Movilización territorial y el imperativo del equilibrio político
Bernardo Méndez Lugo*
La aparición de Somos en el escenario político mexicano representa una oportunidad clave para renovar la participación ciudadana. Su mayor activo radica en el músculo organizativo que hizo posible su registro: Asambleas en las 32 entidades federativas y la incorporación de miles de ciudadanos, con una destacada presencia juvenil.
Analizar esta nueva fuerza no implica otorgarle un cheque en blanco ni asumirla como la única alternativa, sino reconocer la urgencia institucional de contar con una oposición seria, responsable y competitiva que equilibre el ejercicio del poder.
El Reto de la Permanencia: De la afiliación masiva a la acción comunitaria
El desafío inmediato para Somos es la institucionalización, esto es, transformar una red territorial de registro en una fuerza política permanente.
Para lograrlo, las asambleas deben evolucionar hacia foros permanentes de diagnóstico local que traduzcan las demandas de cada comunidad en propuestas concretas sobre seguridad, empleo, educación, salud, migración, medio ambiente y desarrollo regional.
La viabilidad del proyecto dependerá de su capacidad para convertir afiliaciones pasivas en participación activa y estructura orgánica.
Las Lecciones del Pasado: Evitar la trampa de la partidocracia y el “efecto PRD”
Existe un riesgo real de que Somos reproduzca los vicios estructurales que dinamitaron a fuerzas de izquierda históricas como el PRD. Aunque dicho partido fue decisivo en la democratización del país, la fractura por disputas tribales, el secuestro de la toma de decisiones por cúpulas y el aislamiento de sus bases, provocaron su colapso.
Para evitar este desenlace, Somos debe descentralizar el poder y garantizar que sus dirigencias mantengan un vínculo indisoluble con su militancia.
Hoja de Ruta 2027: Un plan estratégico en cinco fases para la consolidación
Para transformar el impulso inicial en resultados electorales hacia las elecciones intermedias de 2027, el partido requiere un despliegue metódico:
- Septiembre – Diciembre 2026 (Organizar y escuchar): Consolidación en los 32 estados, reactivación de asambleas locales y auditoría de la participación real de su padrón.
- Enero – Marzo 2027 (Proponer y formar): Conversión de diagnósticos en la Agenda Nacional de Somos y despliegue de una Escuela Nacional de Formación Política con la meta de capacitar a más de 1,000 jóvenes líderes.
- Abril – Junio 2027 (Seleccionar candidaturas): Selección transparentada de perfiles prioritariamente jóvenes, con arraigo comunitario, preparación técnica e integridad probada.
- Julio – Septiembre 2027 (Competir y defender el voto): Concentración de recursos en distritos estratégicos, campañas territoriales de bajo costo y despliegue de una red sólida de representación de casilla.
- Post-elección (Evaluar y consolidar): Balance integral por entidad para afianzar estructuras permanentes con la mira puesta en el proyecto político de 2030.
El espacio no alineado como oportunidad histórica
Somos se enfrenta a una ventana de oportunidad real frente a un electorado desencantado tanto de la coalición gobernante como de los partidos tradicionales de oposición.
Este capital político no se ganará solo en campaña, sino demostrando que es posible articular una política distinta centrada en seis pilares: Organizar, escuchar, formar, proponer, elegir y competir.
Más allá de los escaños que obtenga en 2027, el verdadero triunfo de Somos consistirá en preservar su identidad ciudadana y probar que se puede construir una opción de gobierno duradera desde la base social.
