope y Bolivar Hope.
Toda la vida ha sido así, y yo al principio me enfadaba bastante con esa situación de verme renegado por ellos, en la omisión de mi apellido Hernández. Hasta que hace muchos admití ese hecho y dejé de sufrir por ello.
En México se aprobó una ley en el Código Civil en la cual se admite que el orden de los apellidos maternos y paterno, puede ser usado en forma indistinta. La elección de qué apellido va primero es asunto de la pareja.
Por ejemplo, uno de los primeros niños en México, que porta primero el apellido materno, es mi nieto Matías, hijo de mi hijo Bolivar y de Karla Prudencio.
En mi familia también ha ocurrido que algunos de los hijos se quiten legalmente el apellido paterno, el Hernández, para aceptar el apellido paterno de la nueva pareja de su progenitora.
Tengo dos nietos que se apellidan Hernández Hope, como si fueran hermanos de sus progenitoras, esto es por diversas razones. Ignoro qué sucederá con ellos y los apellidos de sus padre y su madre que utilizan hasta el día de hoy. Socialmente, se mueven con el apellido Hope.
La antropología social
Como etnólogo que estudio culturas en términos comparativos, y hacemos un uso intensivo del estudio cultural a través de las genealogías, en donde armamos grandes árboles genealógicos para ver el parentesco grupal y sus vinculaciones, nos enfrentamos hoy a grandes enigmas sobre el origen incierto de algunos de sus integrantes, que llevan un apellido materno o paterno que no es real.
Las herencias
Los apellidos sirven para poder reclamar herencias o patrimonios materiales, con un acta de nacimiento en la mano.
Si uno se apellida Slim, puede uno confiar en que recibirá una fortuna material y que uno pasará a mejor vida cuando muera don Carlos.
Pero en mi caso muy particular, que no poseo nada material y esto fue por decisión propia e historia personal, no permite, por supuesto, generar expectativas fantasiosas entre mis hijos para recibir algo material a su favor.
Les ofrecía la oportunidad de viajar y estudiar a mis hijos. Y otros satisfactorios materiales, también.
Legaré a mis hijos mi ejemplo de ser un hombre probo. Honesto, recto y solidario.
Creo haber sido un padre entregado a sus hijos con mucho amor, eso sí muy limitado por mis carencias y mis defectos. Nadie puede presumir de ser un buen padre, sin morderse la lengua. Hice lo que pude no lo que quise.
Según yo les había heredado mi ilustre apellido Hernández, y muy chiquillos renunciaron a él. Queda solo mi ejemplo de una vida entregada a las mejores causas sociales y humanitarias.
Posdata
El reclamo amoroso de mi madre fue que nunca usé su apellido, el Estrada. La razón era simple:
Como me llamo Bolivar, bastaba con un solo apellido, el Hernández. Porque mis hermanos si están obligados siempre a utilizar el Hernández Estrada, debido a que ellos se han encontrado que muchas personas se llaman igual que ellos con el mismo nombre y apellidos, los benditos homónimos.
A mi nunca me ocurrió encontrar a alguien llamado como yo… ¡Hubiera sido algo siniestro, en términos freudianos!
*La vaca filósofa.
Fotos: ScottishPerson/Pixabay
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