¿Por qué Europa, y Alemania en particular, están tan profundamente comprometidas en su apoyo a Ucrania en la guerra con Rusia y no más determinadas a respaldar los esfuerzos de paz del presidente Donald Trump y otros, aun y cuando, al final de cuentas, surja el peligro de que eso pueda conducir a la destrucción de Europa? Está pregunta, que ha sido retomada por especialistas en medios públicos y en conversaciones privadas con esta autora, no se puede responder con facilidad.
Elisabeth Hellenbroich, desde Wiesbaden (Alemania)
El primero de junio, drones ucranianos atacaron cinco aeropuertos militares rusos -Murmansk, Ivanovo, Riiasan, Amur e Irkutsk, este último, el primer ataque en Siberia desde el inicio de la guerra. La operación, conducida por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) empleó 117 drones introducidos de contrabando en territorio ruso en contenedores transportados en camiones y activados a control remoto.
El blanco: la flota de bombarderos nucleares rusos TU-95 y TU 22M3. Al mismo tiempo ocurrieron ataques terroristas en la región de Bryansk, donde un puente ferroviario fue volado y un tren descarriló, matando a 7 personas e hiriendo a más de 100.
El presidente ucraniano, Volodymir Zelensky, se regocijó con la “brillante” operación, a su vez aclamada en la prensa occidental. La intención clara era minimizar la segunda ronda de negociaciones de Estambul del 2 de junio. Finalmente, en esta se intercambiaron y se analizaron recíprocamente memorandos aprobados anteriormente.
Los negociadores rusos insistieron en la neutralidad de Ucrania y el retiro de las tropas ucranianas de las regiones incorporadas a la Federación Rusa, el lado ucraniano, por su parte, una vez más, la catalogó de inaceptable, y resaltó que tiene derecho a escoger alianzas con la Unión Europea (UE) y con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Hubo un acuerdo sobre un intercambio amplio de prisioneros y de una posible fecha para la siguiente ronda de conversaciones, que pudiera ser a finales de junio en Estambul.
George Beebe: Se necesitan negociaciones directas entre Trump y Putin
George Beebe, exdirector de la CIA para Rusia y actualmente director del Instituto Quincy para el Estadismo Responsable, hizo importantes consideraciones en una entrevista con el politólogo de la Universidad del Sureste de Noruega Glenn Diesen, en el canal de Youtube, de este último, el 3 de junio.
Para él, Trump no debería abandonar las negociaciones sobre la guerra. Calificó de extremadamente peligroso el ataque a las fuerzas nucleares rusas, realizado “positivamente con el apoyo de la OTAN,” y una clara violación del Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (New START) firmado por Estados Unidos y Rusia, el cual determina que los bombarderos nucleares de ambas partes deben estar exhibidos abiertamente.
Beebe resaltó que Estados Unidos es la fuente de información más importante para Ucrania, al suministrarle datos de reconocimiento y dirección de los misiles, además de que los aviones-radar (AWACS) estadounidenses y vuelos de vigilancia y reconocimiento están recorriendo el espacio aéreo europeo. Una retirada volvería vulnerable a Ucrania a los ataques de misiles rusos:
Estamos en una situación en la que los rusos podrían sacar ventaja en términos de su superioridad aérea. ¿Cuál sería la reacción de Occidente? Ellos dirían que, al contrario de (el expresidente Joe) Biden, Trump abandonó a los aliados y a Ucrania. Eso sería catastrófico. La presión sobre la Casa Blanca es avasalladora. La otra opción es que podríamos mantener relaciones con Moscú, aunque no haya una tregua inmediata.
Alertó, sin embargo, que la mayor parte de Washington está contra de la distensión y que el senador Lindsay Graham es un portavoz abierto de los grupos que rechazan la distensión con Rusia. En su reciente viaje a Europa pidió aumentar las sanciones contra Rusia y sus aliados.
Según Beebe, se debería poner más atención al “verdadero conflicto geopolítico subyacente entre Estados Unidos y Rusia,” que es analizar la arquitectura de seguridad europea con la que Rusia se identifica también. Recordó que el año pasado, Rusia revisó su doctrina nuclear: “Un ataque de una nación sin armas nucleares podría ser motivo para el uso de armas nucleares por parte de Rusia. Cambiaron las líneas rojas de forma bastante explícita.”
Harald Kujat: “Un juego demasiado arriesgado”
Otro crítico incisivo de los ataques fue el general alemán retirado Harald Kujat, expresidente de la Comisión militar de la OTAN, en una entrevista del 2 de junio a la revista online NachDenkSeiten, notoria por su independencia informativa. Entrevistado por la periodista húngara Eva Péli, Kujat fue interrogado sobre su evaluación de los recientes ataques en Rusia. De acuerdo con él, el golpe ucraniano no tendrá ningún efecto significativo en la situación de la línea de frente ni en la defensa ucraniana de los ataques aéreos rusos. Aunque se trate de crear la impresión de que eso podría cambiar el escenario, “en realidad, la situación militar de Ucrania se está deteriorando cada vez más,” afirmó.
