Son llamados así porque todos tienen una característica en común: en su composición natural (sin manipulación humana) tienen menos de un 50 % de agua.
Son alimentos muy energéticos, ricos en grasas, en proteínas, así como en oligoelementos.
Según el tipo de fruto seco, también pueden aportar buenas cantidades de vitaminas (sobre todo del grupo B) o ácidos grasos omega 3 (poliinsaturados).
SE PUEDEN DISTINGUIR DOS GRANDES GRUPOS DE FRUTOS SECOS:
Los que vienen rodeados por una cáscara dura, como la almendra, la nuez o el pistacho.
Los provenientes de frutas desecadas, tales como las uvas pasas, las ciruelas desecadas, los orejones de albaricoque, dátiles, etc.
LOS FRUTOS SECOS MÁS CONOCIDOS SON:
Almendras
Anacardos
Avellanas
Cacahuete (aunque clasificado como legumbre, está considerado popularmente como fruto seco)
Castañas
Nueces de Brasil
Avellanas chilenas
Nueces de Macadamia
Merey
Piñones (semillas de algunas especies de pino)
Pistachos (frutos del árbol denominado alfóncigo)
Semillas de calabaza
Semillas de girasol (denominadas pipas en España)
Ciruelas pasas
Dátiles
Higos secos
Orejones de albaricoque secados
Pasas de uva, o uvas pasas
LOS FRUTOS SECOS SON UNA BUENA ALTERNATIVA
A las proteínas animales, y se pueden incluir en el desayuno, añadiendo a los cereales, o en las comidas, como complemento de pastas y ensaladas de verduras o frutas.