Kujat recalcó que los ataques pueden limitar la capacidad de disparar misiles de crucero contra Ucrania, pero, en general, “eso no tiene un efecto estratégico.”
Con todo rigor, los relatos ucranianos sobre la destrucción de más de 40 aviones tuvieron que corregirse, pues el número real no llegó a diez aeronaves dañadas, la mayoría de las cuales podrán repararse.
En la evaluación de Kujat, la intención de los ataques fue provocar una fuerte reacción rusa, que llevase a una intervención occidental. Eso sería un acontecimiento peligroso.
Agregó que cercanos a los aeródromos de la flota de bombarderos estratégicos de Rusia también existen depósitos de armas nucleares. Aunque bien protegidas, existía el peligro de que un dron desorientado pudiese alcanzar uno de esos depósitos -en otras palabras- subrayó, “es un juego demasiado peligroso”.
Para él, las negociaciones de Estambul muestran que Rusia está interesada en negociaciones reales:
Fue Rusia la que propuso esa negociación directa y exigió que ambas partes formulasen sus posiciones en un documento escrito, lo que de hecho ocurrió. Ucrania pudo haber esperado que Rusia cancelase las negociaciones , lo que no ocurrió.
Kujat expresó la confianza de que no habrá una confrontación nuclear entre Rusia y Estados Unidos. El hecho de que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el canciller ruso, Serguéi Lavrov, se hayan comunicado por teléfono antes del inicio de las negociaciones de Estambul “indica que Estados Unidos proseguirá en las negociaciones.”
De la misma forma, consideró posible que Ucrania haya recibido datos de reconocimiento de satélite occidentales para desencadenar los ataques.
Erich Vad: Es impensable Ucrania en la OTAN
En el canal de Youtube del Dr. Johannes Kotz, el general brigadier retirado Erich Vad, exasesor militar de la excanciller Angela Merkel, criticó el hecho de que se hayan cometido tantos errores en la política alemana con el conflicto ucraniano. Alemana, dijo, tiene la “responsabilidad particular de servir como potencia intermediaria, para facilitar tanto el diálogo con Estados Unidos como con Moscú, un diálogo que se afinca en la Constitución alemana, que exige la preservación de la paz.”
En referencia a las fuentes de espionaje estadounidenses, observó que estas consideran “absolutamente inviable tener a Ucrania en la OTAN.” Dijo además que no hubo una invasión completa del país por Rusia. “Fue, sin embargo, el intento de cambio de régimen en Kiev lo que fracasó, puesto que los estadounidenses le dieron información a Ucrania y los rusos tuvieron que reposicionar sus fuerzas”.
También habló sobre la situación de Europa, con los países bálticos carentes de profundidad operacional. La brigada lituano-alemana, que cuenta con apenas 400 hombres, todavía está lejos de ser operacional. Además, enfatizó en el papel de la ciudad alemana de Wiesbaden en la guerra:
Alemania es ahora el centro logístico de Ucrania en su guerra con Rusia. Todos los refuerzos pasan por Alemania, que también tiene el comando Estados Unidos-África, con sede en Stuttgart.
Vad comentó que días antes estuvo en un foro en Praga, República Checa, donde se encontró con el politólogo estadounidense John Mearsheimer: “Ambos estuvimos de acuerdo en que, en los términos de la guerra de Ucrania,” la prehistoria de eso (instalaciones militares de Estados Unidos y la expansión de la OTAN) hicieron a Rusia exagerar. Cuando yo estaba en la cancillería y también en 2008, en la reunión cumbre de la OTAN de Bucarest, la canciller Merkel alteró el plan de acción para la entrada de Ucrania y de Georgia a la OTAN, pero debido a la presión de todos los lados, quedó abierta la perspectiva del posterior ingreso algún día.”
En 2008, resaltó Vad, la mayoría de la población ucraniana era contraria al ingreso a la OTAN. Rusia había dejado claro que el ingreso a la OTAN significaría guerra, ya en aquella época: “Tuvimos la guerra a principios de 2022. Y argumentamos entonces que Ucrania podía escoger la alianza que más desease. Pero, por razones estratégicas, ¡eso no es posible! Hoy sólo hablamos del Derecho internacional, el derecho de la libertad, pero excluimos el ‘hecho estratégico.’
Vad resaltó la necesidad de tener precaución para no llegar a la guerra con Rusia:
Debemos tener fuerza militar, pero, al mismo tiempo, dialogar con Moscú, Necesitamos revitalizar eso. La Doctrina militar Harmel, de los años 1960, se finca en la combinación simultánea de fuerza militar y diálogo. No obstante, en los tres últimos años, sólo hablamos de enviar más armas y nos cerramos al diálogo. El nuevo gobierno estadounidense nos obliga a reflexionar sobre nuestro papel.